viernes, 26 de noviembre de 2004

Piercings

Cuando uno está solo y aburrido en un hotel suele hacer cosas insospechadas. A mí por ejemplo me da por el zapping, en busca del programa más cutre que me sea posible imaginar. Anoche me detuve en un canal local, de esos que de madrugada ocupan más de la mitad de la pantalla con publicidad y contactos. En la ventanita que quedaba (arriba a la derecha) aparecían una presentadora y un sexólogo atendiendo a preguntas de los espectadores. Justo fue llegar yo y llamar una chica (puede que estuviera preparado: demasiada elocuencia expresiva) que decía que como estaba aburrida de su vida sexual había ido con su novio a que le hicieran un piercing en el pene, pero que ahora tenía un problema: cuando se la metía, le dolía. Que qué podía hacer. La pregunta obviamente se respondía sola: "Que se lo quite", dijo el sexólogo y corroboró la presentadora, poniendo cara de asco. Siguieron unas disquisiciones de carácter didáctico acerca de lo mejor para animar la alicaída vida sexual de esta pobre muchacha. "Disfrázate", le recomendó la presentadora. "Móntate hoy Las mil y una noches, mañana el hospital, al otro una tienda de campaña y así..."

Seguí con el zapping, pero no pude deshacerme de la imagen del piercing genital, que parece haberse puesto tan de moda. Y es que no alcanzo a entender el afán que le ha entrado a la gente por agujerearse el cuerpo con pretensiones supuestamente estéticas. Me repelen los piercings en la nariz, que en los días de resfriado deben de ser ligeramente molestos, me causan dentera los de la lengua (pero sí a mí me salió el año pasado una llaguita justo debajo y pasé tres días insoportables), reconozco que la primera vez que vi en una playa a una mujer con un piercing en un pezón casi me desmayo y cuando en alguna porno aparece una chica con uno en el clítoris me entran ganas de pasarme a Bambi y a El rey león . "Esto no es nuevo. El adorno del cuerpo existe desde que el hombre es hombre. Los primitivos ya se hacían piercings", argumentan los entusiastas. "Ya, ya. No me parece mala comparación".

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace un par de años asistí a una convención de tatuadores y anilladores (los que hacen piercings), y durante el acto se hizo un concurso de tatuajes y para gente que llevara piercings. El de tatuajes vale (yo no concursé) pero cuando llegó la hora de los piercings se presentó un hombre que llevaba creo recordar más de 20, todos en el pene. Como los jueces tenían que contarlos lo sacó, claro, y qué quieren que les diga, me lo imaginé en mi cama, más aun, me lo imaginé dentro y me entró como un frío... brrr... y una grima... brrr...

Gin

Saf dijo...

Oiga, Gin... ¿Podría ser más explícita? (para entenderla mejor, claro está) ¿Dentro de dónde?

Saf ;-))

Anónimo dijo...

Ejem, querida, yo se lo explicaría sin tapujos, pero tampoco quiero entrar escandalizando en casa ajena, que luego igual llega el señor araña y me castiga. ;-)
Gin

Saf dijo...

El señor araña... no PUEDE escandalizarse (que lo sé, que lo sé) ;-))

...y si no dígale que le cuente lo de la monja aquella del santo prep...

Saf ;-))

Paolo dijo...

Querida Gin, la amiga Saf tiene (por una vez) toda la razón: a mí sólo me escandaliza el silencio de algunos (y hasta de algunas). Tiene explícita carta blanca para decir todo aquello que le plazca...

Artaher dijo...

Ay, Dios...
Mejor me callo.
Si.
Porque son capaces de montar una comisión de investigación.
Para esclarecer todo.

Artaher dijo...

O sea, que en la Comisión de investigación recien creada para conocer todo lo sucedido, nos encontramos con que:
Gin hace una declaración abierta a diversas interpretaciones.
Saf, cual aguila sobrevolando por internet, exige a Gin que sea más explícita y diga todo lo que sabe. Saf quiere que se llegue hasta el final, hasta conocerse toda la verdad. Saf es joven, no sabe que la malsana curiosidad es la madre de todos los pecados.

Gin, en cambio, afirma que no puede decir todo lo que sabe, pues escandalizaria a terceros, y no quiere que luego la arañen. Mas fue ella quien inició la cosa, y por tanto, es la culpable de provocar la inquieta curiosidad de Saf.

El capitan Araña, por su parte, anima tambien a Gin para que hable, y de paso, exige a Saf que diga tambien lo que sabe o más bien sospecha respecto a lo afirmado por Gin. Pues es el silencio lo que mas escandaliza y no cosa distinta, piensa D.Paolo. Aunque parece que lo piensa en su provecho: diríase que disfruta, al acecho, con el debate entre ambas damas.

Me temo que al final, nos quedaremos sin saber la verdad.

Saf dijo...

La verdad.
¡Eso es lo que QUEREMOS SABER!
Y que se aclare TODO este embrollo.
Y que D.Melómano declare si sí o si no tiene ese FAMOSO piercing en lo que le entra a Gin.
Porque ésto se está liando y no sé si al final va a ser que no lo he entendido y el que araña no es el del piercing o, -que también está por dilucidar-, del que estamos hablando como hipotético anillado es de Artaher.

ESTO ES INJUSTO! (pásalo)

Saf ;-ppp

Saf dijo...

Bueno... Arti... ¿qué??? (¿que viene a decir "cuántos"?)
Hable, hable, no nos sea tímido.

Artaher dijo...

No, no, no lie la cosa aun más, Saf. Se que le gusta hacerlo, pero no introduzca mas personajes en la historia: es una vieja táctica para generar caos y que al final nada se sepa.
Que yo no estaba alli, y por tanto nada puedo saber. Y para imaginar, ya se basta (y sobra) usted solita.
Pero si ambos dos los encartados callan, será por algo. Debería usted manifestarse ante su sede exigiendo la verdad.

Saf dijo...

Le perdono, Artaher, le perdono, le per...
(solo porque es tarde, que conste).
Y haré "ojos ciegos" a este post de Paolo porque... ¿quién nos dice que no es Ud. el novio del que se quejaba la chica? ¿Eh? ¿¿EHHH??
-Pero aquí APARECE mi bondad natural y LO DEJAREMOS ESTAR, pasándolo por alto y obviando sus más que numerosos piercings peniles.
No importa.
De verdad que no.
No cambiará su imagen por ese "detallito".
Solo una cosa: No se acerque a los imanes.

Besos y boas noites,

Safbendita

Artaher dijo...

Ya lo decia mi abuela: Cuidado con las mujeres, que todo lo lian...
Porque yo, insisto, no estaba alli. Y no pretenderá que lo demuestre, contumaz lianta, pues la prueba corresponde a quien acusa de manera tan falsa, indigna, impropia, falaz...
Y como los que estaban allí, callan, pues al final, como era previsible, nos quedamos sin saber la verdad.
Boas noites.

Saf dijo...

¡¡Uuyys... lo que me ha dicho!!
Fíjese que estaba ya en mi cuna, arrebujada bajo ocho edredones y me ha empezado a pitar un oído. Gallega como soy no lo he dudado un momento: ¡Hablan de mí! (y mal, por más señas).
Sin dudarlo he abierto este blog y ¡zas, pillado!

Vergüenza-debía-darle-expresar-ante-un-alma-sensible-con-tanta-brusquedad. ¡Ande, ande... (y cuidado con los detectores del aeropuerto!)!

Saf ;-))

Anónimo dijo...

Em... pues lo de los imanes es verdad, que una vez estuve jugando con uno de los imanes de la nevera y aquello era muy divertido, me recordó algo así como a los encantadores de serpientes. :-)
Gin