sábado, 4 de marzo de 2006

Frótolas

Primera página del Harmonice Musices Odhecaton de PetrucciEl 15 de mayo de 1501 el impresor veneciano Ottaviano Petrucci publicó la primera obra enteramente musical con una imprenta de tipos móviles. Se trataba del Harmonice Musices Odhecaton A, un compendio de 96 canciones polifónicas a 3 y 4 voces con categoría de hito absoluto en la historia de la cultura occidental. Petrucci editó también a los grandes polifonistas y laudistas de su tiempo y entre 1504 y 1508 hasta once libros con el título genérico de Frottole, gracias a los cuales hoy tenemos un conocimiento bastante exhaustivo de la frótola, género que floreció en el norte de Italia aproximadamente entre 1480 y 1520 y que habría de ser el antecedente más directo del madrigal renacentista, como bien comenta Alfred Einstein: “La transformación de la frottola, de una canción acompañada con un bajo de soporte y dos voces intermedias de relleno, en una construcción polifónica al estilo del motete con cuatro voces de igual importancia, puede seguirse con tanta facilidad como la transformación de una crisálida en mariposa”.

Pese a las resonancias populares del término, la frótola era un tipo de canción cortesana a 4 voces que Isabella d'Este protegió y fomentó en la corte de Mantua. Hija del duque Ercole I de Ferrara, Isabel de Este había nacido en 1474 y llegó a Mantua en 1490, al contraer matrimonio con el marqués Francesco Gonzaga. Educada según los cánones nobiliarios de la época, Isabella era gran amante de la poesía y de la música, que practicaba cotidianamente, pues tenía fama de buena cantante, además de tocar el laúd y cualquier instrumento de tecla, por lo que podía interpretar canciones ella sola. Es posible que las frótolas pudieran llegar a cantarse a cappella, aunque por el tipo de edición que hizo Petrucci parece que fueron más habituales las interpretaciones con una sola voz superior y un acompañamiento instrumental, bien con un laúd (que tocaría las partes de tenor y bajo, omitiéndose la de contralto) o con un pequeño conjunto. Isabella disponía en la corte mantuana de su propio conjunto que debió acompañarla a ella en muchas ocasiones. Bajo su mecenazgo, el talento de compositores como Marchetto Cara y Bartolomeo Tromboncino se volcó decididamente hacia el género de la frótola.

Cara (c.1465-1525) sirvió en Mantua como compositor, maestro de capilla, cantante y laudista desde 1494 y hasta la fecha de su muerte, y frecuentó la barzelletta, forma poética predilecta de los autores de frótolas, que formaba una ripresa (estribillo), seguida de piedi y mutazioni y una volta que conducía de nuevo a la ripresa. Tromboncino (c.1470-después de 1535) había llegado a Mantua en 1489 y sabemos que en 1502 estaba en Ferrara. Antes, en 1499, había asesinado a su esposa, Antonia, al encontrarla en una habitación a solas con su amante, sin que el hecho le causara especiales enojos judiciales. Isabella d'Este contaba así el suceso por carta a su marido :

Hoy, a las cinco de la tarde aproximadamente, Alfonso Spagnolo vino a notificarme que Tromboncino había matado a su mujer con gran crueldad por haberla encontrado en casa sola en una habitación con Zoanmaria de Triomfo, quien fue visto por Alfonso en la ventana pidiéndole que buscase una escalera; pero oyendo ruido en la casa, [Alfonso] no esperó y entró. Encontró a Tromboncino, que había atacado a su esposa con armas, subiendo las escaleras acompañado por su padre y un niño. A pesar de que él [Alfonso] le reprendió, Tromboncino respondió que tenía el derecho de castigar a su mujer si la hallaba en error, y, no teniendo armas [Alfonso] no pudo detenerlo, de modo que cuando volvió a casa a por armas, ella estaba ya muerta. Zoanmaria, en medio de todo esto, saltó desde la ventana. Tromboncino se retiró entonces a la iglesia de San Bernabé con el padre y el niño.

Por mi parte, quería contar el suceso a Su Excelencia y rogarle que, habiendo tenido una razón legítima para matar a su esposa, y siendo vos de tan buena voluntad y virtud, tengáis piedad de ellos, el padre y el niño también, quienes, por lo que pudo contar Alfonso, no ayudaron a Tromboncino en nada excepto a escapar, pues él fu el único que la hirió y la mató.


Las frótolas solían tener temática amorosa, aunque esto suponía un margen amplísimo para los músicos, que se movían entre las canciones más melancólicas vinculadas al amor cortés y las más ligeras e insinuantes, de contenido plenamente erótico, que a veces rozaban lo pornográfico. Son muy numerosas las grabaciones discográficas que incluyen frótolas, aunque yo citaré únicamente tres, que me parecen de especial interés. En 1981, Paul Van Nevel tomó la Favola di Orfeo, poema de Angelo Poliziano publicado en 1494 en Bolonia, y se dio a la tarea de ajustar música de diversas frótolas al texto poético. El resultado es irregular, con algunos problemas en los cambios de metro. Fue aquella una de las primeras grabaciones del gran director belga con su Huelgas Ensemble para el sello RCA Victor, aunque luego el disco doble sería reeditado por Seon. En 1998, un apenas conocido grupo finlandés, Retrover, dirigido por el violagambista Markus Tapio, grabó en Opus 111 un disco con el significativo título de Barzellette. Contando con la voz de la contralto Annemieke Cantor, los resultados son estimulantes, por la variedad y el buen gusto general de las instrumentaciones. Sin embargo, para mí se llevan la palma las cuatro frótolas incluidas en un disco por completo extraordinario del conjunto francés Doulce Mémoire, Le siècle du Titien, que incluye mucha otra música de Verdelot, Willaert o Cipriano de Rore. De él saqué ya una obra de Marco Cara para los regalos de Reyes y a él vuelvo ahora para este delicioso Quasi sempre avanti di de Tromboncino:

Quasi sempre avanti di
Cant’il gal cucurucu
Par che dica su su su
Torna al gioco e non star piu.

Lo mi sveglio alhora presto
Ricordandomi del gioco
Tolgo i panni e mi rivesto
E ritorno al dolce loco
Ove accesi el moi gran focho
E si dico: amor sei qui!

Alhor veggio la mia donna
Verso me venir ocunda
Et piu assai ch’io non credea
Nel baciarmi suribunda
Lo che in me sol fiamma abunda
Per sfocarmi la baso li.

Cominciam poi a giocare
A la dolce coregiola
Come siam colti di fare
Quando che io la trovo sola
Senza dir una parola
A cio che non siam senti.

Poi ch’el gioco habiam finito
Tra nui facto dolcemente
Ciascun resta sbigotito
E me par suavemente
Di morir alhor presente
Tanto e dolce far cusi.

[Casi siempre que llega el día/ canta el gallo quiquiriquí./ Parece decir: vamos, vamos/ vuelve al juego, no te retrases.// Entonces me levanto deprisa/ acordándome del juego,/ cojo la camisa y me visto/ y vuelvo al dulce sitio/ donde he encendido un gran fuego/ gritando: ¡Amor, estás aquí!// Entonces veo a mi dama/ acercándose feliz/ y más rápido de lo que pueda creerse/ cubriéndome con miles de besos,/ lo que aún me enardece más/ y para calmarme, yo la beso a ella.// Comenzamos después a jugar/ a un dulce juego de niños/ como hacemos siempre/ que la encuentro sola,/ sin decir una palabra,/ para que nadie pueda oírnos.// Y cuando el juego termina,/ tras hacerlo dulcemente/ quedamos los dos exhaustos/ y en ese momento me parece/ que deliciosamente muero/ pues tan dulce es hacerlo así.]


Quasi sempre avanti dí de Bartolomeo Tromboncino. Doulce Mémoire (Astrée)

13 comentarios:

Ignacio dijo...

Vaya, muchísimas gracias. Ahora puedo ponerle banda sonora a los palacios de los Gonzaga.

Jesús Miramón dijo...

Seguramente ya la conoceréis, pero me permito recomendar una película: El oficio de las armas, de Ermanno Olmi. Una maravilla.

Paolo dijo...

Ponerle música a los palacios de los Gonzaga es relativamente fácil, y no hay que irse a las frótolas. El 22 de febrero del año que viene se cumplirán los 400 años del estreno en uno de ellos de L'Orfeo, favola in musica de Claudio MOnteverdi, la primera gran ópera de la historia y acaso la más perfecta. Monteverdi les hizo desde luego una jugarreta a los compositores futuros: crear un género de esa forma supone que todo lo que viene detrás es pura decadencia...

Paolo dijo...

De Olmi sólo conozco El árbol de los zuecos, que me encantó. Gracias por la recomendación, Jesús. Me pondré a trabajar como una mula, a ver si la consigo.

Antonio dijo...

Igual me equivoco (intentaré comprobarlo), pero creo haber leído a un joven musicólogo español (Manuel Ángel Olmos) que el episodio de Spagnolo que recoges dio pie a la canción de Juan de la Encina "Fata la parte", esa que está escrita en medio italiano.

Ignacio dijo...

La película de Olmi se me escapó a pesar de que me venía muy recomendada de Italia.

A ver si me pongo el ADSL de una vez y aprendo a montar en mula.

(Tengo que encontrar también "El jardín de los Finzi Contini", que ahora puedo asociar a imágenes vividas, con la ilusión que eso hace)

Turulato dijo...

¡Leche, qué bonito!

Antonio dijo...

Ya he encontrado la explicación de Ángel Manuel Olmos (en un Simposio sobre la música en los tiempos de Isabel la Católica, de 2004). Por si interesa doy la letra de la canción de Juan del Encina (CMP f. 233v-234r) que cuenta los hechos a los que aludía Paolo (ese asesinato de la mujer de Tromboncino por celos el día 21 de julio de 1499):

Fata la parte
tuttogni cal
ques morta la muller
de miçer cotal
Porque lay trobato
con vn españolo
En su casa solo luego lay maçato
luy se la escapato
por forsa y por arte
rrestava diçendo
porque lovo visto
o valasme christo
el dedo mordiendo
gridando y piangendo
españoleto guarte
guarda si te pillo
don españoleto
supra del mi leto
te faro vn martillo
tal quen escrevillo
piangeran le carte
miçer mi compare
gratia della e de ti
lasa ffare a mi
y non te curare
asay mal me pare
luy encornudarte

Según Olmos, Alfonso Spagnolo, que narró la noticia a la Marchesa, podría ser uno de los dos condottieri que aparecen con ese nombre en la base de datos http://www.condotieridiventura.it. De Juan María (Zoanmaria) del Triomfo no sabemos nada, salvo su habilidad para saltar ventanas ajenas. Olmos da algunos datos que ahorro aquí para sostener que el Miçer Cotal encubre el nombre real del encornudado y asesino, rival de nuestro gran Juan del Encina.

Jesús Miramón dijo...

A Ignacio y Paolo: con que me facilitéis una dirección postal estaré encantado de enviaros una copia del Divx de El oficio de las armas.

Paolo dijo...

Gracias por la historia del Fata la parte, Antonio. No conocía su vinculación con el célebre uxoricidio.

Gracias, Jesús, por el ofrecimiento, sólo falta que encuentre una dirección de mail tuya.

Jesús Miramón dijo...

Está en mi blog. Basta con pulsar sobre mi nombre :-)

Paolo dijo...

Ayer fui informado de que el conjunto Accordone y el tenor Marco Beasley han grabado para el sello Cyprès un disco titulado Frottole. Como la pinta es estupenda y espero tener el disco en breve, ya comentaré algo...

Ignacio dijo...

Bueno, pues esto parece que cierra un círculo. En el año casi exacto que ha transcurrido Jesús me envió la película, terminé el post mantuano (mientras tanto he escuchado Orfeo con enorme fruición y algún aprovechamiento) y ahora voy a enlazar esto como propina.