miércoles, 15 de agosto de 2007

Redescubriendo a Bach

Sonatas de Bach por Mullova y Dantone Si no estoy muy confundido, hasta hace unos días tenía en mi fonoteca las siguientes grabaciones de las Sonatas para violín y clave BWV 1014-1019 de Bach:

- Sigiswald Kuijken y Gustav Leonhardt (sello Deutsche Harmonia Mundi). Un clásico entre los clásicos, pese a las desafinaciones de Kuijken.

- Reinhard Goebel y Robert Hill (sello Archiv). Una pena el ruidoso acompañamiento, una lata insufrible. (Escuchando aquí a Robert Hill entiendo a Sir Thomas Beecham cuando dijo aquello de que un clave sonaba como dos esqueletos copulando en un techo de uralita).

- Elizabeth Blumenstock y John Butt (sello Harmonia Mundi). La sensualidad hecha violinista.

- Fabio Biondi y Rinaldo Alessandrini (sello Opus 111, hoy Naïve). Ácido y astringente. No recomendable para oídos sensibles.

- Andrew Manze, Richard Egarr y Jaap ter linden (sello Harmonia Mundi). Prescindible refuerzo en el continuo, pero Manze es el rey en ese punto en el que el sonido del violín parece que se va a quebrar.

- Pablo Valetti y Céline Frisch (sello Alpha). Brillante, pero sin hondura. Una pequeña decepción.

- Stefano Montanari y Christophe Rousset (sello Ambroisie). Naturalidad, sencillez y equilibrio. Más sobrio de la cuenta para mi gusto.

Ahora sólo tengo una. Bueno, sigo teniendo las otras, pero como si no estuvieran. Porque lo que hacen Viktoria Mullova y Ottavio Dantone (sello Onyx Classics) en este doble CD es sencillamente prodigioso. Poesía sonora.


Largo de la Sonata para violín y clave en fa menor BWV 1018 de Bach. Viktoria Mullova, violín; Otavio Dantone, clave (Onyx Classics)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

He caído casualmente por aquí y me ha encantado tu blog. Máxime teniendo en cuenta que también suelo escribir -enre otras cosas- sobre música. Tus artículos son variados y frescos, me gusta mucho tu estilo (lo que es probable que te dé exactamente igual).
He leído tu entrada sobre el disco de Mullova-Odone y reconozco que me sorprendió. No soy muy devota de Mullova (creo que lo mismo le pasa a Abbado ;))), sus interpretaciones me parecen más pretenciosas que efectivas. De hecho, he tenido ese disco en la mano y no lo compré. Pero tu criterio no se me antojó injustificado, así que rebusqué, y me he encontrado con esto, que tal vez sea muy duro; juzga tú mismo:
The six sonatas for harpsichord and violin are amongst the most popular pieces of chamber music by Johann Sebastian Bach. This is reflected by the number of recordings of these works. Recently no less than three new recordings were released, one of which by the famous Russian-born violinist Viktoria Mullova and the Italian harpsichordist Ottavio Dantone. It is not by coincidence that I mention them in this order: this is the hierarchy on the cover.
As these sonatas are very well-known there is no need to say that much about them. What is important here is to refer to the title of the sonatas: Sei Suonate a Cembalo certato è Violino Solo, col Basso per Viola da Gamba accompagnato se piace. Although the violin doesn't play a subservient role, it is clear from this title that the harpsichord has the lead in the partnership. The suggestion to use a viola da gamba to support the bass part - played by the left hand on the harpsichord - is very seldom followed. Here the viola da gamba is only used in two additional sonatas, as the track-list shows.
The clear indication of the title-page notwithstanding, it is the violin which attracts most of the attention here. The fact that the violin tends to dominate more often than not isn't just a matter of artistic decision. It is also a result of the recording technique. I am disappointed by the recorded sound, which is much too distant. I miss the intimacy that repertoire like this requires. The fact that the recording has taken place in a church is partly responsible for this. In particular at the end of a movement one hears a far too long reverberation.
There is another factor here. I wonder whether Mullova is playing a real baroque violin. According to the booklet she uses a Guadagnini from 1750. But its sound is quite different from other baroque violins I have heard on disc, among them those on two other recent recordings of the same repertoire. I suspect it has been re-engineered at some time to meet the demands of 19th century repertoire. Ms Mullova uses gut strings, but these don't turn a modernised violin into a baroque violin. In particular when Ottavio Dantone uses only one 8' register the harpsichord is no match for the violin.
Viktoria Mullova is a product of the Russian violin school, which concentrates on technical brilliance and the interpretation of romantic repertoire. After she defected to the West she discovered historical performance practice. She has worked with prominent representatives of this approach, among them John Eliot Gardiner and Il Giardino Armonico, often with wonderful results. But I have to say that her interpretation of these sonatas is disappointing.
In most movements there is too little differentiation between the notes and too much legato. As a result the adagio of the Sonata in f minor (BWV 1018), for instance, where the violin part is dominated by double-stopping, lacks contrast and is simply boring. I wonder why in some movements there are dynamic accents – like in the allegro of the same Sonata in f minor or the opening movement of the Trio Sonata BWV 525 – whereas they are very rare elsewhere. This is just one example of the lack of consistency in this interpretation.
Another issue with these performances is the fluctuation in the tempi of several movements. I don't think there is anything fundamentally wrong with that, and it can be used to increase the tension of a piece, on the basis of a thorough knowledge of baroque rhetorics and 'affetti'. The performances and recordings of the ensemble Musica ad Rhenum, for instance, show that tempo fluctuations can be used to great effect. But it shouldn't be exaggerated and should not be applied at random. Yet that seems to be the case here. The 'dolce' from the Sonata in A (BWV 1015) is the worst: the rhythm is hardly recognisable, and one would think the piece lacks measures. Towards the end it almost comes to a standstill. The 'adagio' of BWV 1014 begins in a tempo which is too fast for an adagio but then the tempo slows down. The reasoning behind it escapes me, and instead of increasing the tension it is plain annoying and way over the top. There is certainly no reason to increase the speed – which is generally too slow anyway – in the middle movement (for harpsichord solo) of the Sonata in G (BWV 1019).
In some movements the partnership between Dantone and Mullova does not work very well. 'Playing apart together' seems to be a suitable description of how some movements sound. In the opening movement of the Sonata for violin and bc in G (BWV 1021) Mullova, all of a sudden, uses more vibrato than elsewhere and certainly more than is justified by the needs of ornamentation.
There is very little in this recording which makes it recommendable. The Trio Sonata in C - originally written for organ solo - is played rather well, and so is the last movement of the Sonata in c minor (BWV 1017). Apart from the vibrato in the opening movement the Sonata BWV 1021 is one of the most satisfying items in this set.
But this is just not enough. This interpretation adds nothing useful to the catalogue.

Johan van Veen

Está claro que de gustibus non est disputandum... Un abrazo; procuraré pasar a menudo por aquí.

Anónimo dijo...

Por cierto, dos cosillas: que me he dado cuenta de que en lugar de Dantone he escrito Odone (???: duendecitos malos) y que además le tuteo cuando tal vez no debiera. Mis disculpas por ambos gazapos. Y un nuevo saludo.

Paolo dijo...

Gracias, en primer lugar por tu comentario (si se me permite el tuteo), que me ha servido entre otras cosas para descubrir que Johan Van Veen fue un ingeniero holandés cuyos méritos no he sido capaz de descifrar, porque el neerlandés no es mi fuerte. También parece ser un crítico de Musicweb, cuyo criterio no comparto en absoluto.

Sus opiniones sobre la grabación de referencia me parece fuertemente condicionada por una serie de prejuicios y de tópicos bastante extendidos, pero, a mi modo de ver, injustificados. El prejuicio fundamental es la procedencia de Mullova, alumna de Kogan en el Conservatorio de Moscú, lo que al parecer la predispone para la interpretación del repertorio romántico y la incapacita (o al menos la marca de forma muy negativa) para el Barroco. Me parece que el señor Van Veen anda un poco despistado en cuanto a la naturaleza de los violines barrocos. ¿Qué se piensa que son? Por supuesto que el Guadagnini de Mullova fue modificado modernamente, ¡como todos los instrumentos antiguos que se han conservado! La interpretación históricamente informada no es en el fondo sino una convención (o, mejor, una serie de convenciones), fundamentada en unos vestigios documentales más o menos sólidos sobre la factura instrumental, el modo de articulación, la ornamentación, el diapasón, la disposición espacial de los instrumentos, etc..., una convención que ha ido cambiando desde los primeros años de Harnoncourt, Deller o Leonhardt. Hoy día, en lo básico, cuando hablamos de violines barrocos nos referimos a violines con cuerdas de tripa (o sucedáneos, que suelen emplearse ya por producir sonido idéntico y una afinación más estable), tañidos con arcos barrocos. De hecho, hay famosísimos violinistas barrocos que se han tirado años dando conciertos barrocos con supuestos violines barrocos y cuerdas sintéticas, para evitar el riesgo de la desafinación, ¡sin que (casi) nadie se haya dado cuenta! No sé en concreto el Guadagnini de Mullova, pero me supongo que será un violín modificado modernamente y vuelto a modificar recientemente para acercarlo al sonido que convencionalmente consideramos hoy barroco. Sinceramente se me escapa por completo a qué se refiere el señor Van Veen cuando afirma que el violín de Mullova suena diferente al de otros violinistas barrocos. ¡Pues claro!

Los tópicos más recurrentes en la interpretación de la música barroca tienen que ver en cualquier caso con el vibrato, la articulación y la agógica. Mientras el movimiento historicista supuso una reacción contra la interpretación romántica de la música antigua puso especial cuidado en apartarse de ella: si el vibrato era estructural en las interpretaciones románticas, los historicistas prescindían por completo de él, si las frases largas y ligadas eran la norma, ellos optaron por frases cortas y en staccato casi continuo, si el rubato desfiguraba la rítmica, había que ser riguroso y una buena forma de hacerlo era marcar con mucha claridad los acentos, si los tempi eran lentos y relajados, los historicistas buscaban tocar lo más rápido que pudieran... Todos los aficionados nos reconocemos ahí, en la fase infantil del historicismo, por suerte superada. Hoy lo normal es encontrar un fraseo mucho más natural, con una combinación de legato y staccato en función de las necesidades musicales y expresivas de cada pasaje, contrastes y acentos en general menos marcados (no por ello alicaídos), y un uso del vibrato como elemento ornamental, sin el cual la música resulta sosa, plana y sin color.
Todos y cada uno de los comentarios del señor Van Veen se dirigen en ese sentido: falta de contraste, abuso del vibrato (sólo en un movimiento, ¡menos mal!), discutible elección de tempi... Yo en cambio veo una interpretación de extrema naturalidad, que huye de la afectación y de la exageración gratuitas, lo cual no quiere decir que falten los contrastes, sino que estos son sutiles y están integrados en un concepto que privilegia la fluidez (uso de legato sin carga alguna de retórica romántica) frente a la sorpresa continua, la sugerencia poética frente a la agitación permanente. El sonido de Mullova es lírico pero con mucho cuerpo, carnoso (¿romántico, por ello?, ¿por qué?), bien equilibrado con el de Dantone, que resulta de extraordinaria dulzura. No veo nada disparatado en el uso de los tempi, que me parecen se integran en el concepto global con absoluta naturalidad. Ni los rápidos son frenéticos ni los lentos se arrastran. Si puse como muestra el primer movimiento de BWV 1018 (ese que a Van Veen le resulta “simplemente aburrido”) es porque muestra el equilibrio perfecto entre los dos músicos: un clave que se dedica al contrapunto más especulativo y parece situarse de espaldas a un violín que más que tocar sueña melodías. Justo ahí, Mullova y Dantone enfatizan la expresividad, tocando más lento, absortos cada uno en su mundo, como dando tiempo a que el oyente pueda integrar en uno solo el discurso por completo divergente de los dos instrumentos. Por supuesto que uno puede aburrirse ahí, como visitando la Capilla Sixtina o leyendo poemas de Cernuda...

Anónimo dijo...

Gracias por tu extensa e intensa respuesta, Paolo. Bien, en lo que dices acerca de las interpretaciones historicistas estoy plenamente de acuerdo contigo -¿quién no lo estaría?-. En lo que respecta a la versión que estamos comentando, tu encendida defensa me impulsa a hacerme con el disco y escucharla con atención; en cualquier caso, obtener concordancia de opiniones en la interpretación de determinadas obras es bastante difícil, y todas las opiniones -salvo las disparatadas- deben tomarse en consideración. A mí las versiones de Manze-Egarr-Ter Linden y Montanari-Rousset me gustan especialmente, pero creo que valdrá la pena acercarme a tu criterio. Gracias y un abrazo.

Antonio Torralba dijo...

Con esto de las versiones pasa un poco como con las películas: uno puede coincidir con la descripción de un crítico pero le puede sorprender el veredicto final y el que se haya fijado en unos aspectos y no en otros.
Como dice un personaje de Almodóvar: "Todas las películas parecen hablar de nosotros". Quizás sea por eso. Con las versiones musicales, a partir de la corrección interpretativa, pasa igual.
A mí me cautiva en la versión de Mullova y Dantone sobre todo el clave de Dantone: por el timbre y por la forma de tocarlo. Pero hay versiones inferiores, como la de Luis Otavio Santos (Brilliant) con mometos sublimes: un amigo me mando fragmentos de esa versión y hay un movimiento que no me canso de escuchar: el Adagio ma non tanto de la Sonata en Mi mayor BWV 1016). Es verdad que su timbre no es de los mejores (y un crítico podría enumerar ese y otros defectos), pero a mí me emocionan sus cualidades: la contención expresiva, el tempo... Os la recomiendo. Saludos

Juan Manuel Macías dijo...

Sólo una cosa, he descubierto tu blog de rebote y me gusta mucho. Enhorabuena. Lo visitaré a menudo.

Saludos.

J.M.

Paolo dijo...

Antonio, no conozco esa versión de Brilliant, pero Luis Otavio Santos me parece un violinista extraordinario. Recomiendo especialmente su Leclair en Ramée

Gracias, Juan Manuel.