sábado, 5 de junio de 2004

Jacarandá


Jacarandá Posted by Hello

El nombre científico es Jacaranda mimosifolia. La gente suele conocerlo como jacaranda y le reserva el género femenino, pero yo prefiero la contundencia y la musicalidad del término guaraní originario, con su acentuación aguda y su masculinidad, que parece desmentida por el carácter extravertido de su flor. Porque es la flor del jacarandá la que transmuta los contornos de muchas avenidas y parques de Sevilla cuando la primavera enfila ya al verano. Ese tono violáceo que filtra la luz excesiva de junio tintando los cielos de un azul más pálido y humano otorga a la ciudad una tibieza y una ternura que dulcifica el tránsito por las calles infernales de asfalto.


Parque de los Príncipes Posted by Hello

Lástima el talante arboricida de tantos ilustrados de nuestra tierra. Hasta hace sólo unos años, la entrada de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos estaba flanqueada por cuatro hermosos jacarandás, que iluminaban al caminante que bajaba o subía por Alfonso XII. Los cortaron, porque (dijeron) su flor ensuciaba el suelo y al pisarse dejaba mal olor. Como en el Palacio de San Telmo, cuyos grandes plátanos de sombra ya nadie recuerda. Eran árboles que humanizaban las líneas rectas de su arquitectura, que durante la primavera y el verano, además de proporcionar cobijo al paseante sofocado, permitía adivinar sus formas tamizadas por el verde plateado de sus hojas, y que a la llegada del otoño nos las mostraba en todo su esplendor, en esa mezcla de tonos dorados que proporcionaban el albero de la pared y el amarillo de la hoja macilenta. Los cortaron en 1989, cuando el edificio se convirtió en Sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, para sustituirlos por unos ridículos laureles de macetón, porque (dijeron) impedían contemplar la fachada. Catetos.


Palacio de San Telmo ayer Posted by Hello


Palacio de San Telmo hoy Posted by Hello

1 comentario:

Saf dijo...

Los he visto.
Toda Sevilla vestida de ese color, tirándose los jacarandás por encima. ¡Qué preciosidad y qué bonita ciudad!