sábado, 25 de diciembre de 2004

Ángeles

Coronación de la Virgen de Ghirlandaio (detalle)

Nos precedieron. En el lamento de Isis, en las ánforas griegas encalladas en nuestras costas, con la espada flamígera expulsando a nuestros primeros padres del Paraíso, en las Inmaculadas de Murillo, tañendo laúdes y arpas celestiales. Te escoltaron. Recuerda que naciste a su amparo y creciste por su incorpórea mano vigilada, en los incendios, en lo profundo de las cavernas y en medio de las olas como rascacielos del Mar del Norte. Te guiaron. Y se hicieron parte de ti, para que sintieras el privilegio de alumbrarlos. Los miras con asombro, viendo cómo crecen sus alas. Algún día no muy lejano volarán libres, para custodiar y crear otras vidas. Jamás se detienen. Y aunque se marchen, seguirán para siempre revoloteando sobre tu cabeza, fijas las miradas en tu corazón. No temas, pues sabes bien que sólo son terribles en las elegías de Rilke.

Sí, tu niñez: ya fábula de fuentes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No he visto imagen más hermosa de un ángel que la estatua dedicada al ángel caído que hay en El Retiro. Me fascina.
Gin

Saf dijo...

Ángeles o daemoniums, sombras calladas que nos amparan y acompañan. ¿Son recuerdos? ¿Son presencias de aquellos que tanto nos amaron? -Rilke se equivocó siempre, Paolo: No todo ángel es terrible. Y tú lo haces (divinamente) ahora; si hay algo que no son es fábula.
Son tan reales, tan reales.... como tú.

Saf ;-))