Gasolina
No he escuchado aún a los opinadores de la prensa socialdemócrata ni a sus políticos aplicar a la situación creada en el País Vasco el análisis con el que nos han venido machacando sistemáticamente en los dos últimos años, esto es, que la invasión de Iraq ha dado motivos y justificación para el incremento del número de terroristas islámicos y de sus actividades criminales en todo el mundo. Sí se lo he leído a Pedro J., en un párrafo justamente alabado ayer por Arcadi: "Suceda lo que suceda, ETA siempre podrá alegar a partir de ahora que el 30 de diciembre de 2004 un parlamento elegido democráticamente por los vascos acordó liquidar el Estatuto de Guernika y emprender el camino de la autodeterminación. Si Ibarretxe no lo consigue por las buenas, ellos se sentirán expresamente legitimados para seguir intentándolo por las malas. Ésta y no otra es la verdadera dimensión de la tragedia". Este es, en efecto, el regalo que el PNV, EA e IU hacen al terrorismo de ETA: gasolina para al menos otras tres décadas de cócteles molotov, bombas lapa, coches-bomba y tiros en la nuca. (O, antes, un referéndum a la checa.) (... supongo que Pilar Manjón disculpará lo de IU, al fin y al cabo Gaspar Llamazares les cedió el despacho el día de su comparecencia en el Congreso, qué simpático...)