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miércoles, 23 de mayo de 2007

El átomo del tiempo

El sexo en siete lecciones
I

Gozo y tortura
que el Tártaro y el Cielo
–uña de carne– desempeñan.

Al sexo y su desorden milagroso,
a su perfecto matrimonio
de beso y abrelatas, sucumbimos.

A la gloria del sexo,
a su desenfrenado latrocinio,
su avaricia impecable,
· alto cedemos.

II

Y por estar a flote,
por ser la superficie de la espuma en la piel,
por ser lo más visible y general,
por ser el más común lugar del paraíso visitado,
el sexo, lo evidente,
lo que a todos iguala,
lo esencial –sabia era Eva,
ingenuo Segismundo–,
por ser el sexo algo tan real,
lo único real acaso,
sólo se existe y vive a su merced.

No es reducible el sexo a números ni a ciencia,
no es cosa comprensible,
no es natural ni humano
y la divinidad lo desconoce.

Lo real no está sujeto a inquisición.

III

El tiempo escaso por costumbre
y, por la costumbre, frágil,
no basta para el amor
y es demasiado para el sexo.

Pero si en sexo se midiera el tiempo
si el sexo –el gozo, mejor dicho– fuera
una unidad de tiempo,
sería la más pequeña
que el reloj pudiera imaginar,
la apenas registrable,
el átomo del tiempo.

IV

Ni el denodado goce de los cuerpos,
ni el carnívoro roce de las bocas,
ni las fieras sensuales de los dedos,
ni las mejillas ardorosas,
ni el sudor refrescante de los pechos
–su rima encantadora–,
· ni el tacto delicioso de los muslos,
· ni la plata del pubis,
· ni las caudas azules y viriles,
son suficientes para el sexo.

La plena saciedad misma, no basta.
Lacios los cuerpos tras el goce, exhaustos,
bebidos uno a otro hasta las plantas,
sueñan, despiertos, con el sexo.
Sólo han probado, sólo empiezan a hervir.
La saciedad más absoluta
es siempre, apenas, el principio.

V

El cuerpo es siempre virgen para el sexo.
El cuerpo siempre, Paul, recomenzando.
Y el cuerpo eterno, el fiero eterno cuerpo
muere antes que el sexo.


VI

Y nada de que el sexo
sólo con amor es sexo.
El sexo es siempre amor,
nunca el amor es sexo.
El amor no es amor,
el sexo es el amor.
No hay sexo sin amor
pero hay amor sin sexo, y no lo es.
Todo amor sin sexo es corruptible.
Sólo una advertencia:
es ya desgracia conocida
que el sexo y el amor no sean posibles
sino con personas,
con almas y con cuerpos de cuatro dimensiones,
con seres existentes,
y nunca con fantasmas o sombras pasajeras,
mucho menos con plantas o gallinas.

VII Y ÚLTIMA

El sexo es una cosa
que se embellece cuando se la mira.
Y la prostitución es su magnífico revés,
su negación perfecta,
su ausencia depresiva.
El sexo es este Dios moldeado
por su más portentosa y vil creatura.

(Eduardo Lizalde)
En la humillante soledad del verano de sus 20 años, el sudor resbalando por las sienes, cada grieta de la pared, cada sombra proyectada sobre el techo memorizadas, J. se lo repetía una y otra vez. "El sexo es el amor." "El sexo es el amor." Y sus mayores siempre le habían dicho que todo en esta vida se consigue con amor propio, con el frecuente, tenaz y firme recurso al amor propio.

sábado, 5 de mayo de 2007

Jiga

A veces J. se sentía fuera, barrido por un viento cuyo origen no acertaba a desvelar, desconcertado y vulnerable. Entonces trataba de racionalizarlo todo, de ahondar en la raíz misma de los hechos, en la esencia de lo que sentía y de aquello que le hacía sentir así y no de otra forma, lo ponía todo en duda, todo lo rastreaba, lo destapaba y lo sometía a crítica. Volvía sobre sus pasos, sobre lo ya vivido, lo retorcía, le daba la vuelta, lo miraba desde las sombras, dejando que creciera en una luz y a una distancia nunca antes contempladas. Buscaba la verdad o el consuelo. Rasgar el tul de las apariencias o dejarse mecer en la quietud inconsciente del delirio. Porque había un desajuste entre la realidad como los demás decían verla y como él la veía, un desajuste que alcanzaba a todo aquello que pasaba aun rozándolo, las nubes negras que traían fuego y no lluvia, el silencio ensordecedor de la sierra, el equívoco título de una canción o de un poema, las obras tantas veces recorridas y hasta memorizadas, de pronto irreconocibles, como si fueran nuevas, donde él leía placer, era el dolor, si sentía frío el cantor decía abrasarse...

Échame un vistazo al menos de arriba abajo
mírame cómo estoy de cabo a rabo enamorado
tengo enamorados los ojos
y tengo la boca enamorada
y tengo el pie izquierdo enamorado
y mucho más el pie derecho
tengo también enamoradas las espumosas ingles
y el pene conmovido enamorado como los niños de sus maestras
y los testículos al borde de las lágrimas de puro enamorados
tengo las manos pesadamente enamoradas
tengo enamorado el pecho combatiente
tengo con delirio enamorada la saliva
tengo la vieja cabeza altanera perdidamente enamorada
y enamoradas como vírgenes ridículas todas sus ideas
y todas mis palabras enamoradas hasta la tartamudez
y tengo enamorada la memoria
y enamorada hasta la abyección la imaginación
tengo el día y la noche enamorados
tengo enamorada cada hora con una herida roja y un sexo violeta
tengo enamorados los oídos y todo lo que oyen
y enamorada la lectura de cada línea que leo y cada idea que pienso
tengo la inteligencia magníficamente enamorada como una estúpida
y tengo enamorado este dedo meñique
y enamorado el gesto con que escribo estas líneas
tengo la voz con que te llamo enamorada
y enamorada la paciencia milagrosa en que te espero
porque te espero enamorado y no me dejes así
junta apretadamente todo esto en tu abrazo
dueña de los enjambres y de las cataratas reúneme
recoge fuertemente en tu abrazo de hermana insensata
apretados contra tus pechos más claros que los himnos
calmados en tu seno de cauce de las fiebres caudales
todos estos pedazos doloridos.
(Jiga, Tomás Segovia)
La misma voz del poeta, que se arrastraba lenta y pesada, desmentía a su modo de ver el título escogido para los versos. Nada en ellos había de la jubilosa carnalidad de la giga, sino más bien la desesperación del que se siente fuera ya del mundo, la cadencia casi líquida y etérea de una zarabanda profunda y dolorida.

viernes, 13 de abril de 2007

Soleá

A J. le producían urticaria los haikus, los tankas y en general todas esas formas breves de la poesía oriental, con sus cielos siempre demasiado azules, sus aborrecibles lunas de oro y plata, sus bosques eternamente susurrantes y la tibieza acariciadora de los pútridos labios de la amada. Y para colmo, la defensa del pedantuelo de Borges. Pero una vez topó con un poema de Aquilino Duque, una soleá, que es el haiku de los gitanos, y se replanteó absolutamente todas sus fobias. Decía así:

Reloj de arena
tu cuerpo.
Te estrecharé la cintura
para que no pase
el tiempo.

jueves, 5 de abril de 2007

Torso de Apolo arcaico

Para J., Rilke servía como una especie de gran vademécum en el que siempre hallaba sin esfuerzo la imagen capaz de penetrar en su estado de ánimo, de cifrar y poner en orden sus obsesiones, de encontrar palabras para aquello que más hondo sentía. A menudo bastaba con abrir uno de sus libros de poemas y dejarse llevar por el azar; en sus metáforas ambiguas, en su abigarrado y hermético universo de constantes proyecciones turbulentas bastaba con trastocar el orden de un verso, con añadir una preposición o variar el sentido de un sustantivo para crear algo nuevo que lo señalaba con el dedo.

Llevaba todo el día sin poder liberarse de la voz de Debbie Harry, que cantaba aquello de "...You've got to see her/ Go insane and out of your mind...", y era el gesto bergmaniano de Gena Rowlands en Otra mujer el que se le aparecía una y otra vez, como guiando sus pensamientos. Todo daba vueltas, el diluvio del día antes, el insomnio, la desesperación, Rowlands, Woody Allen y ahora el libro de Rilke en aquella vieja edición bilingüe que salvó de la guillotina de los restos de serie; y mientras en su cerebro, azul como el hielo y el deseo, seguía resonando la voz de fuego, "...Won't come in from the rain...", sus ojos resbalaron por el torso de Apolo para acabar sobre una línea que inconscientemente reinterpretó a su gusto, "pues no hay en ella un punto en que no te vea", y de pronto fue de nuevo la lluvia, inocentemente cayendo sobre su pelo encendido, sobre la piedra centenaria.

Archaïscher Torso Apollos

Wir kannten nicht sein unerhörtes Haupt,
darin die Augenäpfel reiften. Aber
sein Torso glüht noch wie ein Kandelaber,
in dem sein Schauen, nur zurückgeschraubt,

sich hält und glänzt. Sonst könnte nicht der Bug
der Brust dich blenden, und im leisen Drehen
der Lenden könnte nicht ein Lächeln gehen
zu jener Mitte, die die Zeugung trug.

Sonst stünde dieser Stein entstellt und kurz
unter der Schultern durchsichtigem Sturz
und flimmerte nicht so wie Raubtierfelle;

und bräche nicht aus allen seinen Rändern
aus wie ein Stern: denn da ist keine Stelle,
die dich nicht sieht. Du musst dein Leben ändern.

jueves, 25 de enero de 2007

Corazón desolado

Ante el poema de Jorge Eduardo Eielson, J. creyó entender por fin las razones de su biografía sentimental. Nítidamente creció en su interior la convicción de que todo era preferible, los horarios partidos, los billetes de avión a cualquier precio, las esperas interminables, las pequeñas mentiras y las grandes, las decepciones, los cuerpos deslavazados, el marasmo de emociones bullendo en su cabeza días enteros sin cesar, todo, hasta las infamias y las humillaciones, el hedor del tigre, a las noches de una adolescencia demasiado larga, el peso muerto del corazón desolado.

Campidoglio
usted no sabe cuánto pesa
un corazón solitario
hay noches en que la lana oscura
la lana tibia que me protege
llega hasta el cielo
y mientras duermo mientras respiro
mientras sollozo
se me derrama la leche hirviendo
sobre la cara
y entonces una máscara magnífica
con la sonrisa del rey de espadas
cubre mi llanto
y todo eso no es nada todavía
usted no me creerá
pero luchar luchar luchar
todas las noches con un tigre
hasta convertirlo en una magnolia
y despertarse
despertarse todavía y no sentirse
aún cansado y rehacer aún
raya por raya el mismo tigre odiado
sin olvidar los ojos los intestinos
ni la respiración hedionda
todo eso para mí
es mucho más fácil mucho más suave
créame usted
que arrastrar todos los días
el peso de un corazón desolado

martes, 4 de abril de 2006

Olas

Olas en el lago Garda [www.burtonini.com]

A esta música cálida

Morir es no oír más esta música cálida que está sonando ahora; no oírla de la mano del amor. Es no oír más la mar esta que suena con la música, el silencio que escucha, de la luna; no oírlos de la mano del callar.

No oír más lo que clama el dolor con el amor, lo que grita el amor con el dolor, a esta música cálida que ahora está sonando sobre el son de las olas de la mar, son de las olas de la mar, las olas de la mar, de la mar.

(Juan Ramón Jiménez, en los años dorados de su exilio.)

lunes, 27 de marzo de 2006

ETA

Tras el “alto el fuego permanente” de la banda terrorista ETA andan la ciudadanía y la bloguería revolucionadas y proclamando de forma generalizada a los cuatro vientos su alegría, su cautela y su esperanza, estados de ánimo todos ellos dignos de envidia, sobre todo para los que no encontramos especiales motivos para experimentar ninguno de ellos, por lo cual, como era de esperar, ya hemos sido tildados, en el mejor de los casos, de no entender, y en el peor, de no desear la paz, de vivir anclados en el rencor y el deseo de venganza, de buscar el entorpecimiento del proceso por partidistas motivos espurios y no sé de cuántos crímenes deleznables más. Leyendo a unos y a otros, tanto en la red como en el papel, detecto una tendencia a la amnesia, el voluntarismo y la confusión de realidad y deseo que, aparte de reflejar un confuso entendimiento de los valores y la ética cívicos, se me antojan peligrosos. El discurso más o menos oficial viene a ser este: ETA ha sido derrotada, pero su liquidación total sólo se conseguirá cediendo en pequeños detalles estratégicos perfectamente asumibles por nuestro sistema democrático, detalles que habrá que negociar directamente con los terroristas y exigirá la unidad de todas las fuerzas políticas españolas y la generosidad de las víctimas. Con ligeras variaciones ya he perdido la cuenta de las veces que he leído esto mismo en los últimos cinco días. Las condiciones de la negociación y el precio que por la paz están dispuestos a pagar la mayoría (incluido el Gobierno de la nación) han quedado pues suficientemente claros, y qué más da que algunos griten (gritemos) en el desierto nuestro profundo y radical (de raíz) desacuerdo, el mundo es ansí, y a mí, en mi solitud de estúpido moralista, este soneto de Shakespeare no me lo amarga nadie.


Soneto 52 de Shakespeare. Ralph Fiennes (BIS)

[Aquí estoy, como el rico, cuya bendita llave,/ le pone en la presencia de su dulce tesoro,/ cuyo caudal no quiere, continuamente ver,/ por no ver de mellar el filo del placer.// De estas formas las fiestas, tan solemnes y raras/ se esparcen y aparecen en la rueda del año,/ como piedras preciosas, con amor colocadas,/ o la joya más bella del centro del collar.// El tiempo que os retiene es igual que mi cofre/ o tal como el armario, que esconde el bello manto,/ volviendo venturoso el especial instante,/ en que por fin revela su escondido esplendor.// Feliz de vos al darme, estando poseído,/ valor para triunfar esperando tu ausencia.]

No voy a hacer discursos grandilocuentes ni manifestaciones estentóreas, pero sí que me gustaría comentar uno de los textos que más me ha llamado la atención de cuantos he leído al respecto y que viene a representar una postura muy común en torno a la cuestión del nacionalismo vasco y del terrorismo etarra. Aparece como comentario en un post de Portorosa, y allí prometí que con algo de tiempo haría su exégesis. Lo firma Miranda, compañera lejana de perdidas batallas, y de la que otras luchas me alejaron. Ella sigue estando habitualmente en El Pombo, su foro, un sitio que un día también fue mi casa. El paso del tiempo y el alejamiento no han mermado mi afecto personal hacia ella como tampoco el respeto intelectual que me merecen sus siempre contundentes puntos de vista. Que no comparta muchos de ellos sólo es indicio de lo que nos separa en el análisis de la realidad, pero no significa (al menos por mi parte) ningún tipo de hostilidad ni de desprecio personal. Y espero que si llega a leer alguna vez esto, lo entienda así. Su texto va tal cual (en azul), sin cambiar ni una coma:


Sobre ETA (con mayúsculas, como se escriben en español los acrónimos) [como lo escribo yo, ni más ni menos, que hay mucho nominalista suelto, aunque reconozco que me hacen gracia esos que para chinchar hablan de “la ETA”] se ha dicho de todo, se le ha llamado de todo, pero lo que no se puede cambiar ni mover es su existencia y pertenencia a una forma de malentender una reivindicación "nacional" en forma modo y estilo que se ha dado otras veces en lo que ahora llamamos vieja Europa. [Todos los nacionalismos me parecen detestables, desechos históricos del idealismo alemán, y a los nacionalistas militantes, esos que se levantan todas las mañanas pensando en qué hacer para ser mejores vascos, catalanes, españoles o bretones me gustaría tenerlos siempre lo más lejos posible. En cualquier caso, esa pretendida normalidad de la “reivindicación nacional” de ETA (de forma malentendida, por supuesto) no parece tan evidente. Quizá Miranda pueda poner ejemplos de una sociedad de privilegiados en guerra contra unos explotadores que son más pobres que ellos, pero a mí no se me ocurren. Pienso más bien que la existencia de ETA es bastante difícil de entender en el contexto europeo. Como decía Savater, viene a ser poco más o menos como si en Suecia operase una guerrilla.] Pretender eliminar un Movimiento de Liberación Nacional Vasco, como bien le denominó Aznar, con Cucal, es de locos o de imbéciles, y es lo que efectivamente se ha demostrado que no se puede hacer. [Con Cucal, no, aplicando la ley, y sí se puede hacer. En realidad se ha hecho así y ha funcionado.] No se pueden fabricar leyes "especiales" para luchar con los que viven además fuera de ellas, eso pervierte el Estado de Derecho, ni se les puede eliminar a su manera (Gal) [¡Vaya! Justo el meollo de la cuestión. Primero, las leyes son instrumentos de las sociedades para satisfacer sus necesidades, y tienen que estar por consiguiente en función del nivel y la categoría de los conflictos característicos de cada sociedad. Es evidente que en Islandia no necesitan leyes contra el terrorismo y que en Siberia las medidas para la ordenación del uso del suelo serán bien diferentes de las de Singapur. Segundo, lo que pervierte el Estado de Derecho es su aplicación selectiva. Si las leyes son iguales para todos y a todos obligan no debería existir ningún tipo de atajos, absolutamente para nada. Es el convencimiento de que el Estado de Derecho va a funcionar siempre lo que garantiza mi seguridad, mi libertad, mi vida, mis derechos. En el momento en que alguien está tentado de saltarse el Estado de Derecho para resolver algún problema específico, cualquiera puede convertirse en Segundo Marey, o en Lasa y Zabala, que por muy terroristas que fueran, merecían el amparo de la ley exactamente igual que el señor Marey. En esas circunstancias, la garantía de mi seguridad, de mi libertad, de mis derechos, se esfuma. No existen tribunales de excepción, y las religiones (incluida la nacionalista) y sus practicantes están absolutamente sometidos al imperio de la ley, me da igual que los creyentes sean 200 ó 2 millones, porque ya saldrá lo del número, así me adelanto.] ni se puede acabar encarcelando a todos los sospechosos por residentes en el PV, como hemos sido tildados los que aquí vivimos por algunos medios [¿cuándo, dónde? Mi más sincero apoyo a los residentes en el PV que hayan sido víctimas de ese trato denigrante].

Cualquiera que conozca este tipo de "movimientos" por estudio o por vivir cerca con los ojos abiertos, sabe que por un terrorista de este tipo que desaparece eliminado policialmente, hay ocho más dispuestos a reemplazarle [No es verdad. Eso puede pasar en sociedades que viven en la desesperación más absoluta, pero en sociedades ricas, por muy grande que sea el lavado de cerebro, si los terroristas son sistemáticamente detenidos y encarcelados y sus apoyos logísticos diezmados y desarticulados, el número de los que están dispuestos a sustituir a los caídos, disminuye hasta hacerse irrelevante. De hecho es lo que le ha pasado a ETA, hasta el punto de que ha tenido que recurrir más de una vez a sicarios externos al nacionalismo vasco.] y hay alrededor de ese nucleo cientos de personas involucradas, familiares, conocidos, amigos, que no desaparecen con cucal, y a los que no se les puede borrar la memoria o del mapa. [Allá las tragaderas morales de cada cual. Imagino a los familiares y amigos de un pederasta o de un maltratador apoyando sus acciones y sólo se me ocurre la mayor de las repulsas. No entiendo por qué razón el que le pega un tiro en la nuca a un concejal del PP merece una consideración diferente por el hecho de que sean muchos los que le apoyan. La ética se lleva muy mal con las matemáticas.]

La rendición, porque esto és lo que ha pasado, tiene que producirse por voluntad propia, por consenso, porque de otra forma el foco, el cancer seguiría ahí. Visto que no se puede eliminar el cancer matando al paciente, habrá ahora que aplicar quimio y radio a esta salida. [Es muy optmista Miranda, como la mayoría, pensando en esa cosa de la rendición (voluntaria) de ETA. No veo nada en los famosos comunicados que apunte en esa dirección. ‘Rendición’ para mí sólo puede significar renuncia absoluta a sus exigencias, que sin embargo, siguen figurando punto por punto, uno detrás de otro, en los comunicados de la semana pasada. En último término y en el fondo, la existencia de una organización terrorista puede reducirse a la de unas siglas con prestigio intimidador suficiente como para tener influencia política. Y ETA seguirá ahí para quien quiera arroparse bajo sus tres letras, mientras mantenga una infraestuctura mínima y una capacidad de seducción política. Yo apuesto por arrasar, con los medios del Estado de Derecho, aquélla (la infraestructura) hasta que ésta (la capacidad de seducción) desaparezca en la práctica hasta el cero absoluto, y decir ETA sea para cualquiera lo mismo que significa hoy decir La mano negra.]

Y este cancer se ha rendido como se rindió el IRA por dos razones, cada cual la suya: el 11S y el 11M.

A ETA y al IRA los ha vencido el terrorismo islámico.

Desde el momento en que su medio de "lucha" fué asociado a este nuevo terrorismo indiscriminado fué el comienzo del fin, la muerte anunciada de ambos. [Esto se está repitiendo hasta la saciedad. Sin prueba alguna. Sólo la coincidencia temporal. Como la existencia de la nación, debe de ser cuestión de fe.]

Es el 11M lo que dicta el fin de ETA y es el tiempo en que la propia izquierda abertzale hace una recapitulación. Tras las elecciones y el triunfo del PSOE esto estaba cantado. [Si ETA fuera fuerte y el estado débil, ya veríamos quién dictaba el fin de ETA. Para muchos parece tranquilizadora esta explicación exógena, que se hace absolutamente incomprensible sin las capturas de Bidart, Ermua o la ilegalización de HB, por ejemplo.]

He comentado en otros lugares que hay muchos que ahora tienen que recomponer su vida, entre ellos los familiares de las víctimas. Hemos asistido, no sin estupor por parte de algunos entre los que me incluyo, a la ascensión de un nuevo "partido obligatorio", porque además quien no le vote es connivente con los asesinos. Es el partido de la asociación de víctimas [no ignora Miranda que son muchas las asociaciones de víctimas], un partido que además de convocar manifestaciones (cosa muy respetable) pide votos para el PP [¿eso no es respetable?], dice a los jueces lo que tienen que hacer y le indica al Gobierno lo que no le consienten [exactamente igual que los funcionarios o los futbolistas]. Un partido cuyos miembros no han sido elegidos por los ciudadanos, sino por los asesinos.

¿Qué hacer ante esta necesidad de venganza? porque en realidad lo que piden ya lo tienen, derechos, indemnizaciones, reivindicaciones. ¿Qué hacer? está claro que en principio, a parte de padecerla, lo cual es mucho, lo correcto sería ignorarla, o al menos no fomentarla, puesto que es imposible que asuman, como parientes de víctimas (porque las víctimas estan muertas) que sus deseos de NO NEGOCIACIÓN son irreivindicables. [Siempre me ha sorprendido que cada vez que se habla de víctimas se piense exclusivamente en los muertos. Así, si te destrozan el coche o te queman la casa, habrás sufrido un atentado sin víctimas. Qué coño sin víctimas, será sin víctimas “mortales”, bien víctima que soy, que me han chamuscado la cama. En el fondo, todos somos en distinto grado víctimas del terrorismo. No esperaba esa consideración en sentido amplio de Miranda, pero que le niegue esa condición a los familiares de los muertos me parece inmoral, cruel e innecesario. Podría decirle algo así a los padres del niño Fabio Moreno, por ejemplo, o a los hijos del matrimonio Jiménez Becerril.] Es decir, no es que no tengan derecho a pedir eso, es que es patética su petición. [Es molesta la presencia de una víctima cuando uno está pensando en sentarse a una mesa con su verdugo, sí, es lo que tiene, que luego hay que sentarse también con la víctima, que se empeñará en mirarte a los ojos.] Les coloca la historia y los hechos ante la verdad de su propia existencia y no la quieren asumir: SUS PARIENTES MURIERON INUTILMENTE. [Completamente de acuerdo. Es esa inutilidad la que deberían de contemplar nuestros dirigentes políticos.]

Sus muertes eran inútiles, es así. Ni ellos eligieron inmolarse, por lo tanto atribuirles en ello derechos es ocioso, ni fueron muertos por o para nada. Podían ser otros, cualquiera en su lugar. Esta es la cuestión. ¿Prefieren que no se negocie el fin de esta locura? Eso parece. Y resulta impresionante leerlo. [Resulta tranquilizador leerlo. Y no quiero decir con esto que no sean aceptables cambios en política penitenciaria ni siquiera que no puedan estudiarse medidas de gracia. Lo que quiero decir es que nada de eso hay que negociarlo con los terroristas. Que hacerlo es ofrecerles ya concesiones políticas. Que todo lo que haya que cambiar para acelerar o facilitar el aniquilamiento completo de ETA deberá tratarse entre los partidos políticos en la mesa política que nuestro sistema democrático tiene dispuesto desde hace mucho tiempo para estas cuestiones, que, como bien dice Ignacio en otro sitio, solemos llamar Parlamento.]

"El que no quiera la paz, que levante la mano" . [Capítulo de demagogias varias, y en negritas.]

Dicen aquí que eso sería como dar carta libre a cualquiera a hacer lo mismo, voy y mato a tantos y luego soy independiente.

Que osadía! y qué desprecio a la razón.
[Jajajaja. Esto lo dice por un comentario mío, que decía así: “En Villariba de Enfrente nos hemos hecho independentistas, todos. En este momento estamos reunidos en asamblea para decidir si reivindicamos nuestro derecho como pueblo a través de la lucha armada. Los más optimistas piensan que mil muertos más allá tal vez reconquistemos la ansiada libertad de nuestros abuelos.”]

Matar a 1000 o a 2000 es muy fácil, se puede hacer de un golpe, como el sastrecillo, mantener una "lucha" durante cuarenta años, con todo un entramado social perturbado alrededor no. Para eso hace falta PODER, no querer. [PODER es simplemente el querer de unos cuantos y el mirar para otro lado de otros cuantos. Salvo que considere irrepetible el caso del País Vasco (pero al principio decía que no, que era un fenómeno repetido no sé cuántas veces), es evidente que conceder prebendas a un grupo terrorista por abandonar la violencia después de x años de asesinatos, puede llevar a otros a intentar repetir la fórmula. A mí qué más me da si no duran más que cinco meses, si en esos cinco meses da la casualidad de que ponen una bomba en el autobús de mi hija. Obviamente, no hablo de que dentro de cuarenta años los de Villarriba de Enfrente estemos todavía vivos y reclamando la soberanía perdida, sino de que mañana podemos ponernos a pegar tiros, estimulados por el ejemplo de beneficios de otros nacionalistas luchadores por la libertad de sus pueblos. ¿Dónde está el desprecio a la razón?]

Y claro, la solución de la venganza, eliminarlos a todos, esa robespierada tan civilizada que algunos proponen cíclicamente desde distintos púlpitos [¿dónde, cuándo?] es tan estúpido como la demagogia anterior. Tendrían ETA multiplicada por ocho en tiempo exponencial.

Si España tiene que ser federal que lo sea
[pero si ya lo es], no debería haber drama en ello, nada ha sucedido en el resto de los países que lo son, pero me temo que es el miedo al lobo que conviene sacar. Un País Vasco sin escoltas, sin miedo, sin ETA, es un país que puede tener un vuelco electoral considerable [¿Y? Hay unas leyes, un sistema para tomar decisiones, que se discuten públicamente... y así vamos tirando. El sistema se llama 'democracia' y aunque dicen que lo inventaron los griegos hace más de 2000 años, andamos todavía perfeccionándolo.], tanto que igual resulta que se llevaban una sorpresa, pero claro, que para los que aullan les conviene más el miedo al lobo.

Otra frase para la historia ha sido la de que no han pedido perdón. Es inconcebible tamaña estupidez (sobre la que se fabricó hasta un artículo para ilegalizar un partido), o bien es el triunfo de la lobotomización partidista.
[No hablaría yo de estupidez. Pero en el fondo estoy bastante de acuerdo. Soy de los que piensan que el perdón y el arrepentimiento no son cuestiones que tengan que implicar a los estados ni a las leyes, sino a los individuos, y de forma íntima además. A mi me importa un bledo que un terrorista se arrepienta y pida perdón, como me importa el mismo bledo que una víctima decida perdonar al terrorista que lo dejó lisiado. Eso ni me ata ni me obliga.]

Naturalmente, tampoco han pedido perdón los fascistas ni los asesinos que fueron esquilmando familias en la postguerra, ni han trasladado a los ladrones y los asesinos a vivir a otras ciudades, y los familiares de los muertos tuvieron que seguir viviendo frente al delator o al verdugo, viendo cómo algunos además vivían en su propia casa, o en sus tierras requisadas. Ni ha habido indemnizaciones a los familiares de los muertos. Y hablamos de una guerra civil! [¡Ah! Pensé que no se iba a dar cuenta de la diferencia, pero sí, otra cosa es lo que deduce de esa diferencia, pero en fin...]. Y ahora resulta que estos terroristas tienen que pedir perdón para que los familiares se queden contentos, que si no...no vale. Tamaña demencia infantiloide!Probablemente sea que esten influidos por la Santa Madre Iglesia, que hace poco le pidió perdón a Galileo.

(Ni vencedores ni vencidos, dijo Aznar -que sabe mucho de orgullo-para negociar con ETA...sus emuladores le superan como no podía ser menos).
[Qué obsesión con Aznar el bueno demuestran algunos en estos días.]

En fin, son palos en una rueda que afortunadamente es imparable. [Como metáfora para definir el “pensamiento único” no está mal escogida la imagen].

Decía un amigo, que esto es como el fotomatón, y que algunos iba a salir muy feos. Así és. [Gran verdad]

Ayer fuí al Eroski, a comprar cosas de limpieza, estaba con un par de amigos. Cuando llegamos a la caja, Estrella (maestra, jubilada, de Segovia, residente en BI) traía unas botellas de cava para cada uno. "Para celebrarlo" dijo, y la cajera asintió, "ha sido como si fueran Navidades, todo el mundo se lleva una o varias". [Y después dicen que lo de ETA no tiene nada que ver con Cataluña. Esto lo han tramado los bodegueros, seguro.]

Esperanza, y una gran alegría, por todos, porque no va a haber dolor, no más muertos, nunca más. [Indemostrable. El deseo en el lugar de la realidad, una vez más. Pero yo también hago votos por ello, claro que sí]

Un abrazo Porti, me difumino de nuevo, que todo vuelve a la normalidad.

M.

[OK. Mis mejores deseos, M. Y que viva la normalidad.]

jueves, 20 de octubre de 2005

Anónimo

Foto de Robin Davies
Quand je menais les chevaux boire j'entendis le coucou chanter
Il me disait dans son langage "ta bien-aimée on va l'enterrer"
-Ah que dis-tu méchante bête j'étais près d'elle hier au soir
Mais quand je fus dedans la lande j'entendis les cloches sonner
Et quand je fus dedans l'église j'entendis les prêtres chanter
Donnais du pied dedans la châsse "réveillez-vous si vous dormez!"
-Non je ne dors ni ne sommeille, je vous attends dedans l'Enfer
Vois ma bouche est pleine de terre et la tienne est pleine d'amour
Auprès de moi reste une place et c'est pour toi qu'on l'a gardée.

Y si una tarde de otoño, bajo la lluvia...

domingo, 15 de mayo de 2005

Madre

Soy incapaz de escribir sobre mi madre, que ha cumplido 80 años.

Hablo con mi madre

Mamá: ahora eres silenciosa como la ropa
del que no está con nosotros.
Te miro el borde blanco de los párpados
y no puedo pensar.

Mamá: quiero olvidar todas las cosas
en el fondo de una respiración que canta.
Pasa tus manos grandes por mi nuca
todos los días para que no vuelva
la soledad.

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.
No busques más en las paredes, madre.
Mira despacio el rostro que tú amas:
mira mi rostro en cada rostro humano.

He sentido tus manos.
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido
como tú sentías mis manos antes de nacer.

Mamá, no vuelvas más a ocultarme la tierra.
Ésta es mi condición.
Y mi esperanza.

(Antonio Gamoneda. Blues castellano)

jueves, 27 de enero de 2005

Eros

Junto al lago, por Thomas Scalf

Me he convertido en pastor de tus ausencias
De tu piel sembrada de caricias y de fuentes
tan lejana
Cómo puede ser
te preguntas
que a la distancia
cotidianamente
yo te recorra
atravesando lomas y llanuras
remontando el cauce de los ríos
salvando las crestas más altivas y perdiéndome
umbroso
en los cálidos desfiladeros del deseo
Pero yo tampoco lo sé
Sólo que cuando caen las hojas
cuando las hojas del otoño caen
y el cielo es tan azul que hasta mirarlo duele
se me clava la nostalgia de tus labios
y sobre tu vientre
con mis dedos desnudos
dibujo flechas azules
y amapolas rojas
Una brisa leve me devuelve a la tarde tormentosa
Y entonces bailo
bailamos hasta caer exhaustos sobre las piedras húmedas
la gran luna naranja flotando sobre las olas
y una nube de estrellas atravesando nuestra carne
sin herirla

He regresado a los latidos del invierno
Y no me gusta
Pastoreo los sueños y sus monstruos

Amor

Junto al lago, por Thomas Scalf

Me he convertido en pastor de tus ausencias. De tu piel sembrada de caricias y de fuentes, tan lejana. Cómo puede ser, te preguntas, que a la distancia cotidianamente yo te recorra, atravesando lomas y llanuras, remontando el cauce de los ríos, salvando las crestas más altivas y perdiéndome umbroso en los cálidos desfiladeros del deseo. Pero yo tampoco lo sé. Sólo que cuando caen las hojas, cuando las hojas del otoño caen y el cielo es tan azul que hasta mirarlo duele, se me clava la nostalgia de tus labios, y sobre tu vientre, con mis dedos desnudos, dibujo flechas azules y amapolas rojas. Una brisa leve me devuelve a la tarde tormentosa. Y entonces bailo, bailamos hasta caer exhaustos sobre las piedras húmedas, la gran luna naranja flotando sobre las olas y una nube de estrellas atravesando nuestra carne sin herirla.

He regresado a los latidos del invierno. Y no me gusta. Pastoreo los sueños y sus monstruos.

miércoles, 19 de enero de 2005

Vacío

Hay un poema de Kavafis, eterno nostálgico de Alejandría, que me pareció siempre la expresión última de la desesperanza. Se titula La Ciudad:

Dijiste: "Me iré a otra tierra. Me iré a otro mar.
Encontraré otra ciudad mejor que ésta.
Cada intento mío se ve condenado al fracaso
y mi corazón está enterrado, como un muerto.
¿Hasta cuándo se mantendrá mi mente en este marasmo?
A donde vuelvo la mirada, a donde miro,
sólo veo las desgraciadas ruinas de mi vida, aquí,
en donde he pasado, arruinado y corrompido tantos años".

No encontrarás nuevos parajes. No encontrarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Recorrerás las mismas
calles y en los mismos barrios envejecerás.
Y te saldrán canas en estas mismas casas. Para ti,
no hay barco hacia otro sitio. Ni lo esperes. No hay camino.
Y, de la misma forma en que aquí, en este pequeño rincón,
has arruinado tu vida, la has destrozado también en toda la tierra.


Leídos a la distancia, estos versos me causaron una incómoda congoja, la sensación de que la fatalidad puede instalarse en nuestras vidas en cualquier momento y ya no dejarnos nunca. Ahora, que me asomo con frecuencia al vacío, se han convertido casi en un bálsamo, la constatación dichosa de que en la derrota también pueden encontrarse la belleza y la poesía, y el consuelo de que ahí jamás estaremos solos.

viernes, 31 de diciembre de 2004

Poema

Alegría de una muchachita ante el sol, de Joan Miró

Levanto mi copa de cava, agito mi cabellera al viento (es un decir), y mientras doy buena cuenta de mi simbólica docena de uvas, abandono 2004 con mi poema-fetiche:


Ir de nuevo al jardín cerrado,
Que tras los arcos de la tapia,
Entre magnolios, limoneros,
Guarda el encanto de las aguas.

Oír de nuevo en el silencio,
Vivo de trinos y de hojas,
El susurro tibio del aire
Donde las almas viejas flotan.

Ver otra vez el cielo hondo
A lo lejos, la torre esbelta
Tal flor de luz sobre las palmas:
Las cosas todas siempre bellas.

Sentir otra vez, como entonces,
La espina aguda del deseo,
Mientras la juventud pasada
Vuelve. Sueño de un dios sin tiempo.

Luis Cernuda

lunes, 27 de diciembre de 2004

Hinojosa

Manuel Altolaguirre, Baltasar Peña, Luis Cernuda y José María Hinojosa (Ronda, 1928)En mayo inauguré El festín de la araña con un comentario sobre José María Hinojosa. Leía por entonces La Flor de Californía y apenas sabía nada de él. Me sorprendió que una obra con unas imágenes de tanta fuerza expresiva pudiera ser tan desconocida y profundicé algo más en su personalidad artística. Descubrí a un escritor interesante, con una alta significación histórica por su papel en la difusión del surrealismo en España, acaso no un gran poeta (desde luego, inferior a Cernuda, Aleixandre, Alberti o Lorca), pero al fin y al cabo un hombre cuya actividad literaria no merecía el olvido absoluto al que había sido condenada.

Descubrí, claro está, su trágica muerte en la Guerra Civil, en una saca de los milicianos, y me pregunté cómo era posible que los vencedores de la guerra no hubieran usado su imagen para contrarrestar la propaganda republicana con el caso paralelo de García Lorca. Muchas de esas respuestas he empezado a conocerlas ahora, cuando he tenido acceso a una comunicación del profesor Julio Neira en un Congreso sobre Hinojosa y el Surrealismo español celebrado en San Roque en el año 2000. Su interpretación acerca de la actitud del franquismo con el poeta está llena de sentido: "...en el ambiente del nacional-catolicismo imperante en España durante la posguerra una literatura iconoclasta y transgresora en lo religioso, lo social y lo sexual como la que había publicado Hinojosa entre 1928 y 1931 contradecía de raíz los principios estéticos e ideológicos clasicistas y conservadores que auspiciaba la cultura oficial". Manuel Altolaguirre (3º por la izquierda), Luis Cernuda (5º) y José María Hinojosa (7º) en el Pantano del Chorro (1928)Cita también Neira la explicación que Guillermo Carnero ofreció en la revista Saber leer de abril de 2000 sobre las causas que provocaron el olvido del poeta malagueño, auspiciado incluso por quienes fueron sus compañeros: "1. La evidente falta de calidad de los tres primeros libros le privó del aprecio inicial de sus compañeros, tanto como su procedencia social y su señoritismo; 2. el hecho de que La Flor de Californía fuera, en términos de prioridad cronológica, el libro fundador del Superrealismo español hizo a otros sentirse amenazados en cuanto a su protagonismo en ese episodio de la trayectoria del 27; y 3. ante la muerte de Hinojosa sólo cabían dos posibilidades desvirtuar su pertenencia al 27 o enmascarar las circunstancias de aquella muerte".

Lo más terrible de todo es cómo sus propios compañeros y amigos lo negaron repetidamente a su muerte. La envidia (Hinojosa era no sólo rico sino generoso) ocupa un puesto en absoluto desdeñable en este triste episodio. El juicio de Neira es aquí implacable, y se fija para ello en tres personajes absolutamente cruciales: José Moreno Villa, Rafael Alberti y Manuel Altolaguirre. José María Hinojosa, Manuel Altolaguirre (detrás, casi oculto) y Luis Cernuda en el Pantano del Chorro (1928)Moreno Villa, con el que compartió amistad en Toledo, Madrid, Málaga y París y que fue el prologuista entusiasta de La Flor de Californía, se refiere a Hinojosa en sus Memorias en los siguientes términos: "El pobre José María, que en verdad era un poeta pardillo deslumbrado por una larga estancia en París". Mucho peor fue lo de Manuel Altolaguirre, malagueño como él, amigo de la infancia, compañero de pupitre, que tergiversa de esta forma las circunstancias de su muerte (que debió de conocer bien, pues perdió a dos hermanos en circunstancias semejantes): "Al iniciar su campaña política, en uno de los mítines en donde iba a contradecirse a sí mismo delante de los trabajadores explotados de sus propias tierras, fue víctima de un sangriento motín que le costó la vida. A cuchilladas mataron sus compañeros al poeta que había soñado durante su juventud con una sociedad más justa". Y absolutamente despreciable la actitud de Alberti (extraordinario poeta, pero al que cuanto más conozco, más execrable me parece como persona), que no sólo repitió en La arboleda perdida la información de Altolaguirre (según la cual, José María murió "...caído bajo las balas de sus propios campesinos en las confusas horas iniciales de la Guerra Civil"), sino que en sus últimos años afirmó haberlo apenas conocido. Y comenta rotundo Neira: "...bastan las cartas del gaditano a José María Chacón y Calvo publicadas por Zenaida Gutiérrez-Vega (Corresponsales españoles de José María Chacón, Fundación Universitaria Española, Madrid, 1986), de lectura incluso sonrojante por sus elogios y protestas de amistad, para conocer el intenso vínculo que les unía cuando en 1925 Hinojosa le visitó durante su retiro en el serrano pueblo de Rute, o cuando juntos subieron a Juan Ramón Jiménez sus libros primeros: Poesía de perfil y Marinero en tierra". Y el corolario terrible: "Pero la Guerra Civil rompió vidas, amistades y toda una sociedad, la española". Parece mentira que lo hayamos olvidado tan pronto.

lunes, 9 de agosto de 2004

Otras piedras

Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, para el siglo Pablo Neruda, nació hace poco más de 100 años. De su Canto general:

No hay nadie. Mira las piedras.

Mira las piedras de Arauco.

No hay nadie, sólo son los árboles.

Sólo son las piedras, Arauco.

lunes, 12 de julio de 2004

Joan Margarit

Ayudando a nonwriter:

NO ET VEURÉ MÉS
És la pell violeta d'una nit
que vam deixar pendent.
El teu silenci sona com un saxo
d'or negre al fons dels dies sense tu.
Com panteixa al teu pit el contrabaix,
i el flanc càlid de fosca
que sempre més somiaré avançant
amb la meva mà lenta cap a tu.
Músics en la penombra, instruments d'or
en les boques liloses: ja, la vida
mai més no em tornarà el que m'he jugat
al teu cos nu des que vas ser una festa.
Només queda, al piano, un negre cec,
el nostre amor.
Toca sol en aquest ponent de fosca
i el meu somni s'adorm en el seus dits.