domingo, 5 de septiembre de 2004

Contexto

Y esto, ejemplar, de Juan Avellana, porque sí, los contextualizadores han comenzado ya su execrable trabajo, cuyo fin (no premeditado, por supuesto) no es otro que el de allanar el camino para otros verdugos, para otras víctimas:

"Albert Camus deseaba la justicia; a la vez, era consciente de los crímenes cometidos en su nombre. Así que expresó de este modo la quintaesencia de las elecciones morales: «Yo creo en la justicia, pero defendería a mi madre antes que a la justicia». Desde ahí se empieza.
No hay ninguna razón abstracta que pueda obligar a un hombre a matar a unos niños en una escuela secuestrada, y una vez que ese hombre lo ha hecho, entonces no hay ninguna disculpa abstracta que lo libere de la carga del más espantoso de los crímenes que se pueden cometer contra la más indefensa de las víctimas. En los días que vendrán oiremos cómo unos y otros contextualizan los hechos, cómo se buscan causas, cómo se intenta explicar, cómo se reparten responsabilidades y culpas. Pero nada de eso podrá aligerar el peso del horror de la culpa que cae sobre cualquiera de esos hombres que se han cubierto de bombas y han secuestrado una escuela llena de niños.
Porque en el fondo, todas esas explicaciones nada tienen que ver. O sí, pero son escolios, marginalia. El culpable es un hombre. No sirve la obediencia debida. No le sirve al torturador que obedece a sus superiores jerárquicos ni tampoco al que obecede el mandato de su patria, o el de Dios, o el de sus muertos que reclaman venganza. El mal en estado puro no puede llamar en su disculpa a ningún mal anterior.
Ninguna colectividad diluye el tamaño de la culpa sobre los hombros de un hombre que ha decidido entrar a propósito en una escuela cubierto de bombas. Si no entendemos eso y a partir de ahí organizamos el universo moral, estamos perdidos.
La moral puede llegar a ser una asignatura compleja, pero en el último de los casos nos queda Camus: «Yo creo en la justicia, pero defendería a mi madre antes que a la justicia». Nada puede obligar a un hombre a atacar a su madre. Ni a matar a unos niños. Desde ahí se empieza."

2 comentarios:

Ignacio dijo...

No premeditado, por supuesto.

Anónimo dijo...

Por supuesto. Y también inconsciente... (¿Verdad?)

Mercè.