lunes, 30 de abril de 2007

Nuestra libertad

Sumisión
No es que vaya a hacerme más ateo, más antirrelativista, más antimulticulturalista ni más antiposmoderno de lo que ya soy, pero reconozco que la lectura simultánea de Mi vida, mi libertad, el relato autobiográfico de Ayaan Hirsi Ali, y El espejismo de Dios de Richard Dawkins ha sido como un puñetazo directo a la conciencia o, tal vez mejor, como un complejo vitamínico que sirviera para revitalizarla y mantenerla alerta. No sé si Ali y Dawkins se conocen personalmente, pero deberían. Ella quizá encontrara explicaciones claras y rotundas a tantas cosas que la han atormentado a lo largo de su vida y él... él saldría sin duda alguna ganando, pues tendría ante sí el vivo ejemplo de la construcción de una individualidad, de un pensamiento crítico, de una mente capaz de liberarse de las ataduras más severas para acabar enfrentada a sus propios espejismos.

El libro de Ayaan es apasionante. El relato de su infancia y su juventud, pasada entre Somalia, Arabia Saudí, Etiopía y Kenya, tiene la fuerza hipnótica de una gran novela de aventuras ambientada en un pasado lejano y exótico. Me costó trabajo aceptar que era una mujer algo más joven que yo la que me estaba contando su vida. A pesar de todo lo que sabemos acerca de los países musulmanes, pese a los múltiples reportajes de prensa y a los no menos numerosos documentales de televisión, a pesar de las noticias directas de conocidos que mantienen relaciones permanentes con comunidades musulmanas, era como si se abriera ante mí un mundo que nunca habría imaginado que llegara en esa forma a finales del siglo XX. Porque además, lo que Ayaan nos cuenta no es la situación provocada por el delirio ultrafundamentalista de los talibanes afganos o del wahabismo saudí, sino la situación diaria de millones de seres humanos que viven en los países islamistas moderados (y subrayo muy intencionadamente el adjetivo). Como ella va descubriendo con una lucidez extraordinaria a lo largo de su peripecia personal, no es una interpretación más o menos extremista del Islam la que causa esta situación, es el Islam en sí mismo el que pone barrotes no ya a los cuerpos, sino a las mentes de los individuos, tanto a hombres como a mujeres, aunque sean éstas las más perjudicadas, pues su única misión en el mundo, y en espera de la recompensa ultraterrena, es ser y mostrarse por completo sumisas, a Alá y a los varones. (No parece en vano que ‘Islam’ signifique literalmente ‘Sumisión’.)

Debo aclarar que si el relato de Ayaan tiene ese magnetismo y provoca esa fascinación no es desde luego porque esté escrito como un lamento continuo, como una jeremiada en la que ella se presente como la gran víctima, rodeada de seres malvados y perturbados mentales. No, todo lo contrario. Su fuerza radica en que lo que cuenta lo hace con absoluta naturalidad, porque aquello es lo natural, lo normal. No hay ni pizca de rencor en todo el libro, que está dedicado a su familia. No hay rencor para su abuela, sino cariño y agradecimiento por enseñarle a sobrevivir en su medio, a pesar de que fue su abuela la que, aprovechando la ausencia de los padres, la sometió a la mutilación genital. No hay rencor para su madre, una mujer permanentemente amargada y fuera de su mundo, que la maltrataba sistemáticamente, sino comprensión y amor. No hay rencor para su padre, que la repudió cuando se refugió en Holanda huyendo de un matrimonio indeseado, sino admiración y lealtad. Ni siquiera hay rencor para Rita Verdonk, la compañera de partido, ministra de Interior, que la sometió a un vergonzoso proceso político para arrebatarle la nacionalidad holandesa cuando las amenazas de muerte la hacían vivir rodeada de guardaespaldas y en permanente vigilia, cambiando casi cada noche de albergue. Ni rencor para los vecinos que la obligaron a abandonar su casa por el riesgo que suponía para la seguridad de su zona residencial. Es más, al final del libro, Ayaan hace una sentida referencia a su sentimiento de orgullo por haber podido conservar la nacionalidad holandesa y lanza un mensaje de agradecimiento a la sociedad que la acogió, pero además se reconoce como una privilegiada que pide que no se juzguen sus ideas por el hecho de poder ser considerada una víctima sino por el valor de esas ideas en sí mismas.

Ayaan jamás se regodea en lo escabroso. Narra la fractura de cráneo que le provocó un profesor de Corán casi como si le hubiera pasado a otra chica, mientras que el relato de su ceremonia de purificación (a los 5 años de edad) resulta terrorífico para cualquiera, pero ella lo narra con una sencillez y una sobriedad admirables, a pesar de que cuenta cómo la abrieron de piernas y la sujetaron entre varios y cómo sintió las tijeras que le seccionaban el clítoris y los labios menores y luego la aguja cosiendo los labios mayores, el dolor insoportable no sólo de ese momento, sino durante los quince días que tardó en reponerse. Y si a veces hace cierto énfasis en situaciones que para nosotros son del todo punto inaceptables, los protagonistas, las víctimas siempre son otros, como cuando estalla la guerra civil en Somalia y ella, que hacía apenas un mes se había trasladado a Kenya, se acerca hasta un campo de refugiados en la frontera para tratar de salvar a unos familiares. Las impresiones de aquellos días son sencillamente aterradoras. O como, cuando ya residiendo en Holanda, trabaja de intérprete y tiene que acompañar al ginecólogo a una chica somalí a la que habían practicado un tipo de ablación extrema, y nos cuenta el espanto de los médicos; o a aquella otra que pedía asilo político y tenía que traducir cómo había sido convertida en esclava sexual y cómo le habían arrebatado a su bebé y la habían obligado a contemplar cómo se abrasaba en una hoguera (por cierto, abro paréntesis, que esta práctica de arrojar a los niños al fuego mientras se viola a las madres está, según nos cuenta aquí Bernard-Hénri Levy, bastante extendida por la zona, pero creo que se trata de un asunto por el que no debemos preocuparnos demasiado, al menos de momento. Al fin y al cabo, se trata del conflicto interno de un estado soberano; ya habrá tiempo, si intervienen los estadounidenses, de manifestarnos horrorizados por su imperialista política exterior. Cierro paréntesis).

Otro momento clave del libro es la llegada al aeropuerto de Fráncfort, sus primeros días de estancia en Alemania y luego en Holanda. El descubrimiento emocionado de la civilización, del Estado de derecho, del individuo. Frente a la brutalidad y el oscurantismo de las autoridades de los países que había conocido, frente a la sumisión obligada a la religión y al honor de la familia, frente a la disolución de su individualidad en el cuerpo gregario del clan, de pronto la libertad, el individuo como sujeto de derechos inalienables, el funcionamiento regular de los servicios públicos y la existencia de un estado benefactor, cuyos agentes tratan de ayudarla a resolver sus problemas y no buscan la forma de extorsionarla. ¿Por qué hacéis esto por mí?, repite una y otra vez a policías y funcionarios. Es la ley, le responden, con absoluta naturalidad.

La carrera política de Ali es aleccionadora. Su adscripción primera a los socialdemócratas y la sorpresa cuándo tras el 11-S descubre la ceguera absoluta de sus dirigentes con respecto al problema del Islam y de la inmigración (el 11-S le sirvió también para encontrar a “analistas estúpidos hasta la exasperación –en particular los que se autodenominaban arabistas [tenemos por aquí legiones de esos], aunque desconocían la realidad del mundo islámico– [que] escribían numerosos comentarios. En sus artículos decían que el islam había salvado del olvido a Aristóteles y el número cero gracias a los sabios musulmanes que habían vivido ochocientos años antes; que el islam era una religión de paz y tolerancia, carente del menor atisbo de violencia. Eran cuentos de hadas que no tenían nada que ver con el mundo real que yo conocía”.). Comienzan entonces sus primeros artículos, sus primeras comparecencias públicas, siempre polémicas, simplemente por contar la verdad. No me resisto a traer aquí un hecho en verdad significativo (y a la vez desmoralizador). Ayaan asiste a una mesa redonda cuyo tema era: “Occidente o el islam: ¿quién necesita un Voltaire?”. Para su (mi) sorpresa, la mayoría de oradores (occidentales) opinaban que Occidente necesitaba otro Voltaire y expresaban las razones por las que consideraban que las cosas estaban tan mal por aquí: “la arrogancia de invadir otros países, el neocolonialismo y la decadencia de un sistema que había creado sociedades consumistas” y el blablabla que por bien conocido me ahorro. Fue un iraní, profesor de Derecho Penal en Amsterdam, quien vino a decir que el islam necesitaba una renovación crítica, pero en el debate posterior la mayoría de los que pedían la palabra no estaban de acuerdo con el profesor iraní, sino con los primeros oradores. Entonces Ayaan se levantó: “Miren cuántos Voltaires tiene Occidente. No nos nieguen el derecho a tener también nuestro Voltaire. Miren a nuestras mujeres y miren a nuestros países. Miren cómo huimos y les pedimos refugio y cómo hay gente que en su locura estrella aviones contra edificios. Permítannos tener un Voltaire, porque aún vivimos en la Edad Oscura”. Luego, el asesinato de Pim Fortuyn, el partido liberal, las elecciones, el Parlamento, Sumisión Parte 1, Theo van Gogh, su asesinato y la huida de Europa.

Ella se esfuerza en presentar este último suceso como una decisión personal, tomada en realidad antes de que se pusiera en marcha el proceso contra su nacionalidad holandesa, pero está claro que después de la denuncia de sus vecinos, después de la odisea que la obligaron a seguir por preservar su seguridad a toda costa, Holanda (y en realidad toda Europa) había dejado de ser un lugar seguro en el que residir. Resulta curioso ver cómo Ali y Dawkins coinciden en la alusión a Spinoza, el primer espíritu verdaderamente libre de Europa. Algo va muy mal en nuestro continente si un país como Holanda, símbolo de la tolerancia y de la libertad, la patria de Spinoza, es incapaz de preservar la seguridad de gente como Fortuyn, como van Gogh o Ali, y no me refiero ahora a su vida, pues está claro que ningún estado puede garantizar al 100% la vida de nadie, sino a la seguridad de que su discurso, sus ideas, sus mensajes merecen ser protegidos hasta el final, aunque no los compartamos, porque sus crímenes (como los de tantos otros en España, el paralelismo resulta perfectamente consecuente) no fueron crímenes comunes, fueron crímenes políticos. Fortuyn y van Gogh murieron por ejercer su libertad, que es también la nuestra. Muchos otros lo han hecho en otro tiempo, ya lo sé, pero hasta hace bien poco existía una unidad sin fisuras en torno a la idea de que era importante mantener incólumes los valores de la libertad que nos han hecho ser lo que somos, ciudadanos libres e iguales en el seno de estados de derecho, unos valores que algunas tendencias ideológicas que se quieren dominantes han sustituido por una especie de “síndrome de Estocolmo”, por el cual es signo de inteligencia respetar aquello que atenta contra nuestros valores y nos destruye. No puedo olvidar que ante la irrupción pública de las polémicas en torno a Ayaan Hirsi Ali, no tardó mucho Timothy Garton Ash en acusarla de ser “una fundamentalista de la Ilustración”. Tontos útiles los hay en todas partes. Así que prefiero quedarme con una sentencia de esta mujer valiente y decidida, lúcida y admirable:

Algunos me preguntan si albergo algún deseo de morir por decir lo que digo. La respuesta es que no: me gustaría seguir viviendo. Sin embargo, hay cosas que es necesario decir, y hay épocas en que el silencio es cómplice de la injusticia.


miércoles, 18 de abril de 2007

Lorenzo Milá: el telediario más guay

No conviene perderse esta entrada de Renault. El pdf que se enlaza es largo (menos de lo que en principio parece, porque está lleno de imágenes), pero muy muy jugoso...

martes, 17 de abril de 2007

Miserere mei Deus


José de Nebra (Calatayud, 1702 - Madrid, 1768) es sin duda uno de los compositores que más está beneficiándose de la corriente de recuperación del patrimonio musical español de los siglos XVII a XIX, durante mucho tiempo demasiado poco considerado. Tanto la música teatral como la religiosa que está conociéndose de Nebra lo colocan en un lugar muy eminente de la Europa musical de su tiempo, por lo que el olvido de su nombre hasta hace apenas una década se hace aún más incomprensible. Este disco, que se publica en el sello del Festival de Música Antigua de Aranjuez (gran iniciativa, que tendría mejor acogida con diseños más modernos y atractivos), recoge una escena de la música escrita por el compositor para un auto sacramental de Calderón (El Diablo mundo), representado en Madrid en 1751, y un Miserere a dúo, para dos voces de soprano, cuerda y continuo que se ha conservado en el Archivo de Música de las Catedrales de Zaragoza. Escrito bajo la larga sombra del estilo napolitano de mediados de la centuria (el célebre Stabat Mater de Pergolesi parece un modelo más que razonable, y no sólo por el orgánico empleado), la obra toma a menudo caminos insospechados que la aproximan a una sensibilidad no ya plenamente clásica, sino en la que incluso resuenan sonoridades de inequívoca naturaleza prerromántica. Luis Antonio González dirige a Los Músicos de Su Alteza, sin duda uno de los mejores grupos españoles dedicados a la música del XVIII, una interpretación muy matizada, que alcanza momentos de exquisita delicadeza en momentos como este "Sacrificium Deo" que Raquel Andueza canta de manera por completo turbadora.


"Sacrificium Deo", Miserere de José de Nebra. Raquel Andueza. Los Músicos de Su Alteza. Luis Antonio González (Música Antigua Aranjuez).

domingo, 15 de abril de 2007

El canon

La creación artística (entendida en sentido laxo, es decir, igualando a Bergman con Amenábar, a Kundera con Rosa Regás y a Sciarrino con Miguel Bosé) está, por norma, sobrevalorada en Occidente. A los productores de obras de arte (in extenso) se los considera sujetos extraordinarios, una especie de prolongación de los brujos paleolíticos, cuya función es clave para apaciguar a la divinidad y mantener la cohesión y la seguridad de la tribu. Por eso se dictan a su favor leyes de excepción y se protege su tarea como si de ella dependiera la supervivencia no ya del clan, sino incluso de la raza humana. Pero la obra de arte (su producción y su disfrute) es sólo una forma de participación social entre otras posibles (el deporte, los cafés, las ermitas, los chiringuitos de playa y los parques públicos cumplen idéntica función) y su tratamiento como cosa excepcional debería depender de la excepcionalidad de la cosa, es decir, protejamos a Barceló pero dejemos que Cattelan mueva sus piedras y sus poleas él solito.

Habida cuenta de que la distinción de lo excepcional se rige por criterios de difícil objetividad (habrá incluso quien considere un genio a Cattelan), las normas protectoras de la actividad artística deberían limitarse considerablemente en número y huir radicalmente de las generalizaciones, que alcanzarían indiscriminada e inevitablemente a un número proporcionalmente elevadísimo de mediocres (la campana de Gauss no engaña), provocando para la sociedad una dudosamente aceptable relación coste/beneficio. Esto es, menos leyes generales y más actuaciones en pro de la excelencia artística social e históricamente asentada. Si el mercado es válido para las lechugas, los utilitarios y las botas de fútbol, por qué no habría de serlo para las películas en vascuence, la poesía fonética y los cuartetos de cuerda.

Llama poderosamente la atención cómo en los últimos años la socialdemocracia europea ha iniciado un progresivo abandono del mundo de lo real y sus implicaciones morales para refugiarse en la imposición ideal de normas pretendidamente igualadoras que supuestamente habrán de traernos un futuro de paz, concordia e igualdad eterna e infinita. Toda la política discriminatoria (eufemísticamente calificada de positiva) pergeñada por los gobiernos occidentales (no sólo socialdemócratas, cierto, aunque éstos se han lanzado sobre ella con mayor entusiasmo, verbigracia, Zapatero and company) responde a esos criterios, como el apaciguamiento con el terrorismo islamista, liderado igualmente por el presidente Rodríguez, o la incomprensión absoluta sobre algo tan real y tan elemental como las consecuencias del progreso tecnológico.

Aceptemos como normal que las sociedades de autores quieran obtener el máximo beneficio para sus asociados y rastreen hasta el códice de Hammurabi en busca de argumentos jurídicos y morales que avalen sus pretensiones, pero que el Gobierno les conceda prácticamente todo lo que piden resulta desde luego inconcebible. Los sucesivos impuestos con los que se gravan soportes de registros de datos informáticos, programas de software y equipos y las restricciones legales al uso de los avances tecnológicos –so pretexto siempre de la defensa de la propiedad intelectual y la supervivencia de la actividad artística–, son la expresión más cruda de esta realidad. El blindaje que pretenden los creadores (¡oh, los creadores!) en el arcádico mundo de control absoluto de su producción es incompatible con los tiempos modernos. La informática y sus aledaños están ejerciendo de tecnologías disruptivas (y perdón por el palabro, pero lo leí el otro día y me gustó, suena recio) como ha habido muchas a lo largo de la historia de la Humanidad, acabando con oficios y costumbres y dando lugar a otros nuevas. ¿Se imaginan que los amanuenses hubieran exigido el pago de un canon por cada imprenta que se instalara a finales del siglo XV? ¿O que los arrieros hubieran hecho lo mismo por cada camión que se vendía?

Hasta hace bien poco producir un disco o un libro era algo muy caro, que quedaba lejos del alcance del consumidor medio, y su copia resultaba también más que problemática. Hoy la producción no resulta especialmente onerosa, hasta el punto de que cualquiera puede hacer en su casa un libro o un disco con medios muy modestos, y los sistemas de copia permiten réplicas si no siempre exactas más que satisfactorias para la mayoría de los interesados y a precios que rozan en ocasiones la gratuidad. ¿Por qué habrían los consumidores de renunciar a esas ventajas que les proporciona el avance tecnológico en función de un más que dudoso derecho de propiedad intelectual? La propiedad intelectual está ya, a mi modo de ver, sobreprotegida (¿cuánto tardarán los avispados alcaldes en cobrarnos un canon por fotografiar los monumentos de sus respectivas ciudades?, ¿podremos colgar estas fotos en internet?, ¿se creará en el futuro una policía que haga registros aleatorios de las casas en busca de copias prohibidas?) y los creadores (¡oh, los creadores!) lo que tienen que hacer es adaptarse a la realidad del tiempo que les ha tocado vivir, aunque eso a mí personalmente me perjudique (y mucho, pero me aguanto) y dejar de llorar como plañideras, tratando de poner puertas al campo y alargar en el tiempo una situación insostenible. Los autores ya cobran (sin reparos y sin remilgos) por la exhibición pública de sus obras hasta límites que rozan lo abusivo. Por ejemplo, si usted tiene un comercio y se lleva una radio a la trastienda para distraerse mientras no hay público, le cobran un canon por tener un medio de difusión de música en lugar público (y eso aunque a usted no le guste la música y escuche todo el rato programas informativos). Puestos en esta tesitura, puede que llegue el tiempo en que seamos los consumidores los que nos unamos para exigir a los autores un canon por la saturación acústica de nuestro espacio vital. Que vamos a un supermercado y tienen puesto los 40 Principales, sacamos nuestra tarjetita de consumidor antirruido y canon al canto; que nos subimos a un taxi y el taxista viaja con Kiss Fm a toda mecha, canon; que en el bar hay una tele encendida, tarjetita y canon (¿no paga el dueño del bar por poner el televisor, por qué no íbamos a cobrar nosotros, que odiamos la tele?); que el dentista nos atribula con una dosis excesiva de Richard Clayderman, canon doble, y así... A ver quién resistía más.

viernes, 13 de abril de 2007

Soleá

A J. le producían urticaria los haikus, los tankas y en general todas esas formas breves de la poesía oriental, con sus cielos siempre demasiado azules, sus aborrecibles lunas de oro y plata, sus bosques eternamente susurrantes y la tibieza acariciadora de los pútridos labios de la amada. Y para colmo, la defensa del pedantuelo de Borges. Pero una vez topó con un poema de Aquilino Duque, una soleá, que es el haiku de los gitanos, y se replanteó absolutamente todas sus fobias. Decía así:

Reloj de arena
tu cuerpo.
Te estrecharé la cintura
para que no pase
el tiempo.

jueves, 12 de abril de 2007

Verba Iesu in cantu

Dicit Dominus. Schola Antiqua

Frente a la exuberante intensidad de otras visiones, el tiempo se detiene en esta forma de entender el canto gregoriano. En su último disco, Schola Antiqua le da la palabra al galileo, algo tan raro de oír en la música monástica...
Beatus servus, quem, cum venerit Dominus, invenerit vigilantem: amen dico vobis, super omnia bona sua constituet eum.


Beatus servus. Schola Antiqua. Juan Carlos Asensio (Pneuma)

miércoles, 11 de abril de 2007

Un día crucial

Aquel en que un gobernante le dijo a un clérigo, Mire, me parece muy bien que ustedes publiquen todos los años su Índice de libros prohibidos, pero esa lista no afecta a la sociedad, allá cada cual con su conciencia, sus pecados no son delito.

martes, 10 de abril de 2007

El miedo a la libertad

¡Atención! Pregunta: ¿qué tienen estas imágenes en común?

Girbaud

Mahoma

Dolce & Gabanna



JAM Montoya

Armani

lunes, 9 de abril de 2007

Me gustan los lunes

Sí, porque vuelve la rutina. Hay rutinas embrutecedoras y otras que nos atan a aquello que más amamos. Y si me gustan los lunes es por la soledad deseada de las mañanas, la tranquilidad y el silencio de las horas de la siesta y, sobre todo, porque sé que llegará la noche, cogeré mi radio y mis auriculares, me calzaré mis Gios Eppo y saldré al encuentro de la luz por las calles de la ciudad en penumbra, sabiendo que no existe riesgo alguno de que una feminazi me acuse de sexismo.

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domingo, 8 de abril de 2007

sábado, 7 de abril de 2007

Melancolía

MorleyDurante siglos la música británica se distinguió de la continental por su especial gusto por las consonancias imperfectas (terceras, sextas) frente a las consonacias perfectas paralelas que eran mucho más características del resto de Europa. Era una música biensonante, de sonoridades dulces, elegante, sencilla, sin disonancias ni estridencias. En correspondencia, en las islas se desarrollaron de forma muy destacada los instrumentos de timbres leves y acariciantes, como los del broken consort (esto es, conjunto de instrumentos de familias diferentes) para los cuales Thomas Morley previó su First Book of Consort Lessons, que publicó con obras propias y de otros grandes maestros de su tiempo en 1599. Se trataba de una mezcla de tres instrumentos de cuerda pulsada (laúd, pandora, cítola), dos violas da gamba (una soprano y otra bajo) y una flauta dulce. Aunque hoy pueda resultar extraña, la combinación era muy habitual en la época, como demuestran otras colecciones coetáneas (las Lessons for Consorts de Philip Rosseter, diez años posterior, sin ir más lejos) y la documentación que ha quedado sobre famosas veladas musicales, como la que el duque de Hertford dedicó a Isabel I en 1591.

El conjunto La Caccia, que dirigen el laudista Philippe Malfeyt y el flautista Patrick Denecker, ha tenido muy en cuenta la tradición del delicado sonido inglés para este disco del sello Ricercar dedicado al primer libro de Morley, en el que todo es un puro abandono hedonista, donde nada está violentado ni forzado. Lejos del patetismo torturado de visiones más profundamente románticas y turbadoras, hasta las célebres lágrimas de Dowland resbalan por nuestros oídos con el placer que sólo se obtiene de la dulce melancolía.


Lachrimae Pavin, de John Dowland. La Caccia. Patrick Denecker. (Ricercar)

viernes, 6 de abril de 2007

Drift

Drift
Derivas...

Liquidado el Festival Confluencias, al menos aún perdura el Concurso Internacional de Miniaturas Electroacústicas, que llega a su quinta convocatoria.

[Instrucciones para ir a la deriva y pasar desapercibido:

1. Sonría usted permanentemente. Aunque una foca bípeda le pise en medio de una bulla, sonría.
2. Visite alguna web porno de confianza. Le ayudará a mantener la adrenalina siempre alta.
3. Escuche en auriculares los grandes éxitos pop de los últimos 30 años. Si no los tiene, bájeselos del emule. Le servirá para mantenerse entretenido.
4. No salga de su casa bajo ningún concepto. Con eso, además evitará los riesgos de bullas y de pisotones.
5. Olvídese por completo de Kafka, de Bergman, de Tapiès y de Dowland.
6. No hable bajo ninguna circunstancia. Una serie de sonrisas encadenadas bastará para convencer a sus interlocutores de que su estado de ánimo es óptimo y no conviene alterarlo.
7. Eluda muy especialmente los telediarios de las cadenas públicas, el editorial de El País y el Humor Amarillo o, en último caso, permítaselo brevemente en soledad. Un poco de llanto puede hacerle bien, sobre todo si el ridículo es ajeno.
8. Deje en silencio su teléfono móvil. Ya tendrá tiempo de explicar que fue producto de un olvido.
9. Coma pipas con frenesí. El ruido evitará la incómoda sensación del silencio no deseado por algún familiar o amigo especialmente picajoso.
10. Enfrásquese en alguna tarea atrasada, sobre todo, si tiene que encerrarse para realizarla, pero tampoco abuse del aislamiento, podría despertar sospechas y propiciar incómodos interrogatorios.

Este decálogo puede reducirse a dos reglas fundamentales: no salte jamás por la ventana si vive por encima de un primer piso y al prójimo como a ti mismo.]


Con Drift, el norteamericano Ed Martin ganó la edición del año 2005.


Drift de Ed Martin.

jueves, 5 de abril de 2007

Torso de Apolo arcaico

Para J., Rilke servía como una especie de gran vademécum en el que siempre hallaba sin esfuerzo la imagen capaz de penetrar en su estado de ánimo, de cifrar y poner en orden sus obsesiones, de encontrar palabras para aquello que más hondo sentía. A menudo bastaba con abrir uno de sus libros de poemas y dejarse llevar por el azar; en sus metáforas ambiguas, en su abigarrado y hermético universo de constantes proyecciones turbulentas bastaba con trastocar el orden de un verso, con añadir una preposición o variar el sentido de un sustantivo para crear algo nuevo que lo señalaba con el dedo.

Llevaba todo el día sin poder liberarse de la voz de Debbie Harry, que cantaba aquello de "...You've got to see her/ Go insane and out of your mind...", y era el gesto bergmaniano de Gena Rowlands en Otra mujer el que se le aparecía una y otra vez, como guiando sus pensamientos. Todo daba vueltas, el diluvio del día antes, el insomnio, la desesperación, Rowlands, Woody Allen y ahora el libro de Rilke en aquella vieja edición bilingüe que salvó de la guillotina de los restos de serie; y mientras en su cerebro, azul como el hielo y el deseo, seguía resonando la voz de fuego, "...Won't come in from the rain...", sus ojos resbalaron por el torso de Apolo para acabar sobre una línea que inconscientemente reinterpretó a su gusto, "pues no hay en ella un punto en que no te vea", y de pronto fue de nuevo la lluvia, inocentemente cayendo sobre su pelo encendido, sobre la piedra centenaria.

Archaïscher Torso Apollos

Wir kannten nicht sein unerhörtes Haupt,
darin die Augenäpfel reiften. Aber
sein Torso glüht noch wie ein Kandelaber,
in dem sein Schauen, nur zurückgeschraubt,

sich hält und glänzt. Sonst könnte nicht der Bug
der Brust dich blenden, und im leisen Drehen
der Lenden könnte nicht ein Lächeln gehen
zu jener Mitte, die die Zeugung trug.

Sonst stünde dieser Stein entstellt und kurz
unter der Schultern durchsichtigem Sturz
und flimmerte nicht so wie Raubtierfelle;

und bräche nicht aus allen seinen Rändern
aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle,
die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern.

sábado, 31 de marzo de 2007

La revista que sale los miércoles

La portada de El Jueves de esta semana es genial.

jueves, 29 de marzo de 2007

Oxímoros y sarcasmos


Carlos Martínez Gorriarán en su blog de Basta ya:

EL PNV Y LA VIOLENCIA

La agresión sufrida por Antonio Aguirre y otros seis miembros del Foro Ermua cuando acompañaban al abogado del colectivo –que es acusación particular en el caso seguido contra Ibarretxe por sus reuniones con Batasuna- a la Audiencia de Bilbao, ha vuelto a poner en evidencia la cara menos amable del PNV, también la más auténtica. No sólo por la ya famosa patada a los genitales del ciudadano Aguirre perpetrada por el energúmeno llamado Alejandro Aramburu Corral -concejal del partido, ex ertzaina y otras cosas que van conociéndose; nada que ver con un espontáneo incontrolado-, sino sobre todo, a mi juicio, por la reacción ante los acontecimientos del Gobierno Vasco y del PNV.

La cosa merece analizarse con cierto detenimiento, sin dejarnos distraer por las explicaciones al uso según las cuales el tal Aramburu Corral es un vejete exaltado que habría actuado irreflexiblemente. Por el contrario, su actuación es una expresión muy genuina de una mentalidad profundamente arraigada entre las bases del partido racista de Sabino Arana: la creencia de que, como legítimos propietarios ancestrales de Euskadi, su poder no debe respetar otro límite que el impuesto por la impotencia o la coerción.

En primer lugar, su partido se ha apresurado a protegerle, renunciando a pedirle cualquier responsabilidad y haciendo piña con ese elemento. En segundo lugar, la portavoz gubernamental
Miren Azkarate aprovechó una comparecencia pública para acusar a los agredidos de agresión, poner en duda la versión del propio Aguirre, quitar cualquier relevancia a la protección que la Ertzaintza dio al posible delincuente y, llevando al paroxismo esta concatenación de perversiones simultáneas de los hechos y de su deber, acusar a los siete miembros del Foro Ermua de ¡un recién inventado “delito de contramanifestación”! La Ley del Embudo aplicada como norma fundamental.

En resumen, Azkarate -otro personaje surgido del paquidérmico mundo académico del eusquera, elevada al cargo de portavoz por, como ha quedado acreditado, su absoluta falta de empatía con el otro, su culto a la razón de partido, su desprecio de la verdad y la consiguiente defensa intransigente de cualquier ocurrencia del lehendakari- ha traspasado sin el menor pudor la barrera que separa su cargo institucional de portavoz gubernamental de la militancia partidista más sectaria. Además, ha tergiversado absolutamente la naturaleza y razón de la presencia de los siete miembros del Foro Ermua, les ha negado de modo explícito el derecho a ocupar y usar la calle y los edificios públicos, reservados por lo visto a las exclusivas conveniencias del nacionalismo, y finalmente ha derrapado en la invención de un ridículo delito de contramanifestación.

Un derrapaje hacia los modos, retórica y prácticas de los gobiernos más desnudamente dictatoriales. Acusar de agresión y gamberrismo al pequeño grupo que ha sufrido las agresiones físicas y los ataques verbales de un grupo mucho mayor, y todo ello ante la evidente pasividad de la Ertzaintza –reducida en este caso al papel de guardia pretoriana del PNV, capaz de permitir la comisión de delitos si ello conviene al partido-, es una línea argumental característica de, pongamos por caso, el gobierno cubano cuando justifica la persecución y encarcelamiento de los disidentes pacíficos. De estar en los años cuarenta, Azkarate habría sido perfectamente intercambiable por cualquier portavoz del gobierno franquista, de una dictadura sudamericana o de algún sombrío Estado soviético.

Abandono de las obligaciones más elementales de cualquier gobierno democrático; sometimiento de la actuación policial al interés directo del partido gobernante; desaparición de la frontera entre partido y administración pública; impunidad de la agresión contra ciudadanos disidentes desamparados; uso de la portavocía oficial para manipular a la opinión pública tergiversando el sentido de hechos inequívocos, afortunadamente documentados por varios vídeos que pueden ver y bajar de internet millones de personas (¿para cuándo un homenaje al silicio democrático?), como los que hemos puesto hoy en portada: todos esto está presente en la reacción del nacionalismo institucional a los sucesos registrados en la Audiencia de Bilbao. Y todos ellos son rasgos típicos de partidos totalitarios y de regímenes dictatoriales. Se puede relativizar la importancia de los hechos porque, al fin y al cabo, Antonio Aguirre vive para contarlo, no ha sufrido heridas de importancia y no está encarcelado a la espera de un juicio sin garantías, pero el sentido de esta reacción desaforada, la lógica que la anima y la clase de concepción política que expresa, no debe ser minusvalorada. Yo no pienso colaborar a hacerlo, al menos. Obispos y socialistas hay que vienen a pedirnos pelillos a la mar, afeando de paso la conducta de los “provocadores”.

La relación del PNV con la violencia, válida si favorece su causa, o su intolerancia de las reglas democráticas, no son cuestiones menores. Aunque se comporte como un partido pragmático que respeta las instituciones al modo convencional, basta un incidente para que rebroten las profundas raíces de intolerancia, antiigualitarismo y cazurrería antidemocrática que sembró Sabino Arana. La confusión del país con una finca o batzoki donde apenas se tolera a los de fuera de casa –recordemos que la imputación principal, insultos aparte, era “no sois vascos”- emerge de modo prístino no sólo en la reiterada negativa de Ibarretxe a que la Justicia pueda controlar sus actos de gobierno, algo típicamente dictatorial, sino en la violenta indignación que el asunto provoca en las masas militantes y en la gestión antidemocrática de las consecuencias de esta brutalidad emprendida por el partido y su gobierno, dos brazos de un mismo cuerpo con idénticos afanes de dominación y hegemonía.

Visto lo visto, hablar de nacionalismo democrático es o bien un oxímoron, o un sarcasmo, o una concesión impropia. No hay nacionalismo democrático, ni hay democracia que pueda soportar una dosis excesiva y prolongada de esa irracionalidad organizada.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Un héroe de nuestro tiempo

Héroes. Philippe JarousskyReconozco que la primera vez que escuché a Philippe Jaroussky (que pudo ser aquí o aquí) me pareció, así a bote pronto, un producto de diseño, de esos que tanto se llevan ahora en el mundo de la ópera y que tanto se esfuerzan por promocionar las discográficas. Chico joven, guapo, con aspecto metrosexual, timbre sin duda atractivo y una irritante superficialidad expresiva. Pero, poco a poco, me fue convenciendo. Su Haendel no estaba mal y su Monteverdi era espléndido, una Speranza algo monolítica aún en el terreno expresivo, pero de una belleza vocal como no había escuchado nunca. Fue, en cualquier caso, en Vivaldi donde me conquistó. No tanto en el terreno de las cantatas, en el que sigue resultando un tanto epidérmico, cuanto en el de las óperas. La sucesión de La verità in cimento, Orlando furioso y, sobre todo, la Griselda causan auténtico pasmo, y no tanto por el impresionante dominio del canto de agilidad, todo lo espectacular que pueda imaginarse, sino porque es una ocasión magnífica de asistir al crecimiento y formación de un cantante con mayúsculas, una oportunidad estupenda de comprobar cómo los aspectos más superficiales de la ejecución vocal pueden ir dando paso paulatinamente a una profundidad expresiva, a una penetración dramática y psicológica cada vez más depurada. Ya no era sólo en los circenses saltos interválicos y en las coloraturas imposibles el terreno en el que Jaroussky ofrecía lo mejor de sí mismo, su voz, sin duda andrógina, homogénea, ancha, verosímil, se hizo de seda para atacar los más delicados pasajes en canto spianato, donde el patetismo o la dulzura valen lo que el cantante sea capaz de musitar o sugerir con un uso adecuado de los reguladores, las medias voces y la ornamentación. Su último disco para Virgin, Héroes, es una confirmación de esta trayectoria ascendente. Desde el celebérrimo encuentro entre Il Giardino Armónico y Cecilia Bartoli, no había escuchado cosa igual en un recital vivaldiano (y puede que barroco). Buena muestra puede ser este fragmento de Farnace que dejo por aquí y que a algunos hasta se les ocurrió regalar por el Día del Padre. No seré yo quien les diga que esta aria no pueda convertirse, en efecto, en un inolvidable regalo...


"Perdona, o figlio amato" de Farnace de Vivaldi. Philippe Jaroussky. Ensemble Matheus. Jean-Christophe Spinosi. (Virgin)

lunes, 26 de marzo de 2007

¿Periodistas o mamporreros?

Es incompatible con la decencia, pero sobre todo con la semántica, que un periodista que se dice independiente firme esto:

Los periodistas de la Cadena SER deseamos manifestar lo siguiente:

1.-Que como periodistas que nunca hemos tenido problemas para realizar nuestro trabajo de forma independiente en el Grupo PRISA, consideramos que las declaraciones de Jesús de Polanco son simple y llanamente fruto de la libertad de expresión consagrada en la Constitución y de la legítima opinión personal, tal y como él mismo se encargó de subrayar durante la Junta de Accionistas. Muy lejos, por cierto, de los insultos y descalificaciones que otros medios de comunicación lanzan diariamente contra las principales instituciones democráticas españolas y algunas fuerzas políticas

2.- Que consideramos un chantaje inaceptable la advertencia del PP dirigida a los accionistas, anunciantes y clientes de Prisa, de boicotear las convocatorias de entrevistas, tertulias y programas de empresas del grupo, entre ellas la Cadena SER.

3.- Que compartimos las palabras de Jesús de Polanco cuando afirma que "es muy difícil ser neutral cuando una de las partes considera que todo vale con tal de recuperar el poder".

4. Que estamos de acuerdo con Jesús de Polanco en el deseo de que en España exista "un partido de derechas, moderno y laico" como alternativa democrática a la izquierda, en vez de una "derecha radical que apoya manifestaciones que son franquismo puro y duro".

5- Que a pesar del boicot anunciado por el Partido Popular, los periodistas de la SER seguiremos buscando cada día las opiniones y declaraciones de los políticos del PP para trasladar una información veraz y objetiva a la ciudadanía española.
Pese a los mesecitos que llevamos, lo cierto es que no había leído nada tan grotesco en mi vida.

Han pasado ya cinco días y sin noticias de disidentes...

Un editorial de El Mundo

Oportuno, instructivo y necesario.

Una cosa es que el arrebato del PP, ofuscado por su muy justificada cólera, al anunciar un nada estético sucedáneo de boicot que en nada va a lesionar el derecho a la información de los ciudadanos y en menos aún la cuenta de resultados de Prisa, haya permitido a El País y sus medios asociados montar una ridícula campaña victimista; y otra que los amanuenses de la manipulación pretendan utilizar a EL MUNDO en su diatriba autocompasiva. Frente a lo primero sólo cabe la sonrisa displicente -¿dónde estuvieron cuando el felipismo puso de verdad la libertad de expresión contra las cuerdas?-, pero ante lo segundo se alzará una y mil veces la denuncia argumentada que merece siempre la hipocresía.

Comprendemos que a los 10 millones de votantes del PP les haya hecho maldita la gracia ver tildado a su partido de «franquista» y «guerracivilista» por un individuo que hizo su primera fortuna traficando con información privilegiada durante la Dictadura. Pues todavía menos gracia nos hace a nosotros vernos catalogados ayer por El País como «grandes beneficiados por las autonomías populares» en el reparto de licencias de televisión digital, a cuenta de que en Madrid se nos concedió una de las 30 que había en juego y de que obtuvimos otras tantas en cuatro localidades valencianas. Eso es todo lo que ha conseguido la empresa vinculada a uno de los dos grandes diarios nacionales: cinco licencias locales y una participación en una cadena digital nacional. ¿Hablamos ahora de lo suyo?

Desde el primer día hasta hoy todo el tinglado del grupo Prisa ha estado montado sobre los favores políticos. Favores políticos del franquismo residual al autorizar Arias Navarro la salida de El País, dirigido por quien entonces estaba considerado un hombre de su equipo, con meses de ventaja sobre sus primeros competidores. Favores políticos de la UCD al autorizar y facilitar el Gobierno de Suárez la compra de la cadena Ser a precio de saldo. Favores políticos del felipismo al adjudicarle una televisión de pago en un concurso convocado bajo el principio del interés público y al permitirle fusionar ilegalmente la Ser con Antena 3 de Radio. Favores políticos de los gobiernos de Aznar al eludir la ejecución de la sentencia del Supremo sobre este asunto y al autorizar la fusión entre Canal Satélite y Vía Digital que en la práctica suponía el otorgamiento del monopolio de la TV de pago. Y favores políticos del zapaterismo hoy vigente al transformar la licencia de Canal Plus en una de televisión en abierto -la Cuatro- y modificar la legislación radiofónica para desactivar la susodicha sentencia. Como se ve, no queda espacio para el catálogo de minucias en el que habría que hablar, en su caso, no de cinco, sino de 50 o 500 concesiones y privilegios locales.

Cuando quien se ha convertido en uno de los mayores multimillonarios de Europa pagando estos favores con la impostura ideológica y la recurrente falsificación de la verdad se atreve a descalificar a los representantes de media España en términos tan terribles, no hay que boicotearle sino contar su vida y milagros. Cuando quienes forman su cortejo llevan el juego sucio hasta el extremo de involucrar a nuestro periódico -un diario hecho a sí mismo en la libre batalla de los quioscos- en sus sonrojantes ecuaciones con el poder, deben tener por seguro que no nos vamos a quedar callados. Farsantes, fariseos: ¿cómo osáis vosotros hablar de favores políticos?


Y el editorialista se olvida de Localia, cadena alegal...

miércoles, 21 de marzo de 2007

Regina Pacini

Regina Pacini nació el 6 de enero de 1871 en Lisboa, hija del barítono italiano Pietro Pacini (director por entonces del Teatro San Carlos en la capital portuguesa) y la andaluza Felisa Quinteros. Junto a María Barrientos, Josefina Huguet, María Galvany o Elvira de Hidalgo fue la gran dominadora de la escena operística internacional en los años finales del siglo XIX y los inicios del XX. En 1905 y 1906 grabó una serie de discos con arias de Verdi, Gounod, Bellini, Mozart, Puccini, Rossini, Thomas, Chapí, más canciones italianas y españolas que fueron recuperadas hace unos años por el sello barcelonés Aria recording en el doble disco cuya carátula reproduzco a la izquierda. En 1907, se casó con el Dr. Marcelo Torcuato de Alvear, quien habría de convertirse en presidente de la República Argentina entre 1922 y 1928, y dejó la escena. Esta reseña sobre su figura me parece interesante. También una parte de las notas al disco de referencia, que firma Aldo Bruno Pizzo:

Regina Pacini fue poseedora de una bella voz, clara, extensa, aflautada y dotada de excepcional agilidad y flexibilidad; distinguida afinación con trinos y pizzicatos purísimos y un timbre penetrante. Junto con la gran María Barrientos dominaron durante el último decenio del siglo XIX, el campo internacional de la ópera.

La dulzura de su timbre y sus actuaciones en escena contribuyeron en gran medida a cimentar su éxito especialmente en La Sonnambula, I Puritani, Rigoletto, Crispino e la Comare, Lucia di Lammermoor, Il Barbiere di Siviglia y, casi al final de su carrera, La Bohème (Puccini) y Manon (Massenet). En estas dos últimas se reveló como una delicada soprano lírica.

Sus grabaciones reflejan una frescura juvenil en el timbre y una sencillez en el fraseo que explican ciertamente su prestigio.

En otra faceta de su vida, Regina Pacini fue acreedora de relevantes condiciones personales que le permitieron acompañar al Dr. Marcelo T. de Alvear como esposa noble y serena. Con singular señorío y nunca alterada discreción, supo compartir con él preocupaciones y satisfacciones como primera dama de la Argentina. Con su carácter templado en el conocimiento del mundo y estimulado por la cultura, conoció los halagos del triunfo y los sinsabores de la adversidad, sin que el éxito influyera en su modestia. Vivió muchos años en París y luego en Buenos Aires, donde fue muy respetada y querida.

Las honras que el Poder Ejecutivo Argentino le rindió con motivo de su fallecimiento resumen la esencia de su personalidad:

"Que sin ostentación y en permanencia, con hondo sentido cristiano y fina sensibilidad de mujer, llegó generosamente y con sencillez, allí donde existiera una necesidad."

"Que asoció su nombre a obras que perdurarán en el país como expresión de solidaridad humana."

"Que su desaparición acongoja al país, que la admiraba en su serena y ejemplar ancianidad."

El lunes 20 de septiembre de 1965 [había muerto dos días antes], un orador la despedía con estas palabras: "[...] Amor en tu vida y en tu muerte, Regina Pacini de Alvear".

En la nota de homenaje que publicó La Nación de Buenos Aires se refleja todo el aprecio y el respeto que la República Argentina le profesó:

"Dulce, suave dominio el ejercido por Regina Pacini, cuyo nombre y cuyo recuerdo nos evocan una de las escenas inolvidables del cinematógrafo de todos los tiempos: aquella de El fin de los días en que los viejos actores sueñan en la noche y oyen los aplausos de veladas triunfales.

¿Quién que sintió la emoción de esas imágenes y esos sonidos no la asoció a la Casa del Teatro, el hospitalario refugio levantado por virtud del empeño de la que, descendiente de gentes que se distinguieron por sus hechos notables o por su sensibilidad, y esposa de un presidente de la República Argentina, nunca olvidó a sus hermanos?

Tal vez, en las noches finales de la Elvira, cuando hasta el dormitorio de su dueña subía el denso perfume de las rosas, la que dormía, y hoy duerme para siempre, no haya escuchado aplausos en sus sueños –ni los suyos ni los que pertenecieron a su compañero– sino una voz argentina, una voz querida, una voz inolvidable que le decía: '¡Gracias, Regina!'".
En estos momentos de tan honda emoción, no dejemos que nos abandone el lirismo pucciniano/paciniano.


["Sì, mi chiamano Mimì". La Bohème de Puccini. Regina Pacini (Aria Recording)]

martes, 20 de marzo de 2007

Sopranos

La revista BBC Music Magazine ha reunido a 22 especialistas de ópera para escoger a las 20 mejores sopranos de todos los tiempos. Los resultados son, cómo les diría yo, ¿inconsistentes?, ¿incomprensibles?, ¿increíbles?, ¿in presionantes? Juzguen ustedes mismos:

1ª- Maria Callas
2ª- Joan Sutherland
3ª- Victoria de los Ángeles
4ª- Leontyne Price
5ª- Birgit Nilsson
6ª- Montserrat Caballé
7ª- Lucia Popp
8ª- Margaret Price
9ª- Kirsten Flagstad
10ª- Emma Kirkby
11ª- Elisabeth Schwarzkopf
12ª- Régine Crespin
13ª- Galina Vishnevskaya
14ª- Gundula Janowitz
15ª- Karita Mattila
16ª- Elisabeth Schumann
17ª- Christine Brewer
18ª- Renata Tebaldi
19ª- Rosa Ponselle
20ª- Elly Ameling

¿Emma Kirkby?
¿Emma Kirkby, 10, delante de Schwarzkopf y Schumann y Ameling y ¡¡TEBALDI!!? ¿Mande?
¿La Flagstad la 9ª, detrás de Caballé (ejem) o de M. Price?
¿La Sutherland (cosa más aburrida no he escuchado en mi vida) la 2ª?
¿Quién coño es Christine Brewer?
¿Mattila delante de Schumann, de Ponselle, de ¡¡TEBALDI!!?
¿¡¡TEBALDI!! la 18ª y Sutherland la 2ª? Ay, que ya no me siento las piernas...
¿Y dónde están Marta Mödl, Astrid Varnay, Suzanne Danco, Regina Paccini, Pilar Lorengar, Lisa della Casa, Elisabeth Grümmer, Irmgard Seefried, Sena Jurinac, Jessye Norman, Mirella Freni, Edita Gruberova... así sin pensarlo mucho?

¿Y dónde está la lista de los twenty-two?

domingo, 18 de marzo de 2007

Antefuero

A los que ayer se manifestaron en Pamplona por España y el fuero, me gustaría decirles que hay otra España posible (y deseable), la España de los ciudadanos, sin fueros ni privilegios para nadie. Vale, ya sé que el fuero está en la Constitución del 78 y a través de ella parece haber quedado fijado en los genes de nuestra democracia por siempre y para siempre, pero yo aspiro a abolir algún día todo tipo de privilegios forales (o a concederles graciosamente la independencia a quienes lo reivindiquen como un derecho: ahí os quedáis, y que os vayan dando), como los genes de la época de celo quedaron atrofiados en su día en el homo sapiens, y me jode que los navarros (y la compañía) salgan a la calle en manada para agitarlo delante de nuestra estólida cara de cornudos consentidos, y además con la colaboración entusiasta del PP...

(Cosa tan antigua la de los fueros, de verdad, qué bochorno...)

martes, 13 de marzo de 2007

Lo están empeorando (también)

No toda la culpa del aislamiento del PP la tienen sus malvados opositores políticos. Sus dirigentes cargan también con una parte de responsabilidad por la torpeza con la que se están desenvolviendo en el lugar que les dejaron las urnas del 14 de marzo de 2004.

El principal problema de la oposición del PP es la falta de matiz. Se empeñan en utilizar el mismo megáfono para todo, y así les va. Que se aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, bronca (la familia, núcleo básico de la sociedad, se rompe); que se reduce (mínimamente) el peso de la asignatura de religión en la escuela, bronca (se atenta gravemente contra el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos); que se aprueba el Estatuto de Cataluña, bronca (España se rompe); que el gobierno negocia con ETA, bronca (España se vende y se rompe). Y claro, así resulta difícil llegar con un mensaje bien articulado y definido a la sociedad. Derecho a oponerse a las iniciativas gubernamentales, todo el del mundo. Pero se agradecería la correcta modulación, dar a cada cosa su importancia, su lugar y su espacio, porque si no, acaba pasando como con el cuento del Pedro y el lobo, que cuando venga el bicho de verdad nadie le va a hacer caso.

El PP, escorado el PSOE hacia el radicalismo de sus impresentables socios, tenía una oportunidad extraordinaria de presentarse como el partido que podía ejercer de auténtico dique de contención contra las derivas nacionalistas y apaciguadoras de un Gobierno inane, papel que en efecto parece querer adoptar y en el que encuentra un notabilísimo apoyo popular, mediático e intelectual, pero todo ese caudal de fuerza política lo hecha por la borda por su falta de capacidad para la matización. Y ahora esa falta de mesura, del saber distinguir tiempos y oportunidades se aprecia una vez más con claridad. Vale, aceptamos que el caso De Juana suponía la superación de un límite, de una raya roja y podría ser aceptable dar un puñetazo en la mesa y sacar a la gente a la calle. A mí no me apasiona la idea, pero bueno, está bien. ¿Pero a qué coño va Rajoy ahora a manifestarse a Navarra? Ayer dijo que había un riesgo de anexión. ¿Riesgo de anexión? ¿Nos va a invadir Francia? ¿Andorra quizá? ¿Dónde ve Rajoy el riesgo? ¿En el País Vasco? ¿En el gobierno de España? Pero si existe una disposición transitoria en la Constitución que regula la posibilidad de una asociación entre las dos comunidades... ¿Dónde está el riesgo? ¿Dónde el problema? ¿En la misma Constitución? Los dirigentes del PSN se han hartado a declarar que ellos no van a proponer la asociación con el País Vasco, pero si lo propusieran, estarían en su absoluto derecho. Sería un proyecto político perfectamente legítimo, que le tocaría juzgar a los ciudadanos en las próximas elecciones. Lo ilegítimo sería presentarse a las elecciones con un programa y luego aplicar otro. ¿Conoce alguna cosa el señor Rajoy que le haga pensar en ese sentido? ¿Podría el gobierno del PSOE tratar de aplacar a ETA accediendo a aplicar la disposición transitoria 4ª de la Constitución, aprovechando para ello un hipotético gobierno del PSN en Pamplona? ¿Y sobre este prematurísimo juicio de intenciones en torno a una realidad improbable (al menos, escuchando a los dirigentes socialistas navarros) se organiza una manifestación contra la "anexión" de Navarra? ¿Pero no se da cuenta de que estas excursiones gratuitas y poco fundadas, de que esta dispersión no favorece en absoluto la coherencia de lo que debería ser la esencia de su discurso: la concepción de España que ha expuesto brillantemente más de una vez en sede parlamentaria (coherencia muy afectada también por la deriva de los Estatutos de Andalucía y Valencia, por cierto) y dignidad y entereza en la lucha contra ETA? ¿Pero no se da cuenta de que el PP tiene una ocasión única de aglutinar en su torno a una opinión pública que muchos estimamos mayoritaria contra la deriva nacionalista del PSOE y que se pierde en estos recodos sin fundamento y sin sentido? Don Mariano, déjese de milongas, concéntrese en lo importante y mande a los subsecretarios a pelearse por las migajas, no sea que a no mucho tardar tenga que dedicarle un post con el título de Marianico, el corto.

lunes, 12 de marzo de 2007

Verdad es mentira

Puro Orwell.

El pasado no existe. Puede reescribirse. Ojo, no la historia del pasado, es decir, su interpretación, sino los mismos hechos del pasado. Lo que ayer era blanco hoy es negro y punto.

Recuerden: el primer argumento fue que el PP había excarcelado a muchos presos enfermos (durante días en la portada digital de El País), pero se dieron cuenta de que con eso no iban a llegar muy lejos, pues la falacia era tan cruda y evidente que parecía imposible que, salvo los sectarios completamente abducidos, alguien tragara con semejante símil, más dirigido al intestino grueso que al cerebro. Les quedaba un último cartucho: los traslados de presos. Nada que ver con la situación de De Juana, pero ahí si había margen para la manipulación y el embrollo.

Por suerte, hay gente que tiene memoria (y una buena hemeroteca). Hoy en los comentarios del (imprescindible) blog de Santiago González alguien (firma Concalma) ha traído esto (miren bien las fechas y juzguen):

El País 17/9/1997; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articuloCompleto/opinion/
ORTEGA_LARA/_JOSe_ANTONIO/PAiS_VASCO/
MINISTERIO_DE_INTERIOR/ETA/
PRESIDENCIA_DEL_GOBIERNO_1996-2000/
PODER_EJECUTIVO/_GOBIERNO_PP_/1996-2000/
Presos/mesa/elpepiopi/19970917elpepiopi_6/Tes

Presos en la mesa

"Se comprende que el secuestro de Ortega Lara dificultara dar pasos en ese sentido, y de hecho fue Arzalluz el primero en decir que había que paralizar cualquier iniciativa hasta que soltaran al funcionario. Pero, una vez liberado por la policía, no se justificaba la falta de iniciativa de Interior. Ojalá que la concesión del tercer grado a esos cuatro reclusos anuncie una actitud menos rígida por su parte"

El País 9/12/1997; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articuloCompleto/opinion/
MINISTERIO_DE_INTERIOR/ETA/PRESIDENCIA_DEL_GOBIERNO_1996-2000/
PODER_EJECUTIVO/_GOBIERNO_PP_/
1996-2000/Caso/caso/elpepiopi/19971209elpepiopi_1/Tes

Caso por caso

"…El acercamiento individualizado se frenó a raíz del secuestro de Ortega Lara y del asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. Ambas acciones criminales invocaron el agrupamiento de los presos etarras en las prisiones del País Vasco y consiguieron justamente el efecto contrario: paralizar cualquier plan en esta dirección."

El País 8/3/2007; EDITORIAL

http://www.elpais.com/articulo/opinion/
Impropio/democracia/europea/elpporopi/20070308elpepiopi_1/Tes

“…Con lo que sí cabe la comparación [de la excarcelación de De Juana por una huelga de hambre] es con los acercamientos producidos durante el secuestro del funcionario Ortega Lara, a fin de no dar argumentos a los secuestradores, según arguyeron los gobernantes de entonces.”

¿No resulta conmovedor? El perrito lamiendo la mano de quien le da de comer.

sábado, 10 de marzo de 2007

La gilipollez de la semana

Acabo de instituir un premio a la mayor gilipollez publicada por los medios de comunicación en Internet a lo largo de la semana. Y esta semana ya tengo ganador. La competencia ha sido dura, pero a última hora se ha presentado un candidato al que es imposible hacerle sombra. La Cadena SER ha publicado hace un momento esto y ha dejado sin argumentos al honorable miembro único del Jurado, quien llevaba toda la tarde reunido consigo mismo en reflexiva deliberación cuando se ha visto sobrepasado por los acontecimientos.

Efectos de un golpe de calor

Derechos de autor

Todo el mundo alaba el último anuncio de Audi



Pero ¿pagaron los alemanes derechos de autor a este buen hombre?