jueves, 27 de enero de 2005

Amor

Junto al lago, por Thomas Scalf

Me he convertido en pastor de tus ausencias. De tu piel sembrada de caricias y de fuentes, tan lejana. Cómo puede ser, te preguntas, que a la distancia cotidianamente yo te recorra, atravesando lomas y llanuras, remontando el cauce de los ríos, salvando las crestas más altivas y perdiéndome umbroso en los cálidos desfiladeros del deseo. Pero yo tampoco lo sé. Sólo que cuando caen las hojas, cuando las hojas del otoño caen y el cielo es tan azul que hasta mirarlo duele, se me clava la nostalgia de tus labios, y sobre tu vientre, con mis dedos desnudos, dibujo flechas azules y amapolas rojas. Una brisa leve me devuelve a la tarde tormentosa. Y entonces bailo, bailamos hasta caer exhaustos sobre las piedras húmedas, la gran luna naranja flotando sobre las olas y una nube de estrellas atravesando nuestra carne sin herirla.

He regresado a los latidos del invierno. Y no me gusta. Pastoreo los sueños y sus monstruos.

1 comentario:

Saf dijo...

Pero yo tampoco lo sé.No sé cómo se puede escribir de este modo.
No sé cómo tener el talento, como crear belleza, así, como tú lo haces con cuatro líneas.
No lo sé.
No sé qué conjuras para componer música distinta sobre un blog sin pauta con la misma letra...

Saf