viernes, 7 de enero de 2005

Citas

Un magnífico relato de Cortázar y un precioso post de la chica de la falda roja me han devuelto a una antigua y nunca concluida discusión de foro sobre la posibilidad de enamorarse a distancia, más en concreto, a través de las distintas posibilidades que hoy nos brinda la informática. La realidad es lo suficientemente compleja y la casuística tan amplia que no seré yo quien se atreva a responder categóricamente en sentido negativo, aunque de partida crea que la química de nuestro cerebro necesita de la presencia y del contacto físico, real, para disparar hormonas y activar conexiones sin los cuales el enamoramiento no pasa de la mera elucubración autocompasiva. En cualquier caso, es una evidencia que tras las máquinas están las personas, que al otro lado de la red hay siempre alguien, por lo que no puede resultarnos extraño que un contacto meramente virtual provoque una fascinación mutua, tan cercana siempre del enamoramiento (y, en su otra cara, de la decepción) que no parece complicado confundirlos. Hay que tener, por supuesto, mucho cuidado de que esa fascinación no sea el producto de una simple proyección de nuestras necesidades, fantasías o deseos sobre alguien a quien la distancia convierte en sujeto fácilmente moldeable a la medida de nuestros ideales. Pero, al fin y al cabo, ¿no hacemos eso constantemente en todas nuestras relaciones? Tal vez sí, tal vez sea esa la trampa que nos tiende permanentemente la naturaleza y, por tanto, la conclusión más razonable consista en aceptar que estamos hechos de puro fuego, que somos como las ascuas de los planetas en formación, y que, en el fondo, necesitamos de tan poco para enamorarnos...

57 comentarios:

Saf dijo...

¡Vaya!
Y yo que le diría que... se necesita tanto para enamorarse!

Enamorarse es cuestión de piel.
Piel, piel, piel (y olores, sabores, apariencias, tactos): Los sentidos.

Porque lo otro es sólo fascinación. Y hay quien es verdadero artista de esa ciencia llamada seducción.

La historia de Bo tiene final feliz, y está escrita desde esa óptica (la suya propia y la dicha final). Ha tenido suerte. Como suerte han tenido muchos que así han encontrado pareja.

Y el cuento de Cortazar es duro. Muy duro. Pero encierra un gran conocimiento de la naturaleza humana: Nos enamoramos de lo que nos fascina y encontramos encarnado en un ser.

Éste tema que Ud. trae es... fascinante también.
Y Ud.... ¿qué opina? ¿Cree que sería Ud. susceptible a la cosa???

Saf (preguntando por puro interés científico y estadístico...) ;-))

Artaher dijo...

Me parece muy interesante lo que tan bien escribe, y estoy muy de acuerdo con todo ello. Unicamente, si me permite, creo que eso que denomina "antigua y nunca concluida discusión de foro sobre la posibilidad de enamorarse a distancia" no versa en realidad sobre una "posibilidad" sino, en todo caso, sobre el hecho en si. Quiero decir que, a mi juicio, tal posibilidad no admite dudas: que hay personas que se enamoran por internet o las nuevas tecnologias es un hecho empírico, probado por la existencia real de cientos de casos.
Podremos discutir si nos parece amor, fascinación, enamoramiento, estupidez, amor ficticio, pura proyección. o lo que queramos. Pero me parece en ejercicio gratuito. Para los que lo experimentan es enamoramiento o amor, sin duda.
Podremos también dudar de lo que dicen experimentar, y pretender que experimentan otra cosa distinta a la que creen.... Es posible, pero ¿por qué vamos a tener más razón que ellos al diagnosticar sus sentimientos? Y por otro lado, al hacer eso, ¿no nos estamos inmiscuyendo en su mundo sentimental sin ningún derecho?.
Podremos incluso afirmar, en un asombroso ejercicio de razonamiento egocéntrico, que "a mi nunca me ocurriría eso", que "yo sería incapaz de enamorarme de alguien a quien no puedo ver ni oir". Pura palabrería. Cientos de esos casos empíricos antes citados manifestaban que "no pensaban que a ellos les pudiera pasar tal cosa".
Cabría decir que el enamoramiento a traves de este medio es peculiar, porque a diferencia de lo que ocurre en la vida cara a cara, el físico y la voz del otro no dominan el escenario con su abrumadora presencia. En su lugar, las palabras toman el poder, puenteando agilmente por encima de físicos y voces. En este reino de lo epistolar, y liberada la mente de la concreción física del otro, la imaginación, la proyección reinan también a sus anchas. La mente puede construir monstruos pero también dioses, adecuados a las necesidades del momento.
Pero el OTRO/A siempre es construido de algún modo, incluso en las relaciones cara a cara, como bien nos dice, y especialmente en las relaciones amorosas. Claro que ese OTRO/A, en este medio, tiene aun más de construcción mental nuestra (es inevitable, ni siquiera le vemos).
Y ya puestos a construir, lo hacemos bien, naturalmente. Ese es el riesgo, enamorarse de un producto de la propia mente elaborado para satisfacer, a pie juntillas, las necesidades y lagunas del individuo. Un producto hecho a medida. Tan a medida que, naturalmente, ¿quién podría resistirse a el?

Artaher dijo...

Añado algo para llevar la contraria a Saf (cuyo post no vi antes de enviar el mio).

Yo creo que no se necesita tanto para enamorarse. La naturaleza lo ha hecho facilito, Saf, para que hasta los tontos, feos, calvos, gordos, o pecosos se enamoren. Incluso de lejos, de oidas, o por internet.

Y tampoco creo que sea cuestión de piel, o al menos, no sólo de piel, como demuestran los tan fáciles enamoramientos internaúticos sin piel de por medio. Se enamoran las personas, sus almas por decirlo de algun modo. Los cuerpos (con piel, generalmente) se desean.

Y ¿de donde saca que lo que no es cuestión de piel es pura fascinación? Ay, Dios, ¿no podría ser también al revés? Pues no queda uno fascinado al paso de ciertos cuerpos, cuya fascinación dura hasta que pasa el siguiente cuerpo que... Fascina la belleza en general, de cuerpo o de alma. Y los seductores buscan fascinar, claro. Pero se trabajan el alma... ¿cómo si no?

O quizá es todo al revés... O es función de la edad. La gente no se enamora igual, ni de lo mismo, a los 20 que a los 40 que a los 60 que a los ...

Anónimo dijo...

Claro que es posible enamorarse a través de la red. Tan posible como uno necesite. Siempre he pensado que el enamoramiento no es más que la respuesta a una situación personal de necesidad. Y a través de la red las posibilidades de encontrar a alguien que responda a esas necesidades son enormes, entre otras cosas porque el enamoramiento está compuesto de una parte de ficción creada por el enamorado. Si se tiene eso claro, no hay problema, supongo. Claro que el problema puede tenerlo el otro. Un lío, como siempre.
Gin

Anónimo dijo...

Pues... No. En ese sentido yo estoy con Saf: Para enamorarse hace falta... mucho. A mí me pasa, al menos. Por suerte o por desgracia, me he vuelto exigente, si es que no lo era ya.
Yo también me dije un día: "¿Y eso de 'enamorarse' por internet, como puede ser? Hasta que me pasó. Fue por un puro azar, en una sala de chat. Acabamos en el messenger y ahí seguíamos dos meses después. Charlas diarias de messenger (cada noche un poquito), conversaciones telefónicas, mensajes... Da para mucho. Para escribir mucho, para contarse mucho. De la rapidez o no con que te conteste el otro adivinas su espontaneidad (o no) al contarte sus cosas. Puedes hablar de música, de libros, de cine... Sin aburrirte. Puedes intercambiar en directo (y escuchar juntos al mismo tiempo) una canción, una melodía... O enviar poemas. O enviar las cosas que ha escrito uno, u otro, en sus ratos libres. Y todo eso es instantáneo.
De momento que llega un día en que sientes ya cierta complicidad con esa persona y, a la postre, cualquiera diría que estáis sentados en un café en lugar de en la casa propia, cada uno delante de un monitor.
Tuve dos experiencias. La primera fue nefasta, de modo que con la segunda tuve mucho cuidado. Y a pesar de todo, me 'hipnotizó'. Creo que ya estaba enamorada antes de verle en persona, cosa que nunca me había ocurrido. Y el encuentro fue... Tal cual. No había ninguna extrañeza entre nosotros, ningún silencio tenso. Pasamos cuatro días juntos y seguimos hablando como lo hacíamos, compartiendo cosas y pasándolo bien. El problema viene luego, porque una vez que te has encontrado ya no resulta igual de fácil el contacto por messenger (vivíamos en ciudades diferentes). Ahora quieres tocarle, besarle o acariciarle y te encuentras con la impotencia o frustración de que no puedes hacerlo. Proliferan más las llamadas telefónicas. No sé, yo cuento mi experiencia. Lo que más me sorprende es haber encontrado a "esa" persona que tanto me llena por este medio. Un tío con el que me compenetro cien por cien. Y no te puedes figurar la cantidad de personas que conozco a diario, en mi ciudad, a través de mis amigos, o por mi trabajo... Pero claro, con ellos no me siento de la forma más natural a hablar sobre música, lectura o cine. No olvides que internet tiene una ventaja: El no verse las caras facilita la otra expresión; domina digamos "el alma" sobre "la materia" (no en todas las conversaciones, claro, ya digo que yo creo haber tenido mucha suerte). Pero sí, es una lotería. De cada x que comienzan preguntándote edad, de dónde eres, y a veces hasta cuánto pesas (lo puedo jurar), sólo uno comienza hablando por hablar, de lo que sea, sin detenerse en los aspectos materiales. Yo tuve suerte. Lo encontré :)
Liv.

Bo Peep dijo...

Creo que no he sido demasiada clara en mi post, porque suponía que casi todos sabían que tenemos un hijo de diez años y nuestra relación es pre-tecnológica. Fue un anuncio en prensa, una contestación por mi parte y una llamada telefónica. No hubo, pues enamoramiento previo. Lo que quería decir que quizás no he dicho en el post es que internet pone las cosas muchísimo más fáciles aunque quizás se crea una imagen del otro más idílica. Pero me parece un juego apasionante y ese tipo de situaciones me encantan. (En otro post conté que mi anterior novio lo conocí en el cine Alphaville, estaba sentado solo dos filas delante de mí y cuando salimos lo seguí y le abordé en la Gran Vía, o sea que a mi estas cosas me parecen de lo más normal ;)

Anónimo dijo...

Sí, Bo, crea una imagen más idílica, pero como ya conté en mi caso el encuentro lo fue más aún ;)
Y a uno de tus novios... ¿Lo abordaste en la Gran Vía? Bo... Dame clases, cuántas veces hemos soñado con hacer algo así pero no nos hemos atrevido... (yo no). ¿Conoces el corto "El columpio", de Alvaro Armesto? Si tienes oportunidad, no te lo pierdas. Es una delicia. Chico y chica que se miran en andén de metro, la voz en off del pensamiento de cada uno de ellos... Y no te digo más.
También tienes razón en que los amores internautas, cuando funcionan, son apasionantes. A ver, imagina que quedo a tomar un café con un amigo en un bar: ¿Sería posible, al mismo tiempo que charlamos, intercambiarnos música (es decir, escuchar en cada momento, y al mismo tiempo, la música que queremos oir)? Ya sólo eso...
Un beso, guapa.
Liv

Paolo dijo...

Saf, entonces resulta que necesita mucho para enamorarse. Hmmmmmmmm. Pues no me había dado ni cuenta. Yo es que para eso soy muy despistado. La pregunta final no la he entendido demasiado bien. Que si yo soy susceptible a quéeeeeeeee cosa.

Artaher, pienso que sí es lícito preguntarnos sobre la "posibilidad" del teleenamoramiento. Aunque en el fondo ya dije que estoy bastante de acuerdo con lo que dice Gin: enamorarse siempre es una forma de proyectar lo que nosotros necesitamos sobre alguien, y eso puede pasar a través de Internet, del teléfono, de las cartas y cara a cara. De hecho, aceptar al otro con toooooooodas sus cosas es una fase posenamoramiento que no todo el mundo logra superar.

Bo, yo sí suponía que lo tuyo había sido una cita a ciegas ciegas (sabía lo de vuestro hijo). Simplemente tu post me recordó aquella famosssssssssa discusión... Por otro lado, la tecnología siempre llega tarde: lo que habríamos dado los que rozamos la timidez patológica por haber tenido una buena ADSL a tiempo. Liv, me parece que tú si la has pillado en su momento justo. Enhorabuena.

La donna è mobile dijo...

En algo sí tiene razón Saf (ya llego, Saf, hiiiiiiiii —sonido onomatopéyico del relinchar caballil), muy a pesar de los largos meses de agradables coincidencias, de todo eso que ya se ha dicho que tiene lugar en la fase de acercamiento, y muy a pesar de ellos mismos (en la mayoría de los casos), la química tiene la última palabra.

Muy puñetera ella, tiene en la mano que se le caiga a uno el alma a los pies, o que sientas que te ha tocado la lotería. Aunque ya hayas visto fotos, aunque lo hayas visto por webcam, aunque medien horas y horas de sexo telefónico. Da lo mismo. ¿Quién no ha ido a una cena comunitaria y de la mitad de la cuadrilla ha sido incapaz de reconocer, —así, al natural como los berberechos— a esos nicks que interactuaban en el foro como hermanos de sangre?

Pues si se reduce el número a un encuentro de dos, en el bis a bis el demonio suele meter, y de qué modo, la pata. A las personas hay que tenerlas así de cerca (ella señala muy poco) para saber si serías capaz siquiera de prestarles el mechero. Con más razón si lo que vas a poner en sus manos es tu corazón.

En los amores cibernéticos, en "cuantico" uno cree tener esa chispa (que es más intuición que otra cosa), hay que provocar un encuentro. Nos podemos hacer, y lo que es peor, podemos hacer, mucho daño. Y tampoco es eso.

La donna è mobile dijo...

Aunque...

el universo entero podría querer enamorarse a ciegas durante meses y meses, decirse un montón de veces lo mucho que se quiere poniendo toda su alma en cada sms, para aceptarse por narices en el encuentro "porque ya que le hemos echado tanta leña a ésto...". Entonces Saf y yo podríamos forrarnos vendiendo sacos para las cabezas.

Saf dijo...

¡Eso está hecho, Mobile!! que la veo a Ud. señorita emprendedora y llena de iniciativas (como una misma, mismamente).
¿Le he hablado ya de aquel viejo asunto -para el que incomprensiblemente todavía no he encontrado adeptos, ¡gentes con poca visión!- del negocio del uso de inválidos para aparcar los coches, en Madrid, en los sitios azules para paralíticos??? -Nos forramos, NOS F-O-R-R-A-M-O-SSSSSS !!!


Y sobre lo que ha dicho del amor cibernético y se pongan como se pongan.... tiene Ud. más razón que una santa.
Sin piel... ya puede uno haberse hecho las pirámides de Egipto en ilusiones que... nanay! que no, que no, que para nada.

Porque el enamoramiento busca una conclusión en otro cuerpo. Y el idealismo, incluso el más santo quiere una fusión con el objeto de amor.... y si, en el hipotético caso de un enamoramiento virtual, cuando llega el momento presencial, no hay "toque" (o química como le ha llamado Mobile)... no habrá nada que hacer.

Y es que es más fácil que nos guste el que no queremos y que queramos al que no nos gusta que... enamorarse.

Y a eso me refería, D.Melómano levantisco, justito a eso cuando hablaba de que NO es tan fácil enamorarse.

PORQUE SI UN@ SE ENAMORA... HA DE HACERLO A LO GRANDE (las mediocridades no llevaron nunca a buen fin).

Amén.
(Respondan todos: Aleluya)

Saf ;-))

La donna è mobile dijo...

Aleluya, aleluya, faltaría más.


ps: ¿y qué tal una fábrica de tirantes de papel? que es que ya parece que la estoy viendo (dice ella separando sus manos en las alturas, perfilando un letrero). Para que luego digan que se pierde el tiempo aquí en la red. Cabezas cuadradas...

;-)

Paolo dijo...

Manda ... que sea usted, precisamente usted, Saf, prima hermana de Climena la que me venga ahora con esas. A buenas horas mangas verdes; palabra dicha, no tiene vuelta; por las cuentas del rosario, suele subirse al pecho el diablo; si no quieres decepciones no te hagas ilusiones; amor, amor, malo el principio y el fin, peor; y más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir... que para eso estamos en el año del Quijote. Estuve meses tratando de convencerla justo de esto que ahora usted se adjudica tan lindamente. En fin, tiempo al pez, que picará alguna vez.

Paolo dijo...

Otrosí digo: ayer, mientras en casa de Saf el termómetro llegaba hasta los dos grados bajo cero (¡ohhhhhhh!), yo estaba en el interior de un teatro, bien calentito, asistiendo a una representación ofrecida por los Ballets de Monte-Carlo de 'La Bella', una libre recreación de Jean-Christophe Maillot basada en 'La Bella Durmiente del Bosque', con música de Chaikovski. Maillot enfatiza la carga erótica implícita en el relato, lo cual justifica empleando la moraleja que escribió el mismo Perrault sobre su versión de este cuento: "Esperar algún tiempo para tener un esposo rico, bien parecido y dulce es algo muy natural, pero esperar cien años y siempre durmiendo... Ya no se encuentran féminas que duerman tan tranquilamente. La fábula parece que quiere hacernos comprender que, muchas veces, los agradables lazos del himeneo no son menos felices por ser tardíos y que no se pierde nada por esperar. Pero el sexo aspira con tanto ardor a la unión conyugal que no tengo ni la fuerza ni el corazón para predicarle esta moral". Oreja y vuelta al ruedo.

Saf dijo...

Perooo... ¡qué oreja y vuelta al ruedo!!! No me he desdicho un ápice de lo que dije (quiero decir de lo que dijo Climena).
Una cosa es el amor.
Otra el enamoramiento.
Y para que haya enamoramiento tienen que darse dos cosas: fascinación espiritual, y atracción física que consolide lo anterior.

¡¡Oléeeeeee, ...salida por la puerta grandeee!!

Saf ;-))

P.D. Me reafirmo en declararme una entusiasta de la cosa. Hale (que las cosas difíciles son las que me molan).

Paolo dijo...

...¡ay! (suspiro) Y yo soy Juanito Valderrama...

Artaher dijo...

Usted, Saf, podrá mostrar su radical desacuerdo con eso de enamorarse "sin carnes", y podrá insistir en su exigencia de "lo dermatológico". Pero eso no cambia las cosas: a los que les ha pasado seguro que les importa poco su desacuerdo...

Y si esa afirmación es algo más que una mera opinión personal, sino algo vivencial (esto es, que no sólo no concibe tal cosa, sino que no le ha pasado nunca, o no quiere o no puede enamorarse de ese modo), tampoco cambia las cosas. Verá, hay vivencias que yo no he tenido, ni desearía tener, y que incluso puede que no llegue a comprender... Pero no por ello dejan de darse, no por ello deja de haber gente que las tiene.

Quizá todo se arreglara si en su radical afirmación, sustituye ese belicoso "¡no estoy de acuerdo con eso de enamorarse sin carnes, sin piel!" por un más modesto "creo que yo no podría enamorarme sin carnes, sin piel pero... allá cada cual".

Ignacio dijo...

Rescato esto de hace unos meses. Hablaba D. Paolo de:

"la tesis general, que pretende convencernos de que los ciudadanos del mundo occidental estamos alienados a causa de los mundos paralelos creados en las grandes superficies comerciales para causarnos la sensación de que somos felices. Y yo que jamás he sido capaz de diferenciar la sensación de ser feliz con el ser feliz en sí... "

Y me pregunto yo ahora si será en cambio posible diferenciar la sensación de estar enemorado del estar enemorado en sí.

Ignacio dijo...

Enemorado, dos veces seguidas... más parece acto fallido que falta de ortografía. ¿Algo que ver con los enemas? ;-)

Anónimo dijo...

Pues mire usted, Saf querida, que yo soy tocona por naturaleza y educación (no llego a pulpo, gracias a los dioses, eso me faltaría), y me gusta el amor carnal más que los helados de yogur (mmmmmmmmmmmmmmmmmm ojos en blanco) peeeeeero... hace ya unos años que creo que el mejor enamoramiento es el que se produce sin contacto visual ni carnal. Que la carne engaña mucho y a veces decepciona aun más.
Gin

Saf dijo...

Sigo sin estar de acuerdo, Arti y compaña.
Adornar a un ser del que no se conocen más que sus palabras de todos los dones que a uno le agradan, convertirle en un espectro de ideales, de fantasías... a medida.
Interpretar cada gesto suyo como una confirmación de lo anterior y construir no castillos sino verdaderos centros comerciales, rascacielos de certezas que poco o nada se aproximan a la realidad.... parece un ejercicio de narcisismo más que un enamoramiento.

Si me enamoro quiero saber de qué: cómo respira, cómo huele, cómo se mueve, cómo entorna los ojos.... aunque todo eso será vano si no hay una personalidad que me atraiga.

Pero no habrá una personalidad que pueda atraerme hacia el amor si no le acompaña un físico preciso.

Así es.

Idealismos los mínimos. Gracias.

Paolo dijo...

Saf, Saf, Saf, la noto como fría, no sé, rara, mire que le tengo dicho que en días como este no es bueno pasearse por los alrededores del Manzanares, que luego pasa lo que pasa (y no le eche la culpa a Moratinos, que lo de la bufanda fue idea de los chicos de El País).

Paolo dijo...

...además que van ya seis años y Curro lleva unos meses el pobrecillo.

Saf dijo...

Fría y rara.
Rara y fría.
.....pues va a tener Ud. razón, queridísimo.
Hoy no es mi día para hablar del amor (posiblemente mañana me desdiciera de lo de hoy).
Hoy -será por lo que estoy viendo alrededor- maldigo lo que unas personas hacen con otras en su nombre.
Maldigo el poder que tiene.
Lo maldigo.
Ea!

(pregúnteme mañana, que seré toda besos y caricias...)


Saf ;-))

La donna è mobile dijo...

"Pero el sexo aspira con tanto ardor a la unión conyugal que no tengo ni la fuerza ni el corazón para predicarle esta moral", decía Maillot (qué nombre tan apropiado, por otra parte). Y yo me pregunto si esas urgencias a las que se refiere el caballero no serán más propias de la adolescencia que de la edad madura. Yo conozco infinidad de casos de personas de mi edad (34) que no sólo no tienen relaciones sexuales, si no que tampoco las tienen sentimentales y por eso no se suben por las paredes. Porque no les da la gana, porque no les gusta lo que se les presenta, porque no se puede tener todo y les va de maravilla trabajando sanamente, porque no tienen suerte, porque con un dedito húmedo se ahorra uno muchas ETS, yo qué sé.

Las prisas no son buenas.

La Oruga dijo...

Y vuelta la burra al trigo con el temita este... Estooooo, ¿no se cansan ustedes de intercambiar opiniones? No pretenderán imponer su razón al corazón ajeno, ¿verdad?... En fin, qué coraje.

Saf, querida, me tocó la fibra eso de la "fascinación espiritual" y quería preguntarle si tal cosa es posible o es también efecto secundario del narcisismo, como apuntan algunos desalmados por aquí :P

Paolo dijo...

Donna (è mobile): no lo decía Maillot, sino Perrault. Y no seré yo quien le explique a nadie lo que tiene que hacer con su vida, pero negar a estas alturas la fuerza demoledora de las pulsiones sexuales me parece más digno de colegio de ursulinas que de alguien tan atrevida y emprendedora como usted, dicho sea con todo el cariño.

Saf querida, ya es otro día. Dígame algo, ande, que me dejó preocupado (y yo con chistes malos)...

La donna è mobile dijo...

Negar las pulsiones demoledoras de la entrepierna... negar las pulsiones demoledoras de la entrepierna...

¡Pero si lo más demoledor que hay para cargarse las pulsiones demoledoras de la entrepierna, es tener pareja estable! Y no le digo nada de casarse (porque ésto ni es noticia, ni es la fórmula de la Coke), por mucho príncipe azul que venga a despertarnos. Qué agonía. Ríase usted del ballet y de las coreografías cronometradas. Al cabo de un tiempo acaba todo por repetirse como un cliché: ahora bajará y pondrá la boca ahí, sí, va como siempre, ni un centímetro de más; ahora si Dios quiere se meterá de una buena vez donde debe, efectivamente, ahora dos minutos cuarenta y tres de reloj hasta el orgasmo... hay que pintar el techo.

Vamos, yo recuerdo (y como fui a colegio de carmelitas teresianas descalzas, puedo decirlo tranquilamente) que al final de mi matrimonio, cuando me cruzaba a mi marido por el pasillo en calzoncillos, me autochupaba con la aspiradora para desaparecer.

Qué tiempos aquellos (ella se queda pensativa, rascándose la barbilla) Oh, témpora, oh more...

Pero enamorarse por la red, ahora que me acuerdo, es estupendo. Y muy recomendable. ¡Enamorémonos todos! Venga, al compás, al compás...

Saf dijo...

Querida Señorita Oruga: en mi opinión (...a ver si así se pone contento Arti, que esos son los modos. Sí.), en mi opinión la fascinación espiritual no es un ejercicio de egocentrismo, muy al contrario. Es el principio de un salirse fuera de uno, quizá el flechazo del alma (si no sonara tan cursi de decir).

Don Melómano: Ya es otro día, ya. ¡No querrá que le hable de amorrr, aquí, en público, tsche, tsche! (¡qué poco pudor tienen algunos!);-DD

Saf dijo...

Hmmmmm... le concedo, Faustine, que en algunos matrimonios el vínculo marital se convierte, con la rutina y el tiempo en una especie de incesto... peeeeeero, sólo en algunos.

Y es deber de las partes el mantener la ilusión, la fantasía y el divertimento (sobre todo eso último) por encima del resto de incomodidades que traiga la convivencia.

Lo suyo es conseguir, cada día, mantener en la pareja una continua y perpetua mirada de asombro e incredulidad. ;-))

(Y ahora... no trate de hacerme explicar los porqués, los cómos, cuándos, de, hacia, cuántos, de cuáles... SERÍA INCAPAZ).

Saf ;-))

La donna è mobile dijo...

Yo no trataré de hacerle explicar nada de todo eso, porque sé de lo que me habla. Que ya sé, ya, que todas las parejas no son los Ropper y que hay algunas que encuentran el alarido desde la ducha "¡que me he quedao sin gas, coño!" , practicamente melodioso. Que aunque no se hayan conocido en la Red (que de todo hay), son capaces de cumplir con "Lo suyo", que según usted: " es conseguir, cada día, mantener en la pareja una continua y perpetua mirada de asombro e incredulidad.". Pero no me negará que están casi todas por ingresar en un circo, en un marco para colgar en El Prado o en los pasacalles domingueros con la escalera, la pianola y la cabra de testigos.(:-))

Desde luego, tanto si su caso se puede contar entre ellos como si no, sólo puedo decirle que si es lo que quiere: que lo conserve muchos años y yo que lo vea.

(sobre todo, "yo que lo vea", plissssssss :-))


ps.: lo de "me autochupaba" ha quedao fatal, pero fatal, fatal...

Paolo dijo...

Pero pero pero doña Donna, si aquí nadie había hablado de casoríos ni arrejuntamientos hasta que usted lo ha traído. Y es que no falla, es que en cuanto sacas lo del sexo, unas te tocan el patrimonio y otras el matrimonio...

(¡Uy, autochuparse! ¡qué metáfora tan bien traída!)

Paolo dijo...

... y ahora que caigo, Faustine tiene un premio que ni el año en curso, vaya...

Saf, si quiere hacerlo en privado, no se corte, todo sea porque la comunicación fluya y los humores se depuren...

Anónimo dijo...

...pero muy fatal del tó, eh. Que lo sepa.
Y ahora yo me pondría a hablar sobre qué tiene que ver el culo con las témporas, o por qué mezclar el enamoramiento con el matrimonio y eso, pero tengo fiebre y me da que eso me va a recalentar un poco así que me disculpan ustedes y yo me quedo calladita que estoy muuuuuuucho más guapa (peinada también estoy más guapa, a juzgar por la cara que ha puesto el albañil cuando he abierto la puerta hace diez minutos para enchufar un cable, justo después de que mi marido se marchara diciéndoles que no me molestaran porque estoy en la cama con fiebre... ahora que lo pienso, igual no han sido los pelos de mona sino la mirada de dragón lo que le ha hecho estremecerse levemente... no valen pa ná)
Gin

La donna è mobile dijo...

Vale, cambiemos "matrimonio" por "pareja" (soy más antigua...). El caso es que cambia poco la cosa, apenas unos cuantos papeles y unos gramos de oro más, pero es básicamente lo mismo para la cosa esa de ser dos.

A menos que las parejas que se forman aquí en la Red, sean para aprender a bailar el hula-hula...


(¿cuál es el premio de Faustine? a mí sólo se me ocurre uno)

La donna è mobile dijo...

Que se mejore, Gin. Yo nunca había tenido mucha fe en eso de la vacuna anti-gripe, pero este año parece que funciona divinamente. De hecho, ya empezó con muy buen pie, porque delante mío le tomaron los datos a una señora de unos 65 años que respondió muy gustosamente a todo cuanto le preguntaron antes de pincharle: "sí, tengo tensión; sí, y colesterol; no es que me diera una flebitis, no, es que me dio ¡tromboflebitis!", se desabrochó su batita, descubre su brazo, se coloca su inyección sin decir esta boca es mía, y cuando se está vistiendo, despiéndose amablemente de la ATS, le dice: "¿Y para qué dices que era esta vacuna, nena?".

Hala, que vocación de alfiletero. Y tan mayor.

Pues eso, salud.

Paolo dijo...

"¿Cuál es el premio de Faustine?"

Faustine, Faustine, no me toques los cata...vinos, que me los vas a hacer añicos contra el suelo, mujer.

La donna è mobile dijo...

Desde luego...

Voy a ver si enamoro a alguien.

Artaher dijo...

Ay, Dios...
noto el patio algo alborotado...
tensiones inconclusas también
¿será el nuevo año?

Paolo dijo...

Hmmmmmmm. Donna, lo nuestro promete... Le aseguro que con otras empecé mucho peor, pero mucho, mucho...

La donna è mobile dijo...

(!) El "desde luego" era más bien como ese que decía mi madre desde el quicio de la puerta cuando nos pillaba de niñas saltando encima de las camas y la pobre amenazaba y amenazaba "que vuelvo con el palo de la escoba, ¿eh?" y nunca lo hacía. Una cosa así.

Pero si quiere que discutamos, me subo las mangas y ahora mismito. Y si quiere aceitunas, aquí tiene, rellenas. La casa por la ventana, lo que yo le diga.

:-)

Paolo dijo...

Uy, pues lo de las aceitunas rellenas me acaba de despistar del todo. ¿Eso tiene que ver con lo de la fascinación espiritual o con lo de la aspiradora?

Saf dijo...

¡Hombre, está clarísimo! (discúlpele, Mobile, está torpón...). Es una imagen, de las llamadas "lubricantes".
Aceituna... acéite..., el aceite se usa para freir o para lubricar tuercas de un engranaje... ¡¡Hay que estar tontimedio pá no verlo!!

¡Uff!

Saf ;-))

La donna è mobile dijo...

De toda la vida.
Además.

Paolo dijo...

Ya. Ustedes dos son muy listas, ambas. ¿Y el relleno, qué?

Saf dijo...

¡Ay SÍ QUE NOOOOOOO ENTRO! (¡que es para abochornarse, hombre de Diosss!)

Si quiere Ud. sexo explícito váyase, váyase Sr.Melómano a un chat....

Saf ;-pppp

Saf dijo...

¡Preguntar por el relleno!

¡VERGÜENZA! ¡VERGÜENZA DEBÍA DARLE! (Sátiro!)

Saf dijo...

(¡ay, ay, ay... qué hay más bochornoso me ha salido!! ...si es que me está Ud. poniendo nerviosa hablando de aceitunas, cachis)

Paolo dijo...

Hablando de sexo explícito, Saf, cómo hace usted para poner las cursivas y las negritas en los comments. Es que no hay manera...

Egonauta dijo...

¡Ay Paolo, Paolo! Notaba yo una ausencia de actividad en todos los blogs del planeta, sin encontrar ninguna explicación a tan terrible nueva. ¿Un nuevo tsunami de frecuencia hertziana? ¿Un “raz de marée” que limpió el habitat de los bloggers? ¿Constituirían estos ya una especie en vías de extinción?

Cuando mayor era mi desazón, al considerarme único representante de una especie arcáica, pinché en tus “Citas” y ¡Pardiez! aparecieron todos en ruda competencia, cuchillos desenfundados lanzando destellos ominosos bajo la luna y danzando desnudos –Saf, ¡Esas carnes, esas pieles……!- alrededor del nido central de la tela de la araña, mientras esta ríe y ríe - socarronamente como suele- en espera de los últimos estertores de alguna de sus posibles víctimas.

Al leer el post tenía pergeñado todo lo que había que escribir, lo que había que decir, lo que había que sentir, lo que había que soñar, lo que había que mirar, lo que había que rozar, lo que había que tocar, lo que había que besar, lo que había que abrazar……

Después, al doblar la esquina de los comments…., ¡El diluvio universal! Los escritos, dichos, sentires, sueños, miradas, roces, contactos, besos y….., saltaron en mil pedazos. ¡Ya no se lo que es amar! ¡Ni por Internet ni cara a cara! Solo llego a atisbar que no entiendo nada… y sin embargo….. AMÉ, AMO y AMARÉ y el vínculo, link, medio, sistema, vehículo, canal me importa un….. bledo -rimado con un ajo-.

A todos los que habéis escrito y a los que sigan allegándose al olor de la trifulca. Os digo: Antes de salir, limpiad el blog de Paolo de todo signo de refriega, dejad los textos allí para mejor constancia en el futuro, para que cuando améis y reviséis lo escrito os entre la risa que buscó Paolo.

Egonauta

Saf dijo...

Hmmmm, D.Araña, hmmmmm... saber eso tiene un precio, claro. (¿tal le va otra maravilla de esas que Ud. escribe como los ángeles y los demonios???)

Saf ;-))

Paolo dijo...

Ego, usted sí que sabe, que mi condición arácnida me hace ser un experto en el análisis de las texturas y la resistencia de las redes, y eso que han faltado Climena y Jingo (entre otros) a la fiesta, que si vienen, nos salimos...

Saaaaaaaaaaaaaaaaaffffffffffffffffff, mala mujé, mire que cuento la segunda parte de la historia de la gaviota-buitre... (porque tiene segunda parte, usted y yo la conocemos).

Saf dijo...

Paolo, Paolo, Paolo (la última con las pestañas entrecerradas...): ándese con ojito... que Ud. tendrá una segunda parte que poder contar pero yo tengo una "tercera" a la espera de acontecimientos... ¡¡y le puede arder la melena (esa que echa al viento con donaire. Amén).

Anónimo dijo...

Emmmm... ¿van a contar más de pipas?
Gin

Saf dijo...

No.
Nada de pipas.
Nada, nada.

Paolo dijo...

No, Gin, pipas, no, ahora son otras cosas. Más interesantes, muchísimo más...

Saf dijo...

¡Tsche... Gin... ¿Ud. no le creerá, verdad?? ...nada hay más interesante que una buena bolsa de pipas Facundo! ;-pp