sábado, 10 de junio de 2006

Principios

Ángel contaba hace unos días cómo transcurrió la entrevista que le tocó mantener con dos testigos de Jehová que se presentaron de improviso en su casa:

Desde hacía tiempo tenía preparada la estrategia que coincide sinceramente con mi forma de ver este asunto. El diálogo fue más o menos así, empezando por una pregunta de ellos a bocajarro:
- Buenos días ¿cree usted en Dios?
- ¿Perdón? No entiendo de qué me habla.
- Le preguntaba que si cree usted en Dios.
- Sigo sin entender ¿me explica qué quiere decir?
- Dios es nuestro padre, el creador del mundo, el que nos premia o castiga por nuestros actos...
- Ahora sí que no entiendo nada, disculpe ¿quién dice que es mi padre?
Así más o menos ando yo últimamente cada vez que entro en un blog o en un foro de política. Leo palabras y expresiones como "proceso de paz", "diálogo", "negociación", "conflicto", "mesa de partidos", "indultos" y otras por el estilo y no me entero de nada. No sé de qué hablan. Como si hubiera pasado una temporada en Marte y estuviese recién aterrizado. Me gustaría preguntar, en plan socrático, sin malos rollos, pero como veo los ánimos un tanto excitados prefiero dejar mis preguntas para mejor ocasión. No puedo imaginar que todo eso que leo esté referido a la banda terrorista ETA, no es posible, no puede ser, porque yo sé perfectamente que los principios democráticos en que se asienta nuestro sistema político hacen innecesarios esta prostitución del lenguaje, y en caso de que alguien estuviera tentado de saltárselos, la ley saldría inequívocamente en su (nuestra) defensa. No. No puede ser. Todos sabemos que en el País Vasco no hay ningún conflicto político diferente al que pueda haber en Extremadura o en Cantabria, es decir maneras diferentes de entender la forma de organizar la convivencia, y hace mucho que encontramos la solución para ese conflicto: se llama democracia. No. No puede ser. Es imposible que haya nadie entre nosotros que desee compensar políticamente a ETA negociando con ella. Inimaginable que alguien haya pensado eso de una "mesa de partidos", porque ya existe esa mesa y nuestra democracia se fundamenta en ella. Solemos llamarla Parlamento. Así que no. Es imposible que nadie, y mucho menos el Gobierno de España, esté tentado de saltarse o de suspender la ley, porque, como dijo Agnes Heller, eso no sería sólo legalmente, sino moralmente erróneo. Y la legitimidad de un Gobierno se basa no sólo en la escrupulosa atención a la legalidad de sus actuaciones, sino también en su contenido moral. Así que no puede ser que cuando alguien avisa al Gobierno de que tenga cuidado, de que no vaya a saltarse con una simple decisión a la vez la ley y la ética, sea acusado de actuar de forma irresponsable, de no querer la "paz", de guerracivilista, de ser enemigo del diálogo y todas esas cosas que he leído por ahí. Eso es por completo inimaginable. Un día de estos me animo y pregunto de qué hablan tantos. O mejor me vuelvo a Marte.

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Jaja, yo una vez contesté que no creía, pero mi abuela que ahora mismo se la traigo, sí. Todavía me estoy riendo.

De lo otro qué te voy a decir. Hoy clama Savater en el desierto.

Juan Avellana dijo...

Qué razón llevas, Paolo. Si solamente se dijese con palabras claras exactamente dónde estamos y qué queremos hacer, casi toda la discusión se esfumaría en el aire, porque saltaría a la vista que lo que hay que hacer son las cuatro cosas elementales que haría cualquiera, que debe hacer cualquiera. De entre todas las cosas repugnantes que a uno le es dado ver, una de las peores es ver cómo la gente se deja enredar con gusto en esta maraña de necedades, prosa lírica y medias mentiras con que la acunan.