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sábado, 6 de octubre de 2007

El hilo sutil

Escribe hoy José María Ruiz Soroa en El Correo:

Éste es un artículo que me hubiera gustado no escribir nunca, lo reconozco. Pero hay realidades que nos interpelan con toda su crudeza a quienes creemos en el Estado de Derecho, unas realidades ante las que callar es pura y simplemente hacerse cómplice de un estado de cosas inadmisible.

La realidad viene dada por esas detenciones masivas de miembros de la ilegalizada Batasuna, de los actuales componentes de su dirección y de sus sustitutos. Viene también plasmada en esos expeditivos autos de prisión para quienes han promovido o encabezado recientes manifestaciones. Medidas judiciales que están en directa contradicción con el comportamiento observado por los mismos órganos estos dos últimos años, durante el llamado proceso de paz, cuando consideraron que comportamientos idénticos de las mismas personas no constituían ilícito penal alguno. Esta contradicción flagrante es la que nos interpela: la de que unas mismas conductas puedan ser sancionadas penalmente o no según el momento en que ocurran, que lo que todavía ayer era actividad legítima de la izquierda abertzale sea hoy ilegítima actividad de un partido político proscrito. O viceversa. Porque, sencillamente, eso no puede ser en un Estado de Derecho.

Aparte del silencio y del mirar para otro lado, sólo hay una salida para esta contradicción. La de apelar al criterio de oportunidad en la aplicación de las leyes, o lo que es lo mismo, al principio de que las leyes deben ser interpretadas teniendo en cuenta las circunstancias del tiempo en que van a ser aplicadas. Se supone que este principio permitía el año pasado ignorar las actividades criminales de unas personas porque había un proceso de paz en marcha, mientras que ahora que tal proceso ha descarrillado permite encarcelarlas. ¿No les suena esto más bien a un principio de simple y pura represalia, de una justicia de amigo/enemigo? Y es que cualquier jurista sabe que el principio de oportunidad tiene muy poco, si alguno, lugar en la aplicación de las leyes penales. Que precisamente porque se trata de normas que restringen derechos individuales no cabe hacer con ellas interpretaciones sociológicas u oportunistas, sino sólo garantistas.

Preciso es reconocer, aunque nos duela a los que creemos en el Estado de Derecho, que lo que nos muestran estos comportamientos de la Audiencia Nacional es la desagradable imagen de la 'justicia del cadí', es decir, la pura y simple arbitrariedad de unas personas que deciden conforme a sus particulares criterios de oportunidad y justicia lo que debe ser tolerado o reprimido en cada momento. La arbitrariedad no es lo contrario de la justicia, como suele creerse. La decisión libre del cadí puede ser materialmente justa, puede perfectamente cumplir con el valor de la justicia y equidad. Meter en la cárcel a los miembros de Batasuna puede ser un trato equitativo para con sus méritos. Pero, y esto es lo importante, la arbitrariedad es siempre contraria al Estado de Derecho, porque éste se basa en el principio de que quienes nos gobiernan son las leyes, no los hombres (el 'rule of law' y el 'due process'). Son las leyes en su generalidad y abstracción las que deciden quiénes van a la cárcel y cuándo, a través de un proceso imparcial e igual para todos. No pueden decidirlo los criterios, por justicieros que sean, de unos jueces concretos.

Lo malo de la situación actual no es que, como dice el Gobierno vasco, se estén rompiendo puentes de interlocución con ETA. Ésa es una apreciación, de nuevo, típicamente oportunista y contextual. Según eso, si uno es 'puente de interlocución' puede delinquir a gusto, pero no si es un simple ciudadano. No, los comportamientos arbitrarios de estos últimos meses hacen algo mucho peor: rompen un hilo de confianza. Y, precisamente por ello, contaminan retroactivamente muchos de los procesos judiciales seguidos en la Audiencia Nacional. Porque si un juez puede exhibir ahora tal grado de arbitrariedad, ¿quién nos garantiza que antes no fue igual de arbitrario y justiciero? Cuando hace ya años decidió ilegalizar preventivamente un partido político, cuando durante años ha mantenido abierto el sumario convirtiéndose de hecho en una especie de permanente fielato de lo permitido/prohibido, cuando ha adoptado multitud de decisiones restrictivas de derechos, ¿quién nos dice que no actuó con unos criterios de oportunidad tan burdos y extrajurídicos como los que ahora exhibe? Romper la confianza del ciudadano en el funcionamiento regular de su Estado de Derecho tiene estas consecuencias. Porque una vez quebrado el hilo intangible con que se cose su trama, todo él empieza a desflecarse.

Estoy seguro de que el mundo abertzale entiende perfectamente esta lógica de funcionamiento: cuando había un proceso de diálogo nos premiaban, cuando lo rompemos nos castigan. Implacablemente. Pero lo entienden porque ellos creen que el poder no es sino fuerza bruta que se aplica en función de los intereses de cada uno, por mucho que se revista del ropaje jurídico. Pero los que tenemos otra concepción del poder legítimo no entendemos ya nada. O demasiado.
Y a uno no le queda más que aplaudir.

viernes, 6 de julio de 2007

Todos contra el fuego (del PP)

Desde tiempo inmemorial, la llegada del verano ha coincidido con la intensificación de las campañas contra los incendios forestales. Desde aquel célebre lema del ICONA, "Cuando un monte se quema, algo suyo se quema" ("...señor Conde", que le añadió con genio Peridis), los mensajes de las autoridades siempre han tratado de incitar a los ciudadanos a luchar unidos contra la lacra del fuego (ya parezco hasta un político escribiendo). Pues bien, este verano el mensaje trata de concienciar a la sociedad para luchar unida contra un mal todavía peor que el del fuego: el Partido Popular. Ayer, en el Congreso, volvió a escenificarse la canción de la legislatura: el PP está solo, mientras el Presidente del Gobierno (el Estado es él) lucha tan denodada como generosa e inútilmente por la unidad y la concordia.

Al fin y al cabo, lo que el partido de Rajoy pretendía en el Parlamento era una auténtica infamia: nada más y nada menos quería que el Gobierno diera cuenta detallada ante los ciudadanos de sus contactos con una banda terrorista (habrase visto qué desfachatez) y, a la vez, que el Parlamento anulara el permiso concedido al ejecutivo para negociar con la misma banda, un permiso que dio lugar a uno de los episodios más hermosos y edificantes de la democracia española. Tenían razón todos los grupos cuando censuraron duramente las pretensiones del partido conservador. Lo mejor en estos casos es el silencio y la ficción.

Y se acabó la ironía.

Ha pasado un mes del anuncio por parte de ETA de la ruptura del "alto el fuego permanente" y sigo esperando. Aún no he escuchado ni leído absolutamente a ningún defensor del llamado "proceso de paz" reconocer que los que desde el principio nos opusimos a él teníamos razón, que no había un solo dato objetivo que hiciera pensar que ETA pretendía renunciar a la violencia a cambio de nada (su comunicado reclamaba exactamente lo mismo de siempre), que, en el mejor de los casos, todo fue un acto de fe en un Iluminado que no sabía de la misa la media, un acto de fe que a medida que pasaba el tiempo fue trufándose con mentiras, medias verdades y vergonzosos actos de apaciguamiento y humillación, que los adeptos asumieron con una normalidad sonrojante.

Ha pasado un mes, y estamos mucho peor que hace 30 días, muchísimo peor que antes de la famosa declaración del Congreso que, en lógica aplastante, pretendía anular el PP. Y estamos peor porque los ideólogos de la negociación (sector del PSOE liderado por Zapatero, IU y nacionalistas, los grandes beneficiados de la existencia de ETA, si no de cuándo iban a tener el poder que tienen) han conseguido hacer pasar el error del proceso, el bochorno de sus manejos y sus cesiones como un bienintencionado y deseable esfuerzo por ganar la paz, de cuyo fracaso no cabe hacer el menor reproche al Gobierno.

Entre los que, pese al fracaso del proceso y las mentiras evidentes de sus conductores, siguen defendiendo la necesidad de su puesta en marcha ("era una obligación", dicen falazmente), se han ido delimitando varios grupos. Todos coinciden en la buena fe del Presidente del Gobierno y la irresponsabilidad de la oposición realizada por el PP, pero sus justificaciones son de diversa índole. Repasémoslos:

1. Los amebas. "Yo, lo que diga Zapatero". Y no hay más.

2. Los cínicos. Niegan la evidencia: el Gobierno no ha negociado nada. Se ha ajustado escrupulosamente a la declaración del Congreso, rompiendo los contactos en cuanto tuvo la certeza de que ETA no abandonaba la violencia. Increíble, pero sí, muchos continúan afirmando esto, pasando incluso por encima del atentado del 30-D y la evidencia de los gestos apaciguadores del Gobierno después de esa fecha (por no hablar de todo lo anterior, esto es, la verificación fantasma, las cartas de extorsión a empresarios, la reunión pública PSE-Batasuna , las alusiones explícitas a la mesa de partidos, los zulos descubiertos, el robo de armas, etc., etc., siempre minimizados en pro del "noble objetivo de alcanzar la paz"; y ni siquiera entro en las muy verosímiles -por los hechos ya conocidos y el uso del lenguaje del Presidente- revelaciones de Gara).

3. Los utilitaristas. La mayoría provienen del grupo anterior. Son cínicos sin careta. Conscientes de que negar la evidencia tiene unos límites y de que hacer el ridículo de forma manifiesta acarrea una dosis importante de pérdida de prestigio (imprescindible para la supervivencia profesional de muchos de ellos), asumen que el Gobierno negoció, pero que eso en sí no es malo, que es aceptable plantearse cesiones políticas con tal de acabar con el terrorismo. Están muy bien retratados en la frase de Ignacio Sánchez Cuenca que reproducía hace unos días Ignacio en su blog:

Todo esto, francamente, es un disparate. No tiene mucho sentido decidir con criterios morales si negociación o derrota. En teoría, son dos medios para conseguir un mismo fin, la desaparición del terrorismo. Su uso debe venir dictado por las circunstancias.
Es, sin duda, la postura de Zapatero y del sector del PSOE que domina el partido. Aparte de que esta postura me resulta éticamente deleznable (sobre todo, ¡40 años, más de 800 muertos y miles de heridos después!) ha demostrado ser por completo ineficaz. Lo más útil para combatir el terrorismo es negar absolutamente la posibilidad de la negociación. Sólo dejando claro que no se negociará en ninguna circunstancia y atacándolos desde todos los flancos de la lucha policial y jurídica, los terroristas se quedarán sin expectativas. Sobre esto volveré después más en extenso.

4. Los memoriosos. No dicen ni que sí ni que no. Ni afirman ni niegan. Pero insisten en que tienen memoria (muy flaca, desde luego, pero tenerla la tienen, claro). Muestran un relativismo cercano al del grupo anterior, pero lo que los distingue de ellos es su justificación de que los pasos dados por el PSOE son aceptables por el hecho de que "el PP hizo en su momento lo mismo". Es más, algunos incluso llegan a afirmar (y no los fulmina un rayo en el acto, lo cual es una nueva demostración de la inexistencia de Dios) que el PP cedió mucho más. La argumentación sólo se sostiene desde el cinismo más absoluto o desde la ignorancia. Siempre desde la indigencia intelectual más desoladora. Primero, porque en el caso de que fuera así, de que tuvieran razón y el PP hubiera hecho lo mismo, en ese caso su ejemplo tendría que haber servido de lección para no caer en el mismo error. Segundo, porque es radicalmente falso que el PP hiciera lo mismo. Cansa repetir las mismas cosas una y otra vez: lo del PP fue un error (UN ERROR), que, por otro lado, supieron reconocer (Mayor no se cansó de hablar de la tregua-trampa), pero las circunstancias eran por completo diferentes, partiendo del hecho, absolutamente fundamental, de que aquellos contactos se hicieron con el apoyo de la oposición y la aceptación de las principales asociaciones de víctimas. Y, una vez más, da igual quién rompiera el consenso (en mi opinión, es evidente que fue el PSOE, que dejó sin efecto práctico el Pacto Antiterrorista), lo único real es que es irresponsable emprender un proceso de esas características sin el apoyo del principal partido de la oposición.

5. Los absolutistas. Tienen puntos en común con los tres grupos anteriores. Aceptan que el Gobierno negocie de política con los terroristas (en esto, son utilitaristas), mientras no se les conceda las reivindicaciones máximas, esto es, la Independencia y Navarra. Es decir, van todavía más lejos que los propios terroristas, que no piden la independencia, sino el derecho de autodeterminación (o sea, un referéndum en el "ámbito vasco de decisión"), que no es lo mismo. Demuestran una supina ignorancia sobre la forma en que una banda terrorista pretende alcanzar sus objetivos y sobre la eficacia de sus métodos. ETA sabe perfectamente que no le resulta posible invadir Navarra con un ejército para terminar izando la bandera de la Gran Euskalherria Libre en el Ayuntamiento de Pamplona. ETA es consciente de que militarmente no puede ganar nunca. Su objetivo no es imponerse con las armas, sino a través del miedo. Lo que buscan es el amedrentamiento general de la sociedad para conseguir su desestimiento, lo que les permitirá imponer sus puntos de vista en una mesa. Su objetivo no es otro que el ser reconocido como interlocutor para la negociación, por lo que aceptar ésta es ya una forma de rendirse. Así que negociar no significa salvar vidas, como hemos tenido que oír machacona y simplistamente todos estos meses, sino ponerlas en peligro (salvo que se les dé lo que piden, claro está, pero eso se podría haber hecho hace 40 años y nos habríamos ahorrado mucho dolor y mucha miseria). Negociar supone alargar en el tiempo la existencia del terrorismo, así de simple. Cada reconocimiento (aun parcial) de su discurso, los terroristas lo consideran terreno ganado al enemigo. Cuando decimos (cuando digo) que ETA está más fuerte que hace dos años no es sólo porque se haya rearmado (en el sentido literal del término) y reorganizado, sino porque se ha rearmado en el sentido metafórico, esto es porque se han consolidado sus expectativas de lograr su gran objetivo (la NEGOCIACIÓN en pie de igualdad con el Estado), expectativas que había perdido casi completamente por la admirable rebelión cívica de una parte importante de los ciudadanos del País Vasco a finales del siglo pasado y por las medidas legislativas (Ley de Partidos, Pacto Antiterrorista) aprobadas en los primeros años del nuevo siglo y que la habían llevado a una situación cercana al colapso. ETA sabe hoy que siempre le será posible repetir la jugada de la última tregua, ya que hay una parte sustancial de la sociedad (encabezada por el PSOE de J. L. R. Zapatero) dispuesta a lo que sea con tal de que la dejen en paz. Y mientras ETA sepa eso, ETA seguirá existiendo, puesto que el asesinato, la extorsión y el miedo serán instrumentos eficaces para alcanzar sus fines. Ese es el gran legado real que nos deja el proceso de pazzzzzz y la responsabilidad de quienes, aun después de su rotundo fracaso, lo apoyan y lo justifican.

viernes, 8 de junio de 2007

Una historia del proceso

1. El Presidente recibe una carta de ETA: "Nos rendimos".

2. El Presidente comunica la buena nueva. Anuncia inicios de contactos para el fin de la violencia.

3. El Presidente manda a sus emisarios a reunirse con ETA.

4. Los emisarios vuelven: "Presidente, se rinden si les damos lo que piden. Es decir, somos nosotros los que nos rendimos".

5. El 29 de diciembre de 2006 el Presidente anuncia solemne ante el pueblo expectante: "Las cosas van muy bien. El año que viene estaremos todavía mejor".

6. El 30 de diciembre de 2006, ETA pone una bomba en la terminal 4 de Barajas y asesina a dos personas.

7. El Presidente da por cerrado el proceso, pero mantiene los gestos apaciguadores hacia los terroristas.

8. El 5 de junio de 2007 ETA da por finalizado el "alto el fuego permanente".

9. Dos días después, en una entrevista para la televisión, el Presidente declara que el proceso fracasó porque ETA pidió un precio político.

10. De todo lo anterior, se deduce que la petición del precio político (que, según lo que el Presidente dijo en 9, ocurrió en 4) se produjo en realidad en las horas que pasaron entre la declaración presidencial del 29 de diciembre y el estallido de la bomba en Barajas al día siguiente (es decir, entre 5 y 6). Y si no es así (es decir, si realmente aconteció en 4), el Presidente nos mintió (en 5).

11. "Los españoles nos merecemos un Gobierno que no nos mienta" (Alfredo Pérez Rubalcaba, 13-03-2004)

martes, 5 de junio de 2007

Tiempo de hemerotecas

El lunes 26 de junio de 2006, Santiago Carrillo afirmaba en una tertulia vespertina de la Cadena Ser:

Va llegando la hora de decir que si el proceso de paz fracasa va a haber un responsable claro. Sin duda es la dirección del Partido Popular y toda una serie de fuerzas que le están siguiendo...Hace falta que los españoles vayan dándose cuenta que el señor Otegui, cualquiera que sea su pasado, y los dirigentes de ETA, que han hecho la propuesta de negociar la paz...cualquiera que sean sus crímenes están mostrando más sentido de la responsabilidad que esos dirigentes del Partido Popular que quieren que a toda costa que en España siga asesinándose, matándose y que no haya paz.
Pasado casi un año, sería interesante que alguien se lo recordara, para que pueda reafirmarse en lo dicho entonces. Sinceramente, creo que ha llegado el tiempo de que cada cual se reafirme en sus propias convicciones, que eso de jugar siempre con el campo cuesta abajo y el árbitro a favor empieza a resultar cansado para los que quedamos enfrente o, dependiendo del lance, contemplamos el partido desde la grada.

(En este blog ya se discutió sobre esa cuestión en su momento.)

jueves, 24 de mayo de 2007

Un expresidente del gobierno, ETA y las instituciones

Se equivoca Aznar al afirmar que cada voto que no vaya al PP servirá para consolidar a ETA en las instituciones. Se equivoca mucho porque las elecciones del domingo son municipales y ya me dirá usted qué tiene que ver ETA con el alcalde que elijan los vecinos de Calzadilla de los Barros. Se equivoca menos, pero sigue equivocándose, si se sitúan sus palabras en el contexto de las Elecciones Generales, algo que no hace sólo el expresidente, pues todos los partidos parecen haberse tomado las elecciones del domingo como unas primarias. Pero se equivoca, pues hay opciones más allá del PP que comparten su criterio de enfrentar a ETA. No se equivoca nada, en absoluto, sino que acierta de pleno si se restringen las opciones políticas a las que hoy ocupan el Congreso de los Diputados: ahí el PP está solo (como no se han cansado de aventar sus rivales), solo en contra de la negociación y del apaciguamiento con los terroristas. Enfrente, esto es, por el apaciguamiento y la negociación, todos los demás. Y que cada palo aguante su vela.

miércoles, 18 de abril de 2007

Lorenzo Milá: el telediario más guay

No conviene perderse esta entrada de Renault. El pdf que se enlaza es largo (menos de lo que en principio parece, porque está lleno de imágenes), pero muy muy jugoso...

martes, 13 de marzo de 2007

Lo están empeorando (también)

No toda la culpa del aislamiento del PP la tienen sus malvados opositores políticos. Sus dirigentes cargan también con una parte de responsabilidad por la torpeza con la que se están desenvolviendo en el lugar que les dejaron las urnas del 14 de marzo de 2004.

El principal problema de la oposición del PP es la falta de matiz. Se empeñan en utilizar el mismo megáfono para todo, y así les va. Que se aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, bronca (la familia, núcleo básico de la sociedad, se rompe); que se reduce (mínimamente) el peso de la asignatura de religión en la escuela, bronca (se atenta gravemente contra el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos); que se aprueba el Estatuto de Cataluña, bronca (España se rompe); que el gobierno negocia con ETA, bronca (España se vende y se rompe). Y claro, así resulta difícil llegar con un mensaje bien articulado y definido a la sociedad. Derecho a oponerse a las iniciativas gubernamentales, todo el del mundo. Pero se agradecería la correcta modulación, dar a cada cosa su importancia, su lugar y su espacio, porque si no, acaba pasando como con el cuento del Pedro y el lobo, que cuando venga el bicho de verdad nadie le va a hacer caso.

El PP, escorado el PSOE hacia el radicalismo de sus impresentables socios, tenía una oportunidad extraordinaria de presentarse como el partido que podía ejercer de auténtico dique de contención contra las derivas nacionalistas y apaciguadoras de un Gobierno inane, papel que en efecto parece querer adoptar y en el que encuentra un notabilísimo apoyo popular, mediático e intelectual, pero todo ese caudal de fuerza política lo hecha por la borda por su falta de capacidad para la matización. Y ahora esa falta de mesura, del saber distinguir tiempos y oportunidades se aprecia una vez más con claridad. Vale, aceptamos que el caso De Juana suponía la superación de un límite, de una raya roja y podría ser aceptable dar un puñetazo en la mesa y sacar a la gente a la calle. A mí no me apasiona la idea, pero bueno, está bien. ¿Pero a qué coño va Rajoy ahora a manifestarse a Navarra? Ayer dijo que había un riesgo de anexión. ¿Riesgo de anexión? ¿Nos va a invadir Francia? ¿Andorra quizá? ¿Dónde ve Rajoy el riesgo? ¿En el País Vasco? ¿En el gobierno de España? Pero si existe una disposición transitoria en la Constitución que regula la posibilidad de una asociación entre las dos comunidades... ¿Dónde está el riesgo? ¿Dónde el problema? ¿En la misma Constitución? Los dirigentes del PSN se han hartado a declarar que ellos no van a proponer la asociación con el País Vasco, pero si lo propusieran, estarían en su absoluto derecho. Sería un proyecto político perfectamente legítimo, que le tocaría juzgar a los ciudadanos en las próximas elecciones. Lo ilegítimo sería presentarse a las elecciones con un programa y luego aplicar otro. ¿Conoce alguna cosa el señor Rajoy que le haga pensar en ese sentido? ¿Podría el gobierno del PSOE tratar de aplacar a ETA accediendo a aplicar la disposición transitoria 4ª de la Constitución, aprovechando para ello un hipotético gobierno del PSN en Pamplona? ¿Y sobre este prematurísimo juicio de intenciones en torno a una realidad improbable (al menos, escuchando a los dirigentes socialistas navarros) se organiza una manifestación contra la "anexión" de Navarra? ¿Pero no se da cuenta de que estas excursiones gratuitas y poco fundadas, de que esta dispersión no favorece en absoluto la coherencia de lo que debería ser la esencia de su discurso: la concepción de España que ha expuesto brillantemente más de una vez en sede parlamentaria (coherencia muy afectada también por la deriva de los Estatutos de Andalucía y Valencia, por cierto) y dignidad y entereza en la lucha contra ETA? ¿Pero no se da cuenta de que el PP tiene una ocasión única de aglutinar en su torno a una opinión pública que muchos estimamos mayoritaria contra la deriva nacionalista del PSOE y que se pierde en estos recodos sin fundamento y sin sentido? Don Mariano, déjese de milongas, concéntrese en lo importante y mande a los subsecretarios a pelearse por las migajas, no sea que a no mucho tardar tenga que dedicarle un post con el título de Marianico, el corto.

lunes, 12 de marzo de 2007

Verdad es mentira

Puro Orwell.

El pasado no existe. Puede reescribirse. Ojo, no la historia del pasado, es decir, su interpretación, sino los mismos hechos del pasado. Lo que ayer era blanco hoy es negro y punto.

Recuerden: el primer argumento fue que el PP había excarcelado a muchos presos enfermos (durante días en la portada digital de El País), pero se dieron cuenta de que con eso no iban a llegar muy lejos, pues la falacia era tan cruda y evidente que parecía imposible que, salvo los sectarios completamente abducidos, alguien tragara con semejante símil, más dirigido al intestino grueso que al cerebro. Les quedaba un último cartucho: los traslados de presos. Nada que ver con la situación de De Juana, pero ahí si había margen para la manipulación y el embrollo.

Por suerte, hay gente que tiene memoria (y una buena hemeroteca). Hoy en los comentarios del (imprescindible) blog de Santiago González alguien (firma Concalma) ha traído esto (miren bien las fechas y juzguen):

El País 17/9/1997; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articuloCompleto/opinion/
ORTEGA_LARA/_JOSe_ANTONIO/PAiS_VASCO/
MINISTERIO_DE_INTERIOR/ETA/
PRESIDENCIA_DEL_GOBIERNO_1996-2000/
PODER_EJECUTIVO/_GOBIERNO_PP_/1996-2000/
Presos/mesa/elpepiopi/19970917elpepiopi_6/Tes

Presos en la mesa

"Se comprende que el secuestro de Ortega Lara dificultara dar pasos en ese sentido, y de hecho fue Arzalluz el primero en decir que había que paralizar cualquier iniciativa hasta que soltaran al funcionario. Pero, una vez liberado por la policía, no se justificaba la falta de iniciativa de Interior. Ojalá que la concesión del tercer grado a esos cuatro reclusos anuncie una actitud menos rígida por su parte"

El País 9/12/1997; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articuloCompleto/opinion/
MINISTERIO_DE_INTERIOR/ETA/PRESIDENCIA_DEL_GOBIERNO_1996-2000/
PODER_EJECUTIVO/_GOBIERNO_PP_/
1996-2000/Caso/caso/elpepiopi/19971209elpepiopi_1/Tes

Caso por caso

"…El acercamiento individualizado se frenó a raíz del secuestro de Ortega Lara y del asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. Ambas acciones criminales invocaron el agrupamiento de los presos etarras en las prisiones del País Vasco y consiguieron justamente el efecto contrario: paralizar cualquier plan en esta dirección."

El País 8/3/2007; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articulo/opinion/
Impropio/democracia/europea/elpporopi/20070308elpepiopi_1/Tes

“…Con lo que sí cabe la comparación [de la excarcelación de De Juana por una huelga de hambre] es con los acercamientos producidos durante el secuestro del funcionario Ortega Lara, a fin de no dar argumentos a los secuestradores, según arguyeron los gobernantes de entonces.”

¿No resulta conmovedor? El perrito lamiendo la mano de quien le da de comer.

viernes, 9 de marzo de 2007

Lo que yo decía...

A trabajo regalado..

LO ESTÁN EMPEORANDO

Las explicaciones que ofrece el gobierno socialista para justificar su decisión de excarcelar (llamemos a las cosas por su nombre) a de Juana Chaos me recuerdan al viejo cuento del caldero prestado. ¿Se acuerdan? Un hombre presta su caldero al vecino y días más tarde éste se lo devuelve agujereado; ante sus protestas, el vecino responde: a) que el caldero no está agujereado; b) que ya tenía agujeros cuando se lo prestaron; c) que no le han prestado ningún caldero. Contradicciones interesadas del mismo calibre estamos oyendo estos días para explicar o tratar de hacer digerible ante una opinión pública cuyas tragaderas son anchas pero no hasta el infinito la cesión del ejecutivo por razones políticas ante el chantaje del terrorista en huelga de hambre.

Todas son increíbles o superfluas, pero algunas también resultan repugnantes porque juegan con la mala conciencia o la bobaliconería bondadosa que todos queremos tener en el corazoncito. Tal es el caso, por ejemplo, de insistir en supuestas razones humanitarias y en el valor supremo de la vida humana para los santos que nos gobiernan. Que la vida humana es un altísimo valor nadie lo pone en duda: por eso precisamente quien asesina a ventitantos seres humanos y no se arrepiente de ello ni nos da garantías de que no va a volver a empezar mañana cuando le suelten está mejor en la cárcel que en ninguna otra parte. ¿Humanitarismo? Una de sus características es respetar la libre voluntad de las personas, es decir, ayudarlas a vivir bien y, cuando prefieren morir, no obstaculizar tiránicamente su voluntad (caso de Ramón Sampedro o de la paciente granadina cuyo respirador va a ser desenchufado). Iñaki de Juana debía estar en la cárcel pero él prefería morir antes que seguir allí: lo humano hubiera sido respetar su voluntad y también la ley que le condena. Por cierto, el mismo día que se “alivió” su prisión sacándole de ella (¿se ha molestado alguien en justificar por qué se le llevó al País Vasco si el caldito reconstituyente también pueden darlo en el 12 de Octubre de Madrid?) oí por la radio que una señora hospitalizada en La Paz con cuatro costillas rotas murió en un pasillo del hospital, probablemente mal atendida por la saturación del centro. Si el gobierno acaba de descubrirse vocación humanitaria, no le faltará dónde ejercerla sin necesidad de plegarse a las exigencias de los asesinos.

Los que dicen que la excarcelación del etarra en huelga de hambre se debió a razones humanitarias –empezando por el propio Zapatero, la directora de Instituciones Penitenciarias y los propagandistas afines- mienten como bellacos: o peor, mienten como si fuésemos bellacos los ciudadanos y no nos mereciésemos más que mentiras. Pero, naturalmente, tras hablar de humanitarismo enseguida mencionan que así se han evitado otras muertes o situaciones de violencia en el País Vasco: es decir, conveniencias políticas. La nota oficial del gobierno vasco auguraba que esto relajaría la tensión en Euskadi; y Patxi López, ni corto –bueno, un poco corto sí- ni perezoso proclamó ante la asamblea socialista que la excarcelación hacía que se viviera mejor aquí. O sea que la tensión, la crispación y la incomodidad se acaban cuando se da gusto a los violentos que tienen por héroe a un asqueroso serial-killer. Que las víctimas, sus familiares, los que no han perdido aún el sentido moral por culpa de la obcecación política, es decir, los ciudadanos vascos decentes… que todos éstos estén crispados y sientan que viven peor desde que el criminal y sus amigos se pavonean triunfantes ante ellos, eso no es un problema ni entra en consideración. Lo importante es que estén sosegados los que dan miedo, los demás ya se apañarán. Y luego dice Miguel Buen (a quien los dioses, tras negarle los demás dones, le concedieron como compensación una ausencia total de sentido del ridículo) que a él le da más miedo pasearse por ciertos barrios de Madrid que por Rentería… claro, porque aquí las víctimas no dan la lata ni siquiera a los zafios más patosos, lo que en cambio en otras partes de España ya va siendo algo más frecuente. Por cierto, ahora muchos se quejan de que por sacar un encendedor del PSOE o llevar “El País” debajo del brazo uno se puede buscar hostilidades en ciertos lugares públicos. No es que yo desee que a nadie le molesten los intransigentes en ninguna parte de España, pero quizá así algunos “modelnos” se hagan una pálida idea en carne propia de cómo viven muchos ciudadanos vascos desde hace décadas en este país.

La argumentación mas inconsistente y menos convincente para apoyar el disparate gubernamental con de Juana es apelar a las supuestas excarcelaciones de etarras antes del plazo debido por parte del gobierno de Aznar o los acercamientos de presos realizados en el mismo período, para probar la “hipocresía” de la oposición (la palma se la lleva la SER, que siempre bate el récord de bajura con este tema, proclamando la gran noticia de que “el gobierno de Aznar” no actuó contra de Juana cuando el miserable pidió “champán y langostinos” para celebrar el asesinato de Tomás Caballero: ¡sólo le falta decir que se los envió Aznar pagados de su bolsillo!). Como sabe cualquiera que se moleste en enterarse de las cosas, el PP insistía en cambiar la legislación para hacer cumplir íntegras las penas pero entre tanto, como no podía ser de otro modo, cumplía con la legislación vigente y sus reducciones de condena. En cuanto a los acercamientos de presos, no respondían al chantaje de ningún recluso sino a reiteradas peticiones parlamentarias y de medios ilustrados de comunicación. Pero en fin, aunque no fuera así: ¿y qué? Si el gobierno Aznar lo hizo mal entonces (aunque lo que hizo nada tiene que ver con la excarcelación mediante chantaje de Juana Chaos)… ¿por qué el PSOE no se lo reprochó en su día, cuando tantas cosas le censuraba en otros campos? Aún peor: si aquello fue un error, ¿por qué ahora se utiliza como justificante en lugar de haberlo tomado como advertencia de lo que no debe hacerse, visto el resultado? Es floja excusa para equivocarse el que otros se hayan equivocado antes y uno repita de buena fe los errores…

Pues no, las explicaciones del Gobierno no hacen más que empeorar las cosas. Y las de sus propagandistas que se empecinan en informarnos día y noche de lo malo que es el PP, que no gobierna, en lugar de explicarnos porque gobierna mal quien gobierna, tampoco mejoran ni ánimos ni inteligencias. ¿Que hay crispación? Claro, como la hubo cuando Aznar metió al país en la invasión de Irak. La gente se indignó con razón y se echó a la calle (los decentes junto a representantes del peor lumpen extremista del país) lo mismo que hoy otra decisión errónea gubernamental subleva a tantos, que se manifiestan junto al indeseado Inestrillas y compañía. Ya ven, la historia se repite… y la histeria también. Entre tanto seamos optimistas y esperemos que Batasuna, con su nombre o con otro postizo, no termine por poder presentarse a las elecciones de mayo, como le solicitan al gobierno sus aliados parlamentarios… en contra de lo que quiere la inmensa mayoría del país (por cierto, nunca tan pocos han fingido representar a tantos como hoy sucede en el parlamento español). Si finalmente sucediera tal cosa, como algunos temen que la excarcelación de Iñaki de Juana preludie, habrá llegado la hora de ponerse serios de verdad. Basta de juegos con lo que no es de jugar.

Fernando Savater

Y añado sólo un par de cositas:

1. Tener a los presos encerrados en una cárcel o en otra es sólo un elemento más de una estrategia general que busca la eficacia en la lucha contra el delito, también contra los delitos terroristas. La dispersión se consideró en su momento una medida adecuada para el tratamiento del problema; si en otras circunstancias se ha considerado (o se considerase en el futuro) que era (o es) bueno cambiar, total o parcialmente, esa estrategia, yo puedo estar más o menos de acuerdo, exactamente igual que estoy o no de acuerdo con la subida de un impuesto o la construcción de una carretera, pero ese desacuerdo no es un desacuerdo sobre los principios en que se fundamenta el Estado, no puede serlo, porque no afecta para nada a su naturaleza ni a su función. Pero la concesión de beneficios penitenciarios como cesión a un chantaje sí que lo afecta, de modo radical. No tiene absolutamente nada que ver el traslado de presos entre cárceles con la graciosa concesión de un segundo grado penitenciario, cesión política, bajada de pantalones clamorosa (que sólo tiene dos precedentes, aunque no exactamente iguales, cierto también, en nuestra democracia: Lemóniz y Leizarán).


2. Independientemente de las medidas que pudiera tomar el gobierno de Aznar antes y durante la tregua de ETA que le tocó vivir (que en absoluto se parecieron a la excarcelación de facto de De Juana, como hemos visto), existía entonces un
consenso entre los dos grandes partidos y se contaba además con la aquiescencia de las más importantes asociaciones de víctimas. Da la casualidad de que el consenso lo rompe el partido del Gobierno (contra lo que decía su propio programa electoral), pero para el fondo de la cuestión habría dado igual que lo hubiera roto el PP. No se puede emprender la negociación con una banda terrorista sin el apoyo del principal partido de la oposición y teniendo a la inmensa mayoría de las víctimas en contra. No se puede. Es inútil y perjudicial para la propia lucha antiterrorista. Sólo este aspecto cambia tan absolutamente el contexto en que el gobierno de Aznar (o los de González en su momento) tomó sus decisiones que cualquier equiparación con la situación actual es una falacia absoluta y sus defensores no hacen sino caer en el más espantoso de los ridículos... Y luego está todo lo demás. Todo eso que tan bien dicen Savater o Mikel Azurmendi.

domingo, 4 de marzo de 2007

Los adversativos

Son parientes cercanos de los hiperdemócratas y como a ellos se los distingue fácilmente por las coletillas. Su discurso suele empezar siempre más o menos así:

-A mí, sujetos como de Juana me causan auténtica repulsión, pero
o
-El estado no tiene que pagar ningún precio político, pero
o
-Nada justifica un atentado terrorista, pero
etc., etc., etc.

Indefectiblemente, la oración subordinada que sigue a la conjunción termina por contradecir, tras tortuosos circunloquios, la proposición principal, que queda así finalmente desvelada como la pila donde lavar las vergüenzas propias antes de presentarlas al mundo.

Sin duda, se trata de un problema ético y de vergüenza -jamás pensé que pudiera llegar a afectar a tantos de mis compatriotas la incapacidad para distinguir el bien del mal-, pero a mí me parece que incluye también, y en alto grado, un componente de estupidez (congénita o contagiosa, que en ese terreno ya me cuesta trabajo penetrar), y entiéndase esto como una exculpación moral de muchos adversativos y no como un insulto; digo 'estupidez' entendiendo el término como la incapacidad intelectual para seguir en línea recta y por propia iniciativa el hilo de un argumento o de una idea; por eso terminan todos, después de dar muchos tumbos por falsos antecedentes, reglamentos de la granja de Famóbil y consuetas del Misteri, en Aznar, que ya se sabe que acabó poniendo una bandera muy gorda en la Plaza de Colón (y, para colmo, el hijoputa no se la encargó al bueno de Cerezo). Estupidez que, ya desveló con admirable precisión Carlo Cipolla, responde a unas leyes de naturaleza casi científica, puesto que económica, lo que hace que combatirla sea tarea que queda incluso fuera de la esfera de los titanes; no en vano ya dejó escrito Shakespeare que "contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano".

Contra los adversativos no se atreve ni el diablo.

sábado, 10 de febrero de 2007

Soledad y decencia

Rosa Díez, hoy, en su blog de Basta ya. Grande. He pensado que difundiendo su texto quizá no se sienta tan sola.

HAN PASADO CUATRO AÑOS

Han pasado cuatro años; cuatro años desde el día en que Joseba Pagazaurtundúa fue asesinado cuando se disponía, como cada mañana, a abrir la casa del Pueblo del Partido Socialista de Euskadi-PSOE en Andoain. Cada mañana levantaba aquella persiana porque él creía que la casa del pueblo de los socialistas era uno de los pocos espacios de libertad que existía en Andoain. Era, según Joseba pensaba, un faro en medio de tanta oscuridad, de tanta ignominia, de tanto temor, de tanta complicidad.

El jueves día 8 le recordamos en el Centro Cultural Bastero. Hablamos de él, de su vida, de su muerte; de las cosas que pasaron antes de que le abandonaran a su suerte quienes tenían la obligación de protegerle; de las cosas que han pasado después. Allí estaba Pilar, su madre; y Maite, su hermana; y Estíbaliz, su esposa amada, como nos recordó en una de sus cartas manuscritas que pudimos ver tras su muerte; y Ander, su hijo pequeño. Y viejos amigos: Agustín Ibarrola, Mari Luz, Beristain, Latierro, Matu, Fabián, Maite, Pilar, Ramón, Carlos, Juan Luis, Rogelio, Armando, Arantza, Guillermo y su hijo Guillermo, Estanis, Manoli, Mikel, Nati... También estaba el alcalde de Andoain, compañero y amigo de Joseba, que abrió el acto.

No había nadie de la dirección del Partido Socialista. Ni de Guipúzcoa, ni de Euskadi. Nadie. A Joseba le asesinaron por defender la Libertad, la Justicia, la Constitución, la ciudadanía. A Joseba le asesinaron por defender los principios y los valores que a lo largo de toda la centaneria vida del Partido Socialista han constituido su razón de ser. Pero nadie de los que representan al Partido Socialista en Euskadi quiso estar presente en el cuarto aniversario de su asesinato. Nadie. Ninguno de ellos acompañó a su familia, ni a su recuerdo. Nadie quiso honrarle. Porque honrarle y respetarle es estar allí, en ese acto de homenaje, aunque uno se arriesgue a escuchar la voz de Joseba -como vimos en el documental- denunciando lo que él creía que eran actitudes equivocadas del Partido Socialista de Euskadi: en relación con la autovía de Leizarán, en relación con el pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que siempre rechazaron, en relación con sus pactos con el nacionalismo, que siempre quisieron reeditar... Honrar la memoria de los muertos es reconocerles y respetar su verdad y su memoria, sin inventar una historia distinta a la que ellos mismos protagonizaron en vida.

Su madre dijo hace ya más de dos años, dirigiéndose a Patxi López: "Qué solos se quedan los muertos", intuyendo lo que habría de pasar. El pasado jueves todos percibimos esa soledad, ese abandono del partido Socialista a uno de los suyos, a uno de los mejores; a un hombre que fue asesinado por decir una verdad molesta para los fanáticos de ETA; y que es excluido de los homenajes y de la memoria de los dirigentes de su partido porque en vida tuvo la osadía de disentir. Y porque muerto su familia y sus amigos nos empeñamos en recordar cómo era Joseba y por qué le mataron.

Al salir del acto un amigo se me acercó y con una gran amargura me dijo: "Que te maten ahora es como una broma; no te acompañarían ni los tuyos. Vamos, los del partido en el que has militado toda la vida". Y eso me recordó algo que ocurrió en 2001, cuando la dirección del PSOE había decidido liquidar a Nicolás Redondo. Un grupo de alcaldes del PSE se reunieron con Jose Luís Rodríguez Zapatero. Le preguntaron sobre el significado de la defenestración de Redondo. Y uno de ellos le dijo: "Queremos saber de qué va esto; si va de defender la libertad y la Constitución, de derrotar a ETA, de ser la alternativa al nacionalismo, yo estoy dispuesto a seguir arriesgando mi vida; pero si no va de eso, dínoslo también. Porque yo quiero decidir por qué estoy dispuesto a morir. Y por algunas cosas no estoy dispuesto. Quiero saber por qué me matan".

Mario Onaindía también lo dejó escrito: "Si me matan no quiero que sea por su patria (la de los nacionalistas); quiero que sea por la libertad".

Qué amargura. Qué enorme soledad.

jueves, 1 de febrero de 2007

Manifestación

POR LA LIBERTAD. DERROTEMOS JUNTOS A ETA. NO A LA NEGOCIACIÓN

Sin ambigüedades. Sin trampas. Lo que se pide es la renuncia a negociar con los terroristas. Y que se sumen todos los que crean que ese es el camino más recto para acabar con ETA. Ya sabemos que el gobierno, no; que el PSOE, no; que IU, no. Ya sabemos que Ibarreche considera que hay que hablar con todos, un todos que incluye a los terroristas pero no a las plataformas cívicas que se le enfrentan. (Por suerte, siempre hay alguien con la capacidad suficiente para hacer esta estupenda autopsia del diálogo.) Pero todos estos, sí.

Estoy un poco cansado de este jueguecito de ver quién la tiene más larga y de contar cuántos sapiens sapiens caben en un metro cuadrado de calle. Pero esta era la manifestación que muchos pedimos a la AVT en Sevilla. Entonces pudo más un erróneo concepto de la lucha política, que mezcló delirios con realidades y quebró la necesaria unidad de quienes creemos en la ley como el único camino posible para enfrentarse a la barbarie terrorista, sin atajos de ningún tipo. Pues ahora es la ocasión. El Foro Ermua recompone esa unidad. Es una pena que el PSOE se apeara de ella. Y me causa tristeza infinita que los militantes socialistas opuestos a la actual dirección sean más leales al Partido que a sus propias ideas y a sus principios. Es lo que está en juego.

viernes, 26 de enero de 2007

El silencio de los corderos

Durante muchos años esto fue un matadero. ETA asesinaba, los nogales se agitaban con el ruido de las metralletas, los nacionalistas recogían las nueces y los demás enterrábamos a los muertos de tapadillo, no fuera a ser que los terroristas se enfadaran y el próximo entierro fuera el nuestro. El terror cumplía a la perfección con sus objetivos: el amedrentamiento, el desistimiento global. Siempre hubo resistentes a esta lógica, claro está, pero todos ellos eran tratados poco menos que como chiflados ilusos. En el País Vasco, la calle ya no era de Fraga, era de los terroristas, que actuaban con una impunidad que causaba auténtico bochorno. Pero así eran las cosas y de nada servía tratar de cambiarlas (si hasta un partido democrático renunció a gobernar después de ganar legítimamente unas elecciones, cediendo el poder a los nacionalistas, porque-las-cosas-tenían-que-ser-así). Entre objetivo y objetivo cuidadosamente escogido por los comandos, las juventudes terroristas se dedicaban a mantener el chantaje en las calles, frente a lo cual la mayoría apenas se atrevía a emitir tímidos balidos de disgusto. Pero hubo un día en que un comando escogió al cordero equivocado y después escenificó su sacrificio a lo largo de 48 larguísimas horas. El rebaño se rebeló. A eso le llamamos el Espíritu de Ermua. Y fue un momento maravilloso de la historia reciente de España: el coraje cívico de unos pocos arrastró a una masa de por fin concienciados a recuperar las calles, el diccionario y la escena. Arrinconados, ETA y sus cómplices del nacionalismo pensaron que algo tenían que hacer, que tal vez pudieran aprovechar también la nueva situación y que las nueces se recogerían con mayor rapidez si pactaban entre ellos la construcción nacional, liquidando a efectos prácticos a los constitucionalistas, que supuestamente habrían de ejercer de perfectos judíos. Y hubo un tiempo en que la estrategia funcionó, hasta el punto de que llegó a engañar al Gobierno de España. Pero, tras descubrirse la farsa, la reacción del Gobierno y del principal partido de la oposición fue admirable: era el Espíritu de Ermua el que había que llevar a las leyes. Había que arrinconar a los asesinos, a los terroristas, y deslegitimar de raíz todo el discurso que justificaba y amparaba sus crímenes. Los resultados fueron espectaculares y colocaron a ETA en la más difícil encrucijada de su historia. Y de repente, un cambio en el PSOE, un brusco giro en el resultado de unas elecciones y todo el edificio se vino abajo. Mucha gente desmovilizada, otra convencida a golpe de editorial de que la estrategia que había llevado a ETA al borde de la extinción era una estrategia en realidad equivocada, que un hombre justo y bueno podía apaciguar a la bestia herida y llevar a su rebaño al reino de la Pazzzzzzz infinita. Los resultados están a la vista: el terrorismo, convertido durante años en un problema residual, del que apenas se hablaba, en el centro del debate, la sociedad dividida, el terror reactivado en las calles... Un éxito absoluto de la política, sin duda. Sin embargo, en este panorama desolador existen algunos chispazos de esperanza: están los resistentes, que son menos que hace ocho años, pero valientes, sin complejos y cargados de argumentos demoledores (soñemos con el fin de la infantiloide era neorromántica que nos aflige y la vuelta de las Luces y del sapere aude kantiano), y nos quedan aún algunos pastores, como los jueces de la Audiencia Nacional que ayer nos evitaron un nuevo bochorno, preservando la lógica, el sentido común y la dignidad de nuestras instituciones. Muchos daban ya por descontado, hasta lo dejaron por escrito, que los corderos volveríamos a callar y aceptaríamos el que las cosas fueran-como-tienen-que-ser, pero por una vez se equivocaron. Hoy los escucho y los leo lamerse de forma patética sus heridas. Algunos lobos incluso aúllan, lanzando gritos de venganza. Pero a los corderos esos gritos ya no nos asustan. Quizá aún estemos a tiempo de evitar para siempre nuestro vergonzoso y acomplejado silencio del pasado.

miércoles, 24 de enero de 2007

El bandido chantajista

Hay una frase del editorial de El País de hoy que no se me va de la cabeza. El diario independiente de la mañana prepara a la afición para la bajada de pantalones del Estado, convenientemente auspiciada e impulsada por el Gobierno vía Ministerio Fiscal, y de repente hace suyos y enlaza los dos argumentos que representan a la perfección la patética debilidad en que nuestras instituciones nos dejan a todos, cada vez un poquito más inermes. Dice el editorialista de turno: "No se trata sólo de impedir que De Juana se convierta en 'un mártir' de su causa, sino de actuar con la piedad humana que la ley permita".

Argumento 1: no los cabreéis que es peor.
Argumento 2: no disparéis aunque huyan (doctrina Bono).

La falsedad absoluta del primer argumento se demostró cuando el Estado se quitó todos los complejos y no sólo aplicó la ley a rajatabla sino que adaptó la legislación para acortar espacios a la impunidad y al crimen. Con respecto al segundo, obviamente Cándido, Pepe, José Luis y Pepiño pueden ser a título privado todo lo compasivos y piadosos que quieran con quienes ellos deseen, también con quienes los chantajean y los amenazan, pero un Estado serio, que se haga respetar y que protega a sus ciudadanos, no puede consentirlo. ¿Va a ceder (esto es, vamos a ceder) ante el desafío de un bandido? ¿Dónde se pondrá el listón la próxima vez? ¿Cederá (cederemos) siempre a partir de ahora o sólo con los favorables al "proceso de paz"?

Se me plantean además algunas dudas teóricas. De Juana está en el hospital a causa de la supuesta debilidad ocasionada por su dieta voluntaria. Es decir, no es un enfermo terminal afectado por una dolencia incurable. Se supone que para recuperarse de su situación de riesgo vital debe de ser tratado hospitalariamente (¿en otro hospital?) hasta que se recupere, pero si se recupera hemos de suponer que volverá a la cárcel (eso dicen al menos los arcángeles que defienden la piadosa bajada de pantalones de la justicia) y, muy presumiblemente, retomará el chantaje. ¿La medida consiste pues en un cambio de hospital? ¿Si no es así, el etarra se habrá salido con la suya y forzado el sentido de la ley a través de la extorsión? Puede ocurrir también que el preso no acepte ser excarcelado para su exclusivo engorde antes de ser de nuevo enchironado, ya que la causa de su protesta no es el hambre que se pasa en las cárceles españolas sino la sentencia de un tribunal que él considera injusta. ¿Hasta dónde debe de llegar la piedad del Estado en ese caso? ¿Se cederá un poquito más? ¿Será excarcelado De Juana completamente o semiexcarcelado a la fuerza? ¿Todo esto lo sabe Zapatero?

sábado, 13 de enero de 2007

El Manifiesto

Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio: avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba. Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día”
(Octavio Paz, Libertad bajo palabra)

Hace dos semanas, en plena efervescencia de buenos deseos para el nuevo año, una bomba mató a Carlos Alonso y a Diego Armando. ETA volvió a atentar contra la vida, haciendo añicos la esperanza honestamente alimentada durante un amplio periodo de tiempo por los hombres y las mujeres que conviven en este país. Una vez más un crimen de ETA, tan inútil [¿seguro? Yo prefiero esperar] como macabro, vuelve a reunirnos en las calles de Madrid.

Con ellos murieron una parte de los sueños de miles de migrantes que cada día cruzan océanos y desiertos [y arroyos y montañas y pasos de cebra] para hacer realidad los derechos humanos básicos para sus familias [quieren decir para sobrevivir o para vivir mejor]. En un sistema económico que decide quienes son los dueños de las oportunidades [pero qué chorrada es ésta, dios mío, el sistema no decide nada]; en un mundo que se gasta más dinero en armas que en medicinas y escuelas, las personas migrantes, como Diego y Carlos, trabajan, sueñan y apuestan por una vida digna para todos [¡Ah!, ¿sí? ¿La filantropía es condición inexcusable del migrante? Bueno, bueno, lo que aprende uno]. Estamos aquí para mostrarles nuestra solidaridad y apoyo [¿a los muertos? Antes, antes de que los mataran, ya para qué] y para condenar con toda nuestra rabia y nuestro pesar este repugnante crimen.

Pero la bomba del 30 de diciembre también hizo pedazos los sueños de los hombres y las mujeres sin distinción de lugar de nacimiento que, por opción o por azar, tenemos esta tierra como casa. Los que creímos que era posible recuperar el poder de la palabra para conquistar la paz [primera aparición del fetiche. ¿Paz para acabar con qué guerra? Reinciden en el error, ergo ETA seguirá existiendo]. También de esta negación de la palabra fueron víctimas nuestros compañeros [pero qué tontería, virgen santa]. Ante la inocencia de las victimas se oponía la bajeza de un acto irracional que rompe con la esperanza de las fuerzas democráticas [se agradece la claridad: el PP, que no había expresado ninguna esperanza, no es una fuerza democrática].

La muerte absurda, terrible, traicionera. La muerte infame, la muerte agazapada ante sus victimas esperaba oscura, indolente en la modernísima terminal 4 del Aeropuerto de Barajas [magistral período: obsérvese cómo la cursilada disfrazada de trascendencia de los adjetivos con que se califica a la muerte queda hecha añicos con el superlativo que se aplica a la terminal: “absurda, terrible, traicionera, infame, agazapada, oscura, indolente (?)... modernísima”. Y todo para echarle la culpa a la “muerte”. Pero no. La que esperaba no era la muerte, era una bomba puesta por terroristas. Podría haber habido 50 muertes o ninguna. Y el mensaje de los terroristas habría sido el mismo: negociemos, dialoguemos para conseguir la paz; he aquí mis argumentos. Mientras no se entienda que para acabar con el terrorismo la vida tiene solo un valor relativo no se acabará nunca con el terrorismo, y por tanto habrá más muertes]. Esa muerte sin sentido, ni razón, esa emboscada del terror ha golpeado a la sociedad española, a todos los que aquí vivimos y ha truncado la vida de dos compatriotas ecuatorianos.

Y desde esta Puerta de Alcalá, donde conviven pasado y presente [como en todas partes, es necesario ser bobo], el primer grito unánime que sale de nuestras gargantas es ¡No al terrorismo, no a ETA! ¡Si [sic] a la paz [2; no estamos en guerra] y a la libertad [1]! ¡Si [sic] a la unidad para derrotar al terrorismo!

Nos manifestamos para mostrar nuestra repulsa a ese vil atentado. Nos manifestamos para expresar, en este acto cívico, nuestra firme e irrenunciable determinación de acabar con la lacra de la violencia [no, muy mal, con la violencia es imposible acabar. Ya se encargará el sol a su debido tiempo de acabar con la vida y, por tanto, con la violencia. Lo que hay es que acabar con ETA]. Nos manifestamos para apoyar la unidad de los demócratas en torno a los valores de la libertad [2] y a las Instituciones e instrumentos del Estado de Derecho [nunca es tarde si la dicha es buena]. Es la hora de expresar, una vez más, nuestro reconocimiento y apoyo a la labor realizada por los profesionales de los Servicios de Seguridad y de Urgencias y Emergencias [¿y a qué viene eso ahora?].

Nos manifestamos en solidaridad con Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, ecuatorianos de origen que vivían, trabajaban y eran parte viva e ilusionada de la sociedad española. Habían venido en busca de la oportunidad de conseguir un trabajo digno y progresar a una vida mejor. Desde hace años aportaban su esfuerzo y contribuían, como el resto de trabajadores españoles, a la prosperidad y el desarrollo del conjunto del país. La organización criminal ETA ha puesto fin a sus vidas, ha roto sus sueños, ha llevado el dolor a sus familias y a sus pueblos. [Me parece que la sintaxis y la inútil retórica se comentan solas]

La banda terrorista ETA con este sangriento atentado [Con este sangriento atentado, la banda terrorista ETA] ha decidido dar por concluida la tregua permanente que hace unos meses anunció y terminar con más de tres años sin asesinatos [no, muy mal, otra vez. ETA ha dicho que no quería acabar con la tregua. Esta es simplemente su forma de entender el diálogo. Parece mentira que sigan sin enterarse de algo tan sencillo de comprender]. Se quiebran con ello, nuevamente, la esperanza y los deseos de paz [3; no estamos en guerra] de [una parte de] la sociedad española, y especialmente de la sociedad vasca, manifestados de forma permanente [hasta ETA expresa de forma permanente los deseos de “paz”]. Y por la forma y el lugar elegido, ETA no sólo ha roto la tregua que unilateralmente [tan descarado es ya este cable al gobierno que espero que los bienintencionados por lo menos duden, porque hay serias dudas del carácter unilateral de la llamada tregua] declaró, sino que ha pretendido mandar un mensaje de muerte y dolor atentando en un lugar altamente [¿por la altura de los vuelos?] transitado.

De nuevo de nuestras gargantas sale una exigencia: ¡Que ETA abandone definitivamente la violencia! [Que no, hombre, que se disuelva. Es una contradicción in terminis pedir a un terrorista que deje la violencia, lo que hay que pedirle es que deje de ser terrorista] Los terroristas y quienes les avalan y apoyan se vuelven a confundir. Este nuevo crimen como todos los que han cometido hasta ahora es profundamente inútil [sigo manteniendo mis dudas. Mientras haya una parte significativa de la clase política, los medios y los ciudadanos que piensen que la forma de acabar con ETA sea negociar con ella, el crimen será a los terroristas tan útil como los 819 asesinatos previos], solo ha conseguido llevar la muerte y el dolor a dos trabajadores y sus familias cuando se disponían a reunirse viajando a su querido Ecuador [cursilada evitable, obviamente]. Se equivocan cuando desoyen el clamor unánime a favor de la paz [4; no estamos en guerra; es mentira lo de unánime, claro está] y de la convivencia pacífica [no. Otro mensaje erróneo. No hay guerra. La gente decente no busca la paz por la paz, sino la justicia y la libertad] y caen en un trágico error si creen que con la coacción, con el chantaje y con el terror van a provocar la fractura del marco democrático y quebrar la voluntad de los demócratas [jajaja, pero si ya lo han hecho, a qué viene esto].

Se equivocan quienes creyeron que las muertes de Diego y Carlos nos dejaron sin palabras. No conseguirán acallar las voces de quienes estamos profundamente convencidos, como decía nuestro hermano y compañero Víctor Jara, de “el derecho de vivir en paz [5; no estamos en guerra]”. No serán nuestros compañeros asesinados el pretexto. Ni las armas, ni aquellos que pretenden instrumentar nuestro dolor, acabarán con la esperanza de que el ejercicio de la palabra traiga la paz [6; no estamos en guerra] y la libertad [3] a lo largo y ancho del territorio español [a España, quieren decir. Persisten en el error. El ejercicio de la palabra no trae nada. Es el Estado de Derecho y la ley la que traerá la libertad; la paz no, porque no estamos en guerra].
En estos momentos difíciles, el pueblo andino y el pueblo de Madrid se sienten hermanados en el dolor y la esperanza, así como agradecidos a las múltiples muestras de solidaridad. Estamos profundamente convencidos y convencidas [bravo] de que en esta sociedad global cada vez somos más las personas [y los personos] que entendemos que ningún hecho tiene consecuencias aisladas [o sea, que hay cada vez más gente que piensa que los hechos no tienen consecuencias aisladas, ¿aisladas de qué? Lo de la neoparla es increíble, qué hallazgos idiomáticos...]. Cada vez es más evidente que los conflictos armados, el deterioro ecológico y la pobreza son problemas de todos y todas [el contexto: el terrorismo en pie de igualdad con la guerra, el “deterioro ecológico” y la pobreza. Genial]. Los seres humanos y los pueblos que compartimos esta tierra, nuestra pachamama, estamos necesariamente hermanados en la construcción de un mundo más sostenible, más justo y en paz [7; no estamos en guerra; y por eso existe ETA, y por eso ETA pone bombas, porque está a favor del deterioro ecológico y de la pobreza. No se puede ser más memo].

Las organizaciones convocantes de esta manifestación y todas aquellas que se han adherido a la misma, los ciudadanos aquí presentes, le decimos una vez más a ETA que no nos va a amedrentar. Queremos decirle a ETA que si su propósito con este atentado es que los demócratas cedamos a su reto y a sus intenciones, sabe ya que tiene la batalla perdida [impresionante, qué firmeza, así, así, y luego una rosa a Jone, que andará por allí]. No lo ha conseguido en 40 años. No lo ha conseguido ahora. No lo conseguirá nunca. Queremos decirle a ETA que si piensa que nosotros, unidos en los valores y las instituciones del Estado de Derecho, vamos a abdicar de nuestras ansias [infinitas] de paz [8; no estamos en guerra] y libertad [4], renunciando a luchar por el fin del terrorismo, está muy equivocada [a esta altura supongo que los terroristas estarán sujetándose el estómago para que se les pase la risa. Que se diga esto cuando muchísimos de los convocantes siguen afirmando que la única salida del terrorismo será una salida negociada es algo más que un sarcasmo]. Todos nosotros le decimos a ETA que ha elegido el peor, el más inútil de los caminos [sí, esto lo dijo Zapatero, estoy seguro de que Rosa sabrá poner el mismo gesto grave detrás de la sempiterna media sonrisa]. Este final de tregua, sólo servirá para prolongar el sufrimiento, ni antes ni ahora alcanzará objetivo político alguno [pero si estaban fijando los plazos de la mesa política... no se puede ser más desvergonzado].

A tantas víctimas que el terrorismo etarra ha provocado a lo largo de estos años se han unido ahora, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Todas ellas son la prueba palpable de la irracionalidad y la inutilidad del terrorismo [con mis dudas]. Cada una de ellas constituye para nosotros un referente moral. El compromiso social y la obligación de reconocer su sacrificio se hace más fuerte cada día [ningún sacrificio: les tocó]. Por eso, queremos que este acto sea un homenaje a Carlos, a Diego y a las miles de personas y sus familias que han sufrido el brutal zarpazo del terrorismo en España [curiosa forma de desear eso, con unas formas y un lenguaje que han alejado a la mayoría de los familiares de víctimas mortales].

Urgimos a la unidad de todos los partidos democráticos, de todas las organizaciones sociales y de todos los ciudadanos y ciudadanas [de toda la ciudadanía, habría aconsejado un inspector LOGSE] en torno a las Instituciones Democráticas, para hacer frente al terrorismo, derrotarlo [nunca es tarde; hará falta algo más que este comunicado para convencerme de las intenciones reales de los convocantes] y poner fin a la violencia, sentando las bases de la paz [9; no estamos en guerra] y la libertad [5].

En democracia hay un tiempo para la discrepancia y la crítica, pero hoy nos atrevemos a pedir que, sin renunciar a ellas y por encima de cualquier otra consideración, sea el tiempo de la voluntad por poner fin a ETA [muy bien, que el Gobierno reconozca sus errores y después convoque elecciones] y conseguir la paz [10; no estamos en guerra].

Es mucho más lo que nos une a los demócratas y sus organizaciones representativas de lo que pueda separarnos, y no entenderíamos que los partidos que nos representan y en quienes depositamos nuestra confianza los ciudadanos, no hiciesen todos los esfuerzos necesarios para terminar con el terrorismo [gran verdad: inaceptable la actitud del PSOE y sus adláteres en el último año].

Cuando lo consigamos, trabajando juntos por ello, nuestra sociedad será más libre y más digna, habremos dejado atrás el horror y habremos dignificado por completo el sacrificio de quienes dieron su vida por ello, entre ellos Carlos y Diego Armando.

El sueño [infinito] de paz [11; no estamos en guerra] que albergamos no es una utopía, es la fuerza de la esperanza que late en todos los aquí reunidos y en toda España, los aquí reunidos abrazados en esa esperanza gritamos “por la paz [12; no estamos en guerra], la vida, la libertad [6] y contra el terrorismo”.

Y aquí seguiremos apostando por la vida, por la paz [13; no estamos en guerra], por el derecho a vivir en libertad [7] y por la necesidad de entendernos para caminar juntos [no creo que sea necesario entenderse para caminar juntos. Basta con aplicar las leyes del estado de Derecho. Reconocer eso sería suficiente para que yo me pusiera al lado hasta de Rosa Regás].

Shuc makilla, shuc yuyailla, shuc shungulla!!

¡Un solo puño, un solo pensamiento y un solo corazón! [Ya]

Si es más tonto...

...nace dirigente del PP.

Como era de esperar, ya se ha escenificado la soledad del PP frente a las fuerzas políticas reunidas contra ETA (y hay que subrayar la preposición porque es de mucha risa). Es difícil hacerlo peor. Tenían razón. Durante nueve meses se enfrentaron a todos con la razón y la dignidad en la mano. Esa misma razón y esa misma dignidad es la que tendrían que haber esgrimido cuando, oportunista, la UGT de Madrid vio la ocasión de instrumentalizar la manifestación convocada por una asociación de ecuatorianos para convertirla en parapeto de las críticas contra el Gobierno. Decisiones unilaterales, lema ambiguo, comunicado sin consensuar, lectora infame... Y Rajoy, Acebes y los suyos mirándolo todo con caras de autistas y poniendo para participar una condición tan de parvulario que estaba claro que en último momento se iba a aceptar como la gran concesión para "lograr la unidad de todos", gran objetivo de los convocantes. Jajaja. No han leído a Maquiavelo, los pobres, o lo han hecho fatal. Porque si lo hubieran leído eso no les habría pasado y si les pasa, van a la manifestación, bueno que si van, de haber leído (bien) a Maquiavelo van a esa pantomima todos cogiditos de la mano, con cara de gilipollas, tragando bilis y aguantando los insultos, pero van. Que se lo descuenten del sueldo. Y que busquen a otros. Pero pronto...

jueves, 11 de enero de 2007

De lemas y papelitos

Mirando al dedo que señala la luna se han quedado muchos tras la negativa del PP a participar en la pantomima madrileña del próximo sábado. Como si la fractura social no se hubiera producido ya hace mucho, como si no fueran el PSOE y sus aliados fronterizos con el fascismo los que llevasen al menos cuatro años (desde que a un barco extranjero le diera por hundirse junto a las costas de Galicia, más exactamente) tratando de expulsar al PP del espacio público, con la intención (evidente para el más lerdo de los observadores, salvo que esté cegado por el sectarismo) de sustituir el régimen constitucional del 78 por otro más proclive a satisfacer las ansias de poder de las elites nacionalistas periféricas. Es lo que ocurre cuando se despoja a las palabras de su sentido, cuando la realidad se sustituye por los engolados anhelos megalómanos de un iluminado cursi. Hoy, la palabra “paz”, usada en el contexto político español, tiene para todos los que nos opusimos desde el principio al “proceso” un significado de siniestra sumisión a la lógica terrorista. Así que por alejados que podamos estar del PP, su postura es la única posible, la única factible que le han dejado los pacificadores de pacotilla en el escenario maquiavélico que han urdido durante meses con sus patrañas semánticas y su laxitud ética.

viernes, 30 de junio de 2006

Legitimidad

Dice Jesús que nuestros desacuerdos se deben a una forma distinta de interpretar la realidad. Yo siento no ser tan optimista, pero creo que no se trata de algo que tenga ver con la mera interpretación de la realidad, sino con una cuestión mucho más profunda, una cuestión de principios, que tiene que ver con la manera en que entendemos la legitimidad en el ejercicio del poder. Tengo la impresión de que muchos piensan que como la democracia es un sistema de mayorías, el poder queda automáticamente legitimado si actúa de acuerdo con una mayoría cualificada. Y no, una democracia no es eso. No es eso, porque en una democracia el juego de las mayorías y de las minorías no funciona en el vacío. En la práctica, se asienta siempre en unos principios que ningún gobernante puede romper, por muy grande que sea la mayoría que le respalde. Porque si esos principios se rompen, el poder queda automáticamente deslegitimado y, por el camino de la demagogia, la democracia deviene tiranía. De esto advirtieron hace más de 2000 años los filósofos griegos, y en los últimos años nos lo repiten machaconamente desde las páginas de los periódicos pensadores como Fernando Savater o Aurelio Arteta. Si mañana una mayoría de ciudadanos de Andorra decide que los protestantes mayores de 30 años no pueden votar en las elecciones, esa será una medida antidemocrática por muy numerosos que sean quienes la respalden. Parece claro.

¿Y cuáles son esos principios a los que me refiero? Hay uno básico. El de soberanía. Toda democracia se constituye y se asienta sobre un sujeto soberano, la nación, entendida como el conjunto de ciudadanos que, por razones históricas, forman una comunidad política y deciden dotarse de un régimen democrático a través de un sistema legislativo que parte de una declaración básica de principios, eso que se llama Constitución. Todos los poderes del régimen democrático quedan así vinculados al sujeto soberano y a las leyes constitucionales, que no pueden aplicarse en función de la conveniencia de los gobernantes sin que aquel que lo haga quede automáticamente deslegitimado, porque aquellos que ejercen el poder no lo hacen sobre el vacío, sino sobre el mandato y las reglas del juego establecidas en la Constitución. ¿Eso significa que las leyes y la Constitución no pueden cambiarse? No, en absoluto. Todos los regímenes democráticos contemplan la posibilidad de la reforma de sus constituciones, pero, por razones obvias, todas determinan que para variar aspectos que afectan directamente a la soberanía se requieren unas condiciones muy especiales y, por supuesto, la consulta directa al conjunto de ciudadanos, que son los que sustentan la soberanía. De no hacerlo así, un gobernante pasaría de ejercer el poder a detentarlo, es decir, a ocuparlo ilegítimamente, ya que se atribuiría facultades que no está autorizado a usar, y esto independientemente de las mayorías que tenga detrás. Dicho de otro modo, si en las próximas elecciones legislativas Zapatero obtuviese el 100% de los votos, eso no lo legitimaría para cambiar la Constitución saltándose los procedimientos de reforma previstos en ella.

Y aquí enlazo con la actualidad y el tema de fondo. Y lo hago para declarar que un Gobierno no puede negociar absolutamente nada con una banda de delincuentes porque no está legitimado para ello. Por muchos apoyos parlamentarios que pueda conseguir, el mandato constitucional que recibe un partido que gana unas elecciones no incluye el de saltarse las leyes, y negociar lo que sea con quien se dedica a chantajear a la comunidad política que ostenta la soberanía constituye una flagrante ruptura del espíritu de las leyes. Para acabar con el terrorismo no hay atajos. Ninguno. Ni el GAL ni la negociación. Si se acepta lo contrario, yo propongo acabar con la mafia rusa pasándole una pensión a cada uno de los capos asentados en la Costa del Sol. Los mafiosos matan por dinero; démosles dinero y habremos terminado con el problema.

Si el Gobierno no puede negociar sin deslegitimarse, ¿qué puede hacer si hay un grupo terrorista que le anuncia que quiere dejar las armas? Pues atender ese anuncio, lógicamente. No hacerlo sería desde luego una irresponsabilidad. Ya lo escribí otra vez. Si hay un tipo subido a una cornisa con la pistola con la que acaba de matar al amante de su mujer en la mano y dice que quiere entregarse, yo le mando a la policía (y a los bomberos, para que no se haga daño), pero no al alcalde ni al ministro de justicia para negociar una reducción de su previsible condena, porque ni el alcalde ni el ministro de justicia están legitimados para negociar sobre ese asunto en particular. La policía sí puede negociar, las condiciones de la entrega, y punto.

¿Es legítimo el acercamiento de presos a cárceles del País Vasco? Por supuesto. Por mí puede empezar mañana. La política penitenciaria es un instrumento que el Gobierno usa para favorecer la convivencia y el mejor cumplimiento de la ley, pero dejará de ser legítimo en el momento en que se acerquen presos porque se haya negociado así con los asesinos. Y es que en todo este asunto, el cómo se hacen las cosas tienen incluso más importancia que el qué cosas se hacen. Lo dijo espléndidamente hace unos días Joseba Arregi en un artículo (¿Qué, cuándo, cómo?) que reproduje en el Pabellón. (En cualquier caso, me gustaría recordar, porque algunos parecen haberlo olvidado (¡esas hemerotecas virtuales!), que la dispersión de presos etarras no se llevó a cabo para someterlos a un mayor castigo, sino para favorecer la reinserción de aquellos condenados que querían dejar las armas y a quienes la presión del entorno se lo hacía imposible.)

¿Y por qué es tan importante el cómo? Muy simple, porque los crímenes de ETA no son crímenes comunes. Son crímenes políticos. ETA se ha dedicado a asesinar y a atentar en los últimos cuarenta años porque pretendía obtener así un rédito político. Pretendía, ni más ni menos, chantajear mediante el amedrentamiento a toda la sociedad española para conseguir su desestimiento en la aplicación de la ley, para lograr que esos principios en los que se asienta la democracia fueran quebrantados a cambio del ofrecimiento de la paz, una paz ignominiosa, indigna, ya que basada en el chantaje violento. Las víctimas de ETA lo han sido en cuanto sujetos políticos que representaban a la legitimidad de la soberanía española, y por eso reconocer a ETA un papel de interlocutor mediante una negociación es ya pagar un precio político y una traición a las víctimas, que nunca hay que olvidar que lo fueron por nada. A ETA hay que decirle que los 800 y pico de muertos murieron por nada, que pueden seguir matando otros cuarenta años y acumular otros 800 muertos y seguirán siéndolo por nada. Ese es todo el mensaje que un Gobierno que se quiere legítimo podría transmitir a la banda. Aquí estamos nosotros, con nuestra policía, nuestras cárceles, nuestras leyes y nuestros jueces, y allá ellos, y a ver hasta dónde llegan.

¿Por qué pienso que el Gobierno de Zapatero ha roto ya límites y quebrantado principios? Porque ha aceptado que se puede negociar con ETA y que está dispuesto a hacerlo, porque piensa que la ley es estirable como el chicle y da lo mismo celebrar reuniones con un grupo ilegal si total en unos meses la situación va a ser distinta (y no da lo mismo, en absoluto da lo mismo), porque está sobrepasando una a una todas las líneas que él mismo trazó solemnemente en una declaración parlamentaria en mayo de 2005, porque a cada amenaza de ETA o Batasuna responde con un gesto cómplice de distensión, porque su discurso de ayer es por completo vacío si no se le da la interpretación que ya le han dado los batasunos y el PNV y que Ignacio destripó de forma admirable e impecable en su Ventana al patio, partiendo de una declaración anterior, que viene a significar en el fondo prácticamente lo mismo. No me queda mucho que añadir a lo que dice Ignacio allí. Si el presidente afirma solemnemente que el Gobierno respetará las decisiones de los vascos según las leyes vigentes es porque ahora no lo hace. Si no, ¿qué necesidad tendría de reafirmarse en algo que no ha dejado de cumplirse desde 1976? Como puede constatarse que las decisiones de los vascos se han respetado siempre (desde el Gobierno de España; desde el nacionalismo vasco radical, nunca), que los vascos han escogido libremente a sus representantes en todas las consultas electorales democráticas (libremente desde nuestro lado, pues la libertad ha estado siempre amenazada justamente por los chantajistas de ETA y su entorno) y que las instituciones vascas sólo han estado amenazadas por el terrorismo y el nacionalismo radical, pero nunca por el Gobierno de España, entiendo que la declaración es por completo innecesaria. Salvo que la interpretación correcta sea la de Batasuna y el PNV, es decir, que el Gobierno de Zapatero esté dispuesto a saltarse la legalidad vigente y, justificándose en la mayoría, a someter a refrendo, restringido a la comunidad vasca, lo que sólo puede ser refrendado por el sujeto soberano que le da legitimidad a su poder, la nación española. Y si no es así, que me explique de qué piensa hablar con la ETA que viene anunciándose últimamente en Gara, Cuatro y la Audiencia Nacional.

jueves, 29 de junio de 2006

Manipulación

Cecilio Gallego Alarias y Silvia Martínez Santiago no se conocían ni llegarían a conocerse nunca. Cecilio había nacido en Alcázar de San Juan y tenía una casa en Torrevieja. La casualidad quiso que el 4 de agosto de 2002 pasara por Santa Pola, localidad turística de la provincia de Alicante, y que sobre las ocho y media de aquella tarde estuviese esperando un autobús justo al lado de la casa donde vivía Silvia, una niña de seis años, hija de guardia civil. El otro día, leyendo el artículo de Tubau que enlazaba Arcadi (ese artículo que en otros sitios provocaba irritación a cuenta de su contenido flagrantemente manipulador) pensé en cuántos hijos de guardias civiles no han tenido nunca la ocasión de avergonzarse por serlo, como corresponde obviamente a alguien que tiene esa mancha infame marcada en los genes. Silvia es una de ellas. Aquella tarde de verano de 2002, estaba jugando, bailando una canción de moda en su habitación, cuando las paredes y los muebles se le vinieron encima y le causaron daños irreversibles que le provocaron la muerte. Sin edad para avergonzarse. Terrible. En ese preciso momento, en el justo instante en que el armario caía sobre la niña, el cuerpo de Cecilio Gallego, de 57 años de edad, quedaba despedazado sobre la acera. Y no, no es que se desplomara sobre él la fachada de la casa de Silvia, que habría sido una posibilidad bien plausible. Cecilio fue alcanzado por la onda expansiva de la misma explosión que causó el derrumbe de la casa de Silvia (y de otras muchas) y que provocó además 40 heridos (uno, un primo de Silvia de 5 años, de gravedad; ¿qué habrá sido de él?, ¿mirará la vida desde una silla de ruedas o sólo podrá usar un ojo para hacerlo?, ¿tendrá la ocasión de escuchar y bailar las canciones de moda de este verano?). Un coche cargado de explosivos y colocado y hecho estallar por un comando de ETA junto a la parada del autobús y delante de la casa de Silvia fue el causante de todo lo sucedido.

Cuatro años después yo me he acordado de aquella niña que tenía entonces la misma edad que mi hija pequeña cumplirá en unos meses. Y he venido hasta aquí a seguir manipulando un poco. Al fin y al cabo, cuando uno se sienta a negociar no sé qué con una banda de asesinos, lo normal es que los muertos acaben amontonados sobre la mesa.

martes, 27 de junio de 2006

Verdades

Va llegando la hora de decir que si el proceso de paz fracasa va a haber un responsable claro. Sin duda es la dirección del Partido Popular y toda una serie de fuerzas que le están siguiendo...Hace falta que los españoles vayan dándose cuenta que el señor Otegui, cualquiera que sea su pasado, y los dirigentes de ETA, que han hecho la propuesta de negociar la paz...cualquiera que sean sus crímenes están mostrando más sentido de la responsabilidad que esos dirigentes del Partido Popular que quieren que a toda costa que en España siga asesinándose, matándose y que no haya paz.
Santiago Carrillo, ayer en la Cadena Ser.
He aquí, sucintamente resumidas, las verdades de los pacificadores.