La insoportable estupideZ del ser
Todo se puede decir con una sonrisa.
Qué curioso. Es lo mismo que pensaban los protagonistas de Funny games.
reflexiones de un melómano en calzoncillos
Todo se puede decir con una sonrisa.
Qué curioso. Es lo mismo que pensaban los protagonistas de Funny games.
Publicado por
Paolo
a las
12:14
8
comentarios
Etiquetas: cine, funny games, michael haneke, psoe, zapatero
Uno de los más lúcidos y brillantes análisis que se ha hecho en la prensa de la actual situación de la política española la escribió Carlos Martínez Gorriarán y la publicó ABC en su Tercera del pasado 23 de mayo:
La promoción de lo peor
No es muy corriente que un Fiscal General se dedique a proporcionar coartadas y lemas electorales a la rama política ilegalizada de una banda terrorista en activo, deslegitimando de paso las leyes del Estado que ha jurado defender y arruinando años de trabajo y resistencia de miles de ciudadanos vascos perseguidos por ETA, pero eso mismo es lo que ha hecho Cándido Conde-Pumpido con su equiparación de la Ley de Partidos al inaceptable limbo jurídico de Guantánamo. Así lo ha certificado Pernando Barrena a su modo: “Las elecciones están amañadas –ha venido a decir– y la mejor prueba es que el propio Estado lo ha reconocido; todos los cargos que nos hubieran correspondido de no haberse ilegalizado algunas listas de ANV, serán cargos usurpados y los usurpadores deberán responder por ello” (una amenaza en toda regla a los futuros alcaldes y concejales). El Fiscal General no habla en nombre del Estado, pero se puede disculpar la confusión de Barrena, ya que nadie puede creer a estas alturas que haya diferencia práctica alguna entre la portavocía gubernamental y la fiscalía. Tampoco entre Cándido Conde-Pumpido y Pernando Barrena, que habla en nombre de Batasuna (que no existe, nos dicen todos los días socialistas y jueces galácticos): a este punto hemos llegado, a que el Fiscal convierta en víctimas a los verdugos.
¿Y cómo hemos llegado aquí? La pregunta clásica de los perdidos. Uno de los frutos más venenosos del zapaterismo es, lo estamos viendo, la progresiva difuminación de fronteras y funciones entre los distintos organismos del Estado, consecuencia lógica de una confusión inicial catastrófica: la indiferencia entre verdad y mentira, hechos y opiniones. O entre Partido y Estado, Estatuto y Constitución, anomia y tolerancia. Todo es igual, nada es mejor, como en el Cambalache del maestro Discépolo. “La ideología”, según el presidente Rodríguez Zapatero, es “una idea lógica”, pero la política no debe ser ideológica para no caer esclava del pensamiento racional y abrirse al mágico, mientras que las palabras deben estar al servicio de la política, y no al contrario. De todo este turbión de charlatanería de feria –ese bullshit de Harry Frankfurt tan actual– surge una pregunta inquietante de respuesta inequívoca: si todo debe estar al servicio de la política, ¿al servicio de qué o de quiénes está la política? Obvio: al servicio de los usufructuarios.
Hay una cierta tendencia en atribuir al relativismo la responsabilidad última de los desatinos gubernamentales y la decadencia socialista, pero me parece una atribución demasiado sofisticada. Para ser relativista hay que haber dado bastantes vueltas a cuestiones de cierta enjundia filosófica, y no se ven por ninguna parte. Que el presidente Zapatero promocionara su “Alianza de Civilizaciones” como uno de los frentes estratégicos de su política exterior adolescente no parece la consecuencia de la equiparación relativista del islamismo y la democracia, por ejemplo, sino una muestra rotunda de puro oportunismo. De lo que se trataba era de iniciar negociaciones con un enemigo potencial que podía estar interesado en un reparto de la tarta beneficioso para ambas partes, esto es, compartir una concepción mafiosa de la política. Y en efecto, hemos ido viendo que esa regla inspira no sólo la Alianza de Civilizaciones, esa nada, sino asuntos domésticos como la negociación política con ETA, la reforma del Estatuto catalán o las maniobras empresariales a la mullida sombra del poder del Estado. La desvergonzada manipulación de la Fiscalía General o de la CNMV toman sentido en ese cuadro general: no se trata solamente que hayan caído en manos de sujetos sin escrúpulo alguno, que también, sino de que estas instituciones públicas han sido puestas de inmediato al servicio de una política que no tiene otro horizonte ni objetivo que la supervivencia y el medro de sus administradores. Y como éste es un mal objetivo (en su doble sentido), resulta imprescindible la selección y promoción sistemática de las peores alternativas: desde las personas, iluminados o rufianes o tontos o todo junto, a las salidas políticas de los líos en que éstas se pierden en pos de sus ambiciones.
Es comprensible que haya muchas personas incrédulas todavía, refractarias a la cuestión de fondo: que hemos caído en manos de un grupo resultante de una larga, sistemática y eficiente selección negativa, especialidad de los partidos políticos donde el PSOE amerita el Nóbel, de haberlo. Lamentablemente, es cierto. Si reclaman alguna documentación adicional para llegar a esta conclusión, pierdan cuidado: el diario Gara ya ha comenzado a publicar sus rigurosas exclusivas, de muy buena fuente, sobre la negociación política entre ETA y los enviados socialistas, con Jesús Eguiguren a la cabeza, otro acabado ejemplo de esa política de selección de incapaces, tan ambiciosos como carentes de escrúpulos. Naturalmente, el pensamiento mágico progubernamental se apresurará a desechar el dato y a negar toda credibilidad – “pues viene de un partido ilegalizado”, dice María Teresa Fernández de la Vega– a los mismos sujetos con los que, sin embargo, se empeña en llevar adelante lo que llaman un “proceso de paz”, gigantesca incongruencia que no implica problema alguno para el zapaterismo, capaz de negociar acuerdos trascendentales con grupos cuya existencia no sólo niega –Batasuna– o confunde –ANV–, sino de los que dice no creer ni una palabra ni esperar nada. Claro que esto es una bagatela al lado del empeño en aliar civilizaciones, por ejemplo.
La gran ventaja que ha disfrutado el zapaterismo es, precisamente, la incredulidad que despierta la correcta interpretación de sus intenciones y procedimientos. Cierto día discutía con un exsecretario general socialista, defenestrado por Zapatero, la implicación socialista en la famosa “mesa de partidos” con ETA. Por razones morales (imposible que su partido cayera tan bajo) y políticas (no podían ser tan torpes), no podía aceptar el hecho de que ya se estaban celebrando reuniones de esa mesa, según noticias publicadas por la prensa sin desmentido alguno.
La promoción de las peores ideas y de las peores personas ha ido avanzado como una invasión de termitas que ha brotado a la luz con el derrumbe de algunas estructuras carcomidas en la oscuridad. Muchos prefieren consolarse suponiendo que se trata de un problema aislado, menor, que no podrá con nuestro sólido edificio institucional. Peligroso consuelo, desmentido por la sórdida historia del “proceso de paz”. Lamentablemente, la sociedad española no brilla por su alto nivel de exigencia democrática o por su conciencia ciudadana. Muchos piensan que Zapatero y compañía pueden y deben hacer lo que quieran si a cambio consiguen que ETA no les estropee la cena con la imagen de un atentado, o si los islamistas eligen ciudades remotas para poner sus bombas. Esta actitud no es típica de gente de escaso nivel cultural, sino que abunda entre los catedráticos universitarios, los periodistas de peso o los empresarios más boyantes. Sea cómplice o fatalista, la promoción de lo peor es una muy larga tradición de la España plural. Tenemos un año por delante para comprobar si somos un país democrático normal, es decir, una sociedad de ciudadanos con algún sentido de la realidad, cierta autoestima, algún amor a la libertad y la mínima solidaridad debida a sus conciudadanos en peligro por el hecho de serlo. Porque el problema de fondo que está agravando el zapaterismo es la inmadurez de la democracia española, la pobreza de nuestra cultura política, la fragilidad de las instituciones que caen en manos de incompetentes e indeseables que parece imposible quitarse de encima. Tolerar a los peores es llamar a gritos al desastre de lo peor. Y es lo que pasará si no hacemos algo al respecto.
Publicado por
Paolo
a las
14:36
0
comentarios
Etiquetas: martínez gorriarán, política, psoe, zapatero
No toda la culpa del aislamiento del PP la tienen sus malvados opositores políticos. Sus dirigentes cargan también con una parte de responsabilidad por la torpeza con la que se están desenvolviendo en el lugar que les dejaron las urnas del 14 de marzo de 2004.
El principal problema de la oposición del PP es la falta de matiz. Se empeñan en utilizar el mismo megáfono para todo, y así les va. Que se aprueba el matrimonio entre personas del mismo sexo, bronca (la familia, núcleo básico de la sociedad, se rompe); que se reduce (mínimamente) el peso de la asignatura de religión en la escuela, bronca (se atenta gravemente contra el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos); que se aprueba el Estatuto de Cataluña, bronca (España se rompe); que el gobierno negocia con ETA, bronca (España se vende y se rompe). Y claro, así resulta difícil llegar con un mensaje bien articulado y definido a la sociedad. Derecho a oponerse a las iniciativas gubernamentales, todo el del mundo. Pero se agradecería la correcta modulación, dar a cada cosa su importancia, su lugar y su espacio, porque si no, acaba pasando como con el cuento del Pedro y el lobo, que cuando venga el bicho de verdad nadie le va a hacer caso.
El PP, escorado el PSOE hacia el radicalismo de sus impresentables socios, tenía una oportunidad extraordinaria de presentarse como el partido que podía ejercer de auténtico dique de contención contra las derivas nacionalistas y apaciguadoras de un Gobierno inane, papel que en efecto parece querer adoptar y en el que encuentra un notabilísimo apoyo popular, mediático e intelectual, pero todo ese caudal de fuerza política lo hecha por la borda por su falta de capacidad para la matización. Y ahora esa falta de mesura, del saber distinguir tiempos y oportunidades se aprecia una vez más con claridad. Vale, aceptamos que el caso De Juana suponía la superación de un límite, de una raya roja y podría ser aceptable dar un puñetazo en la mesa y sacar a la gente a la calle. A mí no me apasiona la idea, pero bueno, está bien. ¿Pero a qué coño va Rajoy ahora a manifestarse a Navarra? Ayer dijo que había un riesgo de anexión. ¿Riesgo de anexión? ¿Nos va a invadir Francia? ¿Andorra quizá? ¿Dónde ve Rajoy el riesgo? ¿En el País Vasco? ¿En el gobierno de España? Pero si existe una disposición transitoria en la Constitución que regula la posibilidad de una asociación entre las dos comunidades... ¿Dónde está el riesgo? ¿Dónde el problema? ¿En la misma Constitución? Los dirigentes del PSN se han hartado a declarar que ellos no van a proponer la asociación con el País Vasco, pero si lo propusieran, estarían en su absoluto derecho. Sería un proyecto político perfectamente legítimo, que le tocaría juzgar a los ciudadanos en las próximas elecciones. Lo ilegítimo sería presentarse a las elecciones con un programa y luego aplicar otro. ¿Conoce alguna cosa el señor Rajoy que le haga pensar en ese sentido? ¿Podría el gobierno del PSOE tratar de aplacar a ETA accediendo a aplicar la disposición transitoria 4ª de la Constitución, aprovechando para ello un hipotético gobierno del PSN en Pamplona? ¿Y sobre este prematurísimo juicio de intenciones en torno a una realidad improbable (al menos, escuchando a los dirigentes socialistas navarros) se organiza una manifestación contra la "anexión" de Navarra? ¿Pero no se da cuenta de que estas excursiones gratuitas y poco fundadas, de que esta dispersión no favorece en absoluto la coherencia de lo que debería ser la esencia de su discurso: la concepción de España que ha expuesto brillantemente más de una vez en sede parlamentaria (coherencia muy afectada también por la deriva de los Estatutos de Andalucía y Valencia, por cierto) y dignidad y entereza en la lucha contra ETA? ¿Pero no se da cuenta de que el PP tiene una ocasión única de aglutinar en su torno a una opinión pública que muchos estimamos mayoritaria contra la deriva nacionalista del PSOE y que se pierde en estos recodos sin fundamento y sin sentido? Don Mariano, déjese de milongas, concéntrese en lo importante y mande a los subsecretarios a pelearse por las migajas, no sea que a no mucho tardar tenga que dedicarle un post con el título de Marianico, el corto.
Publicado por
Paolo
a las
17:16
17
comentarios
Etiquetas: eta, navarra, política, pp, psoe, rajoy, terrorismo
Rosa Díez, hoy, en su blog de Basta ya. Grande. He pensado que difundiendo su texto quizá no se sienta tan sola.
HAN PASADO CUATRO AÑOS
Han pasado cuatro años; cuatro años desde el día en que Joseba Pagazaurtundúa fue asesinado cuando se disponía, como cada mañana, a abrir la casa del Pueblo del Partido Socialista de Euskadi-PSOE en Andoain. Cada mañana levantaba aquella persiana porque él creía que la casa del pueblo de los socialistas era uno de los pocos espacios de libertad que existía en Andoain. Era, según Joseba pensaba, un faro en medio de tanta oscuridad, de tanta ignominia, de tanto temor, de tanta complicidad.
El jueves día 8 le recordamos en el Centro Cultural Bastero. Hablamos de él, de su vida, de su muerte; de las cosas que pasaron antes de que le abandonaran a su suerte quienes tenían la obligación de protegerle; de las cosas que han pasado después. Allí estaba Pilar, su madre; y Maite, su hermana; y Estíbaliz, su esposa amada, como nos recordó en una de sus cartas manuscritas que pudimos ver tras su muerte; y Ander, su hijo pequeño. Y viejos amigos: Agustín Ibarrola, Mari Luz, Beristain, Latierro, Matu, Fabián, Maite, Pilar, Ramón, Carlos, Juan Luis, Rogelio, Armando, Arantza, Guillermo y su hijo Guillermo, Estanis, Manoli, Mikel, Nati... También estaba el alcalde de Andoain, compañero y amigo de Joseba, que abrió el acto.
No había nadie de la dirección del Partido Socialista. Ni de Guipúzcoa, ni de Euskadi. Nadie. A Joseba le asesinaron por defender la Libertad, la Justicia, la Constitución, la ciudadanía. A Joseba le asesinaron por defender los principios y los valores que a lo largo de toda la centaneria vida del Partido Socialista han constituido su razón de ser. Pero nadie de los que representan al Partido Socialista en Euskadi quiso estar presente en el cuarto aniversario de su asesinato. Nadie. Ninguno de ellos acompañó a su familia, ni a su recuerdo. Nadie quiso honrarle. Porque honrarle y respetarle es estar allí, en ese acto de homenaje, aunque uno se arriesgue a escuchar la voz de Joseba -como vimos en el documental- denunciando lo que él creía que eran actitudes equivocadas del Partido Socialista de Euskadi: en relación con la autovía de Leizarán, en relación con el pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, que siempre rechazaron, en relación con sus pactos con el nacionalismo, que siempre quisieron reeditar... Honrar la memoria de los muertos es reconocerles y respetar su verdad y su memoria, sin inventar una historia distinta a la que ellos mismos protagonizaron en vida.
Su madre dijo hace ya más de dos años, dirigiéndose a Patxi López: "Qué solos se quedan los muertos", intuyendo lo que habría de pasar. El pasado jueves todos percibimos esa soledad, ese abandono del partido Socialista a uno de los suyos, a uno de los mejores; a un hombre que fue asesinado por decir una verdad molesta para los fanáticos de ETA; y que es excluido de los homenajes y de la memoria de los dirigentes de su partido porque en vida tuvo la osadía de disentir. Y porque muerto su familia y sus amigos nos empeñamos en recordar cómo era Joseba y por qué le mataron.
Al salir del acto un amigo se me acercó y con una gran amargura me dijo: "Que te maten ahora es como una broma; no te acompañarían ni los tuyos. Vamos, los del partido en el que has militado toda la vida". Y eso me recordó algo que ocurrió en 2001, cuando la dirección del PSOE había decidido liquidar a Nicolás Redondo. Un grupo de alcaldes del PSE se reunieron con Jose Luís Rodríguez Zapatero. Le preguntaron sobre el significado de la defenestración de Redondo. Y uno de ellos le dijo: "Queremos saber de qué va esto; si va de defender la libertad y la Constitución, de derrotar a ETA, de ser la alternativa al nacionalismo, yo estoy dispuesto a seguir arriesgando mi vida; pero si no va de eso, dínoslo también. Porque yo quiero decidir por qué estoy dispuesto a morir. Y por algunas cosas no estoy dispuesto. Quiero saber por qué me matan".
Mario Onaindía también lo dejó escrito: "Si me matan no quiero que sea por su patria (la de los nacionalistas); quiero que sea por la libertad".
Qué amargura. Qué enorme soledad.
Publicado por
Paolo
a las
14:21
1 comentarios
Etiquetas: basta ya, joseba pagazaurtundúa, psoe, rosa díez, terrorismo
En plena oleada de indignación nacional por el apoyo del Gobierno Aznar a los aliados que intervinieron en Iraq, algunos manteníamos que lo que se jugaba en las elecciones generales de 2004 no era la alineación internacional de España con EEUU-Gran Bretaña o con Alemania-Francia, dos parejas que, antes o después, iban a acabar coincidiendo en una política similar para Oriente Medio y frente al fundamentalismo islámico, una cuestión por completo menor para nuestros intereses más urgentes. Lo que se jugaba en aquellas elecciones era el problema de España, tal y como ha ido afectándonos cíclicamente desde hace algo más de un siglo, desde que la generación del 98 lo puso en primerísimo plano de la vida cotidiana. El problema de España es el problema de su organización territorial, de su vertebración. Y en aquel momento de marzo de 2004 se presentaban al elector dos opciones muy claras: el PP representaba una cierta estabilidad del estado de las autonomías, la búsqueda de un cierre aceptable del modelo de manera definitiva y de forma que el estado mantuviera una capacidad de poder suficiente para potenciar el equilibrio interterritorial; el PSOE, IU y los partidos nacionalistas representaban el mantenimiento de una estructura abierta permanentemente, lo que suponía más poder para los territorios y un debilitamiento de la capacidad de decisión del estado. El problema de la segunda opción, la triunfante, es que no sabemos a dónde nos conduce. Como un auténtico aprendiz de brujo, el PSOE de Zapatero se ha puesto a hacer ingeniería social, algo extremadamente peligroso, sólo admisible cuando existe una crisis del sistema verdaderamente grave, cuando se llega a un punto sin retorno, a una situación en la que el mantenimiento de la estructura del estado es más perjudicial que la aventura de la búsqueda de algo nuevo. Es decir, una situación como la de 1931 o la de 1975, pero en absoluto como la de 2004, cuando a una inmensa mayoría de los españoles no le preocupaba en absoluto el modelo existente de estructura territorial. Lo cierto es que se ha emprendido un camino difuso, nebuloso y peligroso por satisfacer las ansias de poder de las oligarquías nacionalistas de Cataluña y el País Vasco, y todo ello se ha hecho fijándolo teóricamente en un equívoco político verdaderamente insólito: para Zapatero y sus acólitos lo progresista es la debilitación de un poder central igualador en torno a la categoría del ciudadano y la entronización de caudillajes locales, a la manera feudal; un equívoco que parece que sólo se da en España (por ejemplo, en el referéndum italiano que propugnaba más poder para los territorios la derecha defendía el Sí y la izquierda el No). En sólo tres años la deriva nacional ha alcanzado tal punto de esquizofrenia que al Gobierno de España le sienta mal que sus ciudadanos se manifiesten con banderas españolas, mientras en los actos en que los que sus miembros participan se enarbolan enseñas preconstitucionales (como la tricolor) y a todos parece bien. Todos los riesgos han sido puestos sobre la mesa. El concepto mismo de nación española está afectando a los partidos políticos. Apenas queda el PP como partido nacional y, de manera incomprensible, se suma también de forma indecente y electoralista a empujar en el sentido señalado por Zapatero, y lo hace defendiendo adefesios como el nuevo Estatuto andaluz. Más allá aún, están algunos (a los que la buena fe se les supone, exactamente igual que el desconocimiento más elemental de las leyes de la historia) que juegan a contextualizarlo y desdramatizarlo todo. Se reformó el Estatuto de Cataluña y no se ha roto España, y se ríen, jaja. Como si el proceso puesto en marcha se hubiera detenido justo en el momento de su inicio, como si esto no fuera sólo el punto de partida de algo que ya se está notando (la desafección entre españoles de distintas regiones y la de muchos españoles con sus propios símbolos constitucionales es verdaderamente grave), pero que sólo alcanzará a mostrar sus auténticas consecuencias sobre la vida cotidiana dentro de una o dos generaciones.
Hoy, elmundo.es trae una entrevista con Francisco Sosa Wagner, quien fuera profesor de Zapatero y miembro del tribunal que concedió sobresaliente cum laude a una tesis del hoy presidente del Gobierno (se ha hecho un excesivo hincapié sobre la calificación de la tesis, lo cual sólo es posible desconociendo que el sobresaliente cum laude es casi lo menos que se estila en este tipo de trabajos académicos). Sosa Wagner habla con absoluta claridad, y no me resisto a traer hasta aquí los puntos fundamentales de su discurso:
-"Nos hemos lanzado a la reforma de los estatutos sin antes habernos puesto de acuerdo en lo esencial: el Estado. Hemos metido a España en un quirófano para una gran operación alumbrados por una simple vela."Creo que somos muchos los que queremos eso, pero tenemos que hacer algo, juntos, sin complejos, y pronto.
-"Nos cansamos de escuchar que con estas reformas vamos hacia un Estado federal y eso no es verdad en absoluto."
-"Como socialdemócrata, combato abiertamente la idea de cuanta más descentralización, más 'progre' soy y más pegatinas me pongo."
-"Nosotros caminamos claramente hacia el confederalismo. Es un disparate esto de que cada uno apruebe por su cuenta los estatutos alentados por un incesante victimismo local."
-"Quitémosnos las caretas de una vez. Nadie quiere una reforma del Senado para que se convierta en una cámara de representación territorial en la que todas las autonomías son iguales. Eso no lo quiere nadie: a lo que se aspira es a la bilateralidad. Es lo que se está haciendo en Cataluña y lo que se quiere hacer también en Andalucía."
-"Hasta ahora el problema era la sobrerrepresentación de los nacionalistas, ahora está ocurriendo algo más grave: la territorialización de los partidos nacionales."
-"Esto ha tomado ya un ritmo imposible de frenar. El Estado se irá fragmentando cada vez más. Veremos cómo el Gobierno será cada vez más incapaz de hacer nada, de legislar nada, de imponer nada."
-"La reforma de la Constitución para reforzar el 'disco duro' del Estado es la única salida a todo este absurdo, pero ¿quién quiere eso?"
Publicado por
Paolo
a las
09:44
13
comentarios
Etiquetas: autonomías, el mundo, españa, pp, psoe, sosa wagner, zapatero
Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio: avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba. Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día”
(Octavio Paz, Libertad bajo palabra)
Hace dos semanas, en plena efervescencia de buenos deseos para el nuevo año, una bomba mató a Carlos Alonso y a Diego Armando. ETA volvió a atentar contra la vida, haciendo añicos la esperanza honestamente alimentada durante un amplio periodo de tiempo por los hombres y las mujeres que conviven en este país. Una vez más un crimen de ETA, tan inútil [¿seguro? Yo prefiero esperar] como macabro, vuelve a reunirnos en las calles de Madrid.
Con ellos murieron una parte de los sueños de miles de migrantes que cada día cruzan océanos y desiertos [y arroyos y montañas y pasos de cebra] para hacer realidad los derechos humanos básicos para sus familias [quieren decir para sobrevivir o para vivir mejor]. En un sistema económico que decide quienes son los dueños de las oportunidades [pero qué chorrada es ésta, dios mío, el sistema no decide nada]; en un mundo que se gasta más dinero en armas que en medicinas y escuelas, las personas migrantes, como Diego y Carlos, trabajan, sueñan y apuestan por una vida digna para todos [¡Ah!, ¿sí? ¿La filantropía es condición inexcusable del migrante? Bueno, bueno, lo que aprende uno]. Estamos aquí para mostrarles nuestra solidaridad y apoyo [¿a los muertos? Antes, antes de que los mataran, ya para qué] y para condenar con toda nuestra rabia y nuestro pesar este repugnante crimen.
Pero la bomba del 30 de diciembre también hizo pedazos los sueños de los hombres y las mujeres sin distinción de lugar de nacimiento que, por opción o por azar, tenemos esta tierra como casa. Los que creímos que era posible recuperar el poder de la palabra para conquistar la paz [primera aparición del fetiche. ¿Paz para acabar con qué guerra? Reinciden en el error, ergo ETA seguirá existiendo]. También de esta negación de la palabra fueron víctimas nuestros compañeros [pero qué tontería, virgen santa]. Ante la inocencia de las victimas se oponía la bajeza de un acto irracional que rompe con la esperanza de las fuerzas democráticas [se agradece la claridad: el PP, que no había expresado ninguna esperanza, no es una fuerza democrática].
La muerte absurda, terrible, traicionera. La muerte infame, la muerte agazapada ante sus victimas esperaba oscura, indolente en la modernísima terminal 4 del Aeropuerto de Barajas [magistral período: obsérvese cómo la cursilada disfrazada de trascendencia de los adjetivos con que se califica a la muerte queda hecha añicos con el superlativo que se aplica a la terminal: “absurda, terrible, traicionera, infame, agazapada, oscura, indolente (?)... modernísima”. Y todo para echarle la culpa a la “muerte”. Pero no. La que esperaba no era la muerte, era una bomba puesta por terroristas. Podría haber habido 50 muertes o ninguna. Y el mensaje de los terroristas habría sido el mismo: negociemos, dialoguemos para conseguir la paz; he aquí mis argumentos. Mientras no se entienda que para acabar con el terrorismo la vida tiene solo un valor relativo no se acabará nunca con el terrorismo, y por tanto habrá más muertes]. Esa muerte sin sentido, ni razón, esa emboscada del terror ha golpeado a la sociedad española, a todos los que aquí vivimos y ha truncado la vida de dos compatriotas ecuatorianos.
Y desde esta Puerta de Alcalá, donde conviven pasado y presente [como en todas partes, es necesario ser bobo], el primer grito unánime que sale de nuestras gargantas es ¡No al terrorismo, no a ETA! ¡Si [sic] a la paz [2; no estamos en guerra] y a la libertad [1]! ¡Si [sic] a la unidad para derrotar al terrorismo!
Nos manifestamos para mostrar nuestra repulsa a ese vil atentado. Nos manifestamos para expresar, en este acto cívico, nuestra firme e irrenunciable determinación de acabar con la lacra de la violencia [no, muy mal, con la violencia es imposible acabar. Ya se encargará el sol a su debido tiempo de acabar con la vida y, por tanto, con la violencia. Lo que hay es que acabar con ETA]. Nos manifestamos para apoyar la unidad de los demócratas en torno a los valores de la libertad [2] y a las Instituciones e instrumentos del Estado de Derecho [nunca es tarde si la dicha es buena]. Es la hora de expresar, una vez más, nuestro reconocimiento y apoyo a la labor realizada por los profesionales de los Servicios de Seguridad y de Urgencias y Emergencias [¿y a qué viene eso ahora?].
Nos manifestamos en solidaridad con Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, ecuatorianos de origen que vivían, trabajaban y eran parte viva e ilusionada de la sociedad española. Habían venido en busca de la oportunidad de conseguir un trabajo digno y progresar a una vida mejor. Desde hace años aportaban su esfuerzo y contribuían, como el resto de trabajadores españoles, a la prosperidad y el desarrollo del conjunto del país. La organización criminal ETA ha puesto fin a sus vidas, ha roto sus sueños, ha llevado el dolor a sus familias y a sus pueblos. [Me parece que la sintaxis y la inútil retórica se comentan solas]
La banda terrorista ETA con este sangriento atentado [Con este sangriento atentado, la banda terrorista ETA] ha decidido dar por concluida la tregua permanente que hace unos meses anunció y terminar con más de tres años sin asesinatos [no, muy mal, otra vez. ETA ha dicho que no quería acabar con la tregua. Esta es simplemente su forma de entender el diálogo. Parece mentira que sigan sin enterarse de algo tan sencillo de comprender]. Se quiebran con ello, nuevamente, la esperanza y los deseos de paz [3; no estamos en guerra] de [una parte de] la sociedad española, y especialmente de la sociedad vasca, manifestados de forma permanente [hasta ETA expresa de forma permanente los deseos de “paz”]. Y por la forma y el lugar elegido, ETA no sólo ha roto la tregua que unilateralmente [tan descarado es ya este cable al gobierno que espero que los bienintencionados por lo menos duden, porque hay serias dudas del carácter unilateral de la llamada tregua] declaró, sino que ha pretendido mandar un mensaje de muerte y dolor atentando en un lugar altamente [¿por la altura de los vuelos?] transitado.
De nuevo de nuestras gargantas sale una exigencia: ¡Que ETA abandone definitivamente la violencia! [Que no, hombre, que se disuelva. Es una contradicción in terminis pedir a un terrorista que deje la violencia, lo que hay que pedirle es que deje de ser terrorista] Los terroristas y quienes les avalan y apoyan se vuelven a confundir. Este nuevo crimen como todos los que han cometido hasta ahora es profundamente inútil [sigo manteniendo mis dudas. Mientras haya una parte significativa de la clase política, los medios y los ciudadanos que piensen que la forma de acabar con ETA sea negociar con ella, el crimen será a los terroristas tan útil como los 819 asesinatos previos], solo ha conseguido llevar la muerte y el dolor a dos trabajadores y sus familias cuando se disponían a reunirse viajando a su querido Ecuador [cursilada evitable, obviamente]. Se equivocan cuando desoyen el clamor unánime a favor de la paz [4; no estamos en guerra; es mentira lo de unánime, claro está] y de la convivencia pacífica [no. Otro mensaje erróneo. No hay guerra. La gente decente no busca la paz por la paz, sino la justicia y la libertad] y caen en un trágico error si creen que con la coacción, con el chantaje y con el terror van a provocar la fractura del marco democrático y quebrar la voluntad de los demócratas [jajaja, pero si ya lo han hecho, a qué viene esto].
Se equivocan quienes creyeron que las muertes de Diego y Carlos nos dejaron sin palabras. No conseguirán acallar las voces de quienes estamos profundamente convencidos, como decía nuestro hermano y compañero Víctor Jara, de “el derecho de vivir en paz [5; no estamos en guerra]”. No serán nuestros compañeros asesinados el pretexto. Ni las armas, ni aquellos que pretenden instrumentar nuestro dolor, acabarán con la esperanza de que el ejercicio de la palabra traiga la paz [6; no estamos en guerra] y la libertad [3] a lo largo y ancho del territorio español [a España, quieren decir. Persisten en el error. El ejercicio de la palabra no trae nada. Es el Estado de Derecho y la ley la que traerá la libertad; la paz no, porque no estamos en guerra].
En estos momentos difíciles, el pueblo andino y el pueblo de Madrid se sienten hermanados en el dolor y la esperanza, así como agradecidos a las múltiples muestras de solidaridad. Estamos profundamente convencidos y convencidas [bravo] de que en esta sociedad global cada vez somos más las personas [y los personos] que entendemos que ningún hecho tiene consecuencias aisladas [o sea, que hay cada vez más gente que piensa que los hechos no tienen consecuencias aisladas, ¿aisladas de qué? Lo de la neoparla es increíble, qué hallazgos idiomáticos...]. Cada vez es más evidente que los conflictos armados, el deterioro ecológico y la pobreza son problemas de todos y todas [el contexto: el terrorismo en pie de igualdad con la guerra, el “deterioro ecológico” y la pobreza. Genial]. Los seres humanos y los pueblos que compartimos esta tierra, nuestra pachamama, estamos necesariamente hermanados en la construcción de un mundo más sostenible, más justo y en paz [7; no estamos en guerra; y por eso existe ETA, y por eso ETA pone bombas, porque está a favor del deterioro ecológico y de la pobreza. No se puede ser más memo].
Las organizaciones convocantes de esta manifestación y todas aquellas que se han adherido a la misma, los ciudadanos aquí presentes, le decimos una vez más a ETA que no nos va a amedrentar. Queremos decirle a ETA que si su propósito con este atentado es que los demócratas cedamos a su reto y a sus intenciones, sabe ya que tiene la batalla perdida [impresionante, qué firmeza, así, así, y luego una rosa a Jone, que andará por allí]. No lo ha conseguido en 40 años. No lo ha conseguido ahora. No lo conseguirá nunca. Queremos decirle a ETA que si piensa que nosotros, unidos en los valores y las instituciones del Estado de Derecho, vamos a abdicar de nuestras ansias [infinitas] de paz [8; no estamos en guerra] y libertad [4], renunciando a luchar por el fin del terrorismo, está muy equivocada [a esta altura supongo que los terroristas estarán sujetándose el estómago para que se les pase la risa. Que se diga esto cuando muchísimos de los convocantes siguen afirmando que la única salida del terrorismo será una salida negociada es algo más que un sarcasmo]. Todos nosotros le decimos a ETA que ha elegido el peor, el más inútil de los caminos [sí, esto lo dijo Zapatero, estoy seguro de que Rosa sabrá poner el mismo gesto grave detrás de la sempiterna media sonrisa]. Este final de tregua, sólo servirá para prolongar el sufrimiento, ni antes ni ahora alcanzará objetivo político alguno [pero si estaban fijando los plazos de la mesa política... no se puede ser más desvergonzado].
A tantas víctimas que el terrorismo etarra ha provocado a lo largo de estos años se han unido ahora, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Todas ellas son la prueba palpable de la irracionalidad y la inutilidad del terrorismo [con mis dudas]. Cada una de ellas constituye para nosotros un referente moral. El compromiso social y la obligación de reconocer su sacrificio se hace más fuerte cada día [ningún sacrificio: les tocó]. Por eso, queremos que este acto sea un homenaje a Carlos, a Diego y a las miles de personas y sus familias que han sufrido el brutal zarpazo del terrorismo en España [curiosa forma de desear eso, con unas formas y un lenguaje que han alejado a la mayoría de los familiares de víctimas mortales].
Urgimos a la unidad de todos los partidos democráticos, de todas las organizaciones sociales y de todos los ciudadanos y ciudadanas [de toda la ciudadanía, habría aconsejado un inspector LOGSE] en torno a las Instituciones Democráticas, para hacer frente al terrorismo, derrotarlo [nunca es tarde; hará falta algo más que este comunicado para convencerme de las intenciones reales de los convocantes] y poner fin a la violencia, sentando las bases de la paz [9; no estamos en guerra] y la libertad [5].
En democracia hay un tiempo para la discrepancia y la crítica, pero hoy nos atrevemos a pedir que, sin renunciar a ellas y por encima de cualquier otra consideración, sea el tiempo de la voluntad por poner fin a ETA [muy bien, que el Gobierno reconozca sus errores y después convoque elecciones] y conseguir la paz [10; no estamos en guerra].
Es mucho más lo que nos une a los demócratas y sus organizaciones representativas de lo que pueda separarnos, y no entenderíamos que los partidos que nos representan y en quienes depositamos nuestra confianza los ciudadanos, no hiciesen todos los esfuerzos necesarios para terminar con el terrorismo [gran verdad: inaceptable la actitud del PSOE y sus adláteres en el último año].
Cuando lo consigamos, trabajando juntos por ello, nuestra sociedad será más libre y más digna, habremos dejado atrás el horror y habremos dignificado por completo el sacrificio de quienes dieron su vida por ello, entre ellos Carlos y Diego Armando.
El sueño [infinito] de paz [11; no estamos en guerra] que albergamos no es una utopía, es la fuerza de la esperanza que late en todos los aquí reunidos y en toda España, los aquí reunidos abrazados en esa esperanza gritamos “por la paz [12; no estamos en guerra], la vida, la libertad [6] y contra el terrorismo”.
Y aquí seguiremos apostando por la vida, por la paz [13; no estamos en guerra], por el derecho a vivir en libertad [7] y por la necesidad de entendernos para caminar juntos [no creo que sea necesario entenderse para caminar juntos. Basta con aplicar las leyes del estado de Derecho. Reconocer eso sería suficiente para que yo me pusiera al lado hasta de Rosa Regás].
Shuc makilla, shuc yuyailla, shuc shungulla!!
¡Un solo puño, un solo pensamiento y un solo corazón! [Ya]
Publicado por
Paolo
a las
13:47
8
comentarios
Etiquetas: diálogo, eta, manifestaciones, paz, pp, psoe, terrorismo
Mirando al dedo que señala la luna se han quedado muchos tras la negativa del PP a participar en la pantomima madrileña del próximo sábado. Como si la fractura social no se hubiera producido ya hace mucho, como si no fueran el PSOE y sus aliados fronterizos con el fascismo los que llevasen al menos cuatro años (desde que a un barco extranjero le diera por hundirse junto a las costas de Galicia, más exactamente) tratando de expulsar al PP del espacio público, con la intención (evidente para el más lerdo de los observadores, salvo que esté cegado por el sectarismo) de sustituir el régimen constitucional del 78 por otro más proclive a satisfacer las ansias de poder de las elites nacionalistas periféricas. Es lo que ocurre cuando se despoja a las palabras de su sentido, cuando la realidad se sustituye por los engolados anhelos megalómanos de un iluminado cursi. Hoy, la palabra “paz”, usada en el contexto político español, tiene para todos los que nos opusimos desde el principio al “proceso” un significado de siniestra sumisión a la lógica terrorista. Así que por alejados que podamos estar del PP, su postura es la única posible, la única factible que le han dejado los pacificadores de pacotilla en el escenario maquiavélico que han urdido durante meses con sus patrañas semánticas y su laxitud ética.
Publicado por
Paolo
a las
20:01
16
comentarios
Etiquetas: diálogo, manifestaciones, paz, pp, psoe, terrorismo
Cientos de millones de mujeres en el mundo viven en situaciones de discriminación legal, sojuzgadas y sometidas al imperio arbitrario de padres, hermanos o maridos y a unas tradiciones religiosas y sociales que las esclavizan, impidiéndoles disfrutar de los mismos derechos que los varones.
Afortunadamente, esa situación es desconocida en las democracias occidentales desde hace mucho tiempo. Los ordenamientos jurídicos de todos los países avanzados reconocen la igualdad de derechos de hombre y mujer ante cualquier situación vital y a lo largo de toda su existencia. Las excepciones a la norma son en realidad poco significativas. Así, en la Constitución española de 1978 se reconocen dos situaciones de desigualdad legal, una de las cuales aún persiste, pero afecta solamente a una familia: es la prelación del varón sobre la mujer en la sucesión al trono. La otra ha sido ya abolida en la práctica, al desaparecer el servicio militar obligatorio, que tenían que prestar sólo los hombres.
Pese a esta igualdad ante el Derecho, sin vuelta atrás posible, persisten en nuestra civilización situaciones en las que los roles sexistas están tan asumidos, tan fijados en las relaciones y los comportamientos sociales que en determinados ámbitos conducen a discriminaciones prácticas y reales por causa de sexo. Resulta evidente que la generalización de determinadas prácticas se toma su tiempo en asentarse en todos los espacios de relación social. Hay quienes consideran que la mejor forma de acelerar estos procesos es la de empujar empleando una legislación discriminatoria. Discriminación positiva, le llaman. Y consiste en que, ya que hay mujeres que en determinados ámbitos son discriminadas, favorezcamos a todas las mujeres en todos los ámbitos. Así convertiremos antes la igualdad legal en igualdad social, efectiva y real. Pretensión excesiva y procedimiento bastardo, que actúa como un ariete contra el propio estado de derecho que lo desarrolla. Si todo el mundo (hombres y mujeres, musulmanes y católicos, pelirrojos y morenos, médicos y albañiles...) es igual ante la ley, combátanse desde la ley las injusticias y las discriminaciones que afectan individualmente a los sujetos y no sean favorecidos determinados colectivos con la excusa de mejorar sus posibilidades individuales.
Entre quienes defienden la discriminación positiva en favor de las mujeres, los hay que estiman que, ya que tradicionalmente las mujeres se han encargado en menor medida de labores políticas y de gobierno, lo ideal sería favorecerlas para que los puestos de responsabilidad pública estén ocupados paritariamente por hombres y mujeres, y hasta proponen fijar estas cuotas por ley. El actual gobierno socialista es un buen ejemplo, al estar formado por ocho hombres y ocho mujeres (aunque no resulta conveniente precipitarse; habrá que esperar a que el próximo candidato socialista a la presidencia del Gobierno sea una mujer: sólo así la aplicación maximalista de su principio de discriminación positiva paritaria será creíble). La pregunta es si los gobernados ganamos algo con esta situación. Parece que no, y que en una meritocracia, como en la que supuestamente vivimos, el acceso a los puestos públicos debe estar condicionado al mérito del aspirante y no a su sexo.
Deberían de ser las propias ministras las primeras interesadas en abonar la idea de que forman parte del Gobierno por su formación, su capacidad y su eficacia como gestoras y no por el hecho, irrelevante para la gobernación de la República, de la naturaleza de sus cromosomas sexuales. Pero parece, a tenor de la sesión de fotos conjunta que han concedido a una revista de moda, que esa, la de la igualdad entre hombres y mujeres, es cuestión que no les importa demasiado. “Aparecemos juntas porque somos las mujeres del Gobierno”. Curiosa forma de decir: “Somos cuota”.
Ministras 
Publicado por
Paolo
a las
17:34
2
comentarios
Etiquetas: cuotas, discriminación posotova, psoe, vogue, zapatero
Bastaron unas pocas horas para que todos nos diéramos cuenta de que ni el PP ni el PSOE buscaban en la Comisión Parlamentaria del 11-M ninguna verdad, sólo la defensa de sus posturas y la justificación de sus actuaciones entre el momento del atentado y el de las elecciones. Han pasado los días y todo ha ido a peor. El Presidente de la comisión desmintiendo a un vicepresidente, éste contactando con un testigo antes de la declaración, "testigos de partido" convenientemente aleccionados, incluso en sedes políticas, funcionarios policiales contradiciéndose unos a otros, informes de la seguridad del Estado tan triviales y pueriles que uno se asusta de los oídos y los ojos que nos vigilan, un fiscal que dice ignorar hasta el hecho más elemental del caso, pero que se permite juicios acerca de la responsabilidad del atentado, un juez estrella ejerciendo de tal, un expresidente del Gobierno que reconoce haberse quedado con informes secretos, y todo ello aderezado por las manipulaciones permanentes de los titulares de El País, que luego contradecían sistemáticamente las informaciones interiores, o los comentarios de Carlos Llamas y sus adláteres en la SER, justo de ellos, difusores de la única mentira comprobada de aquellos días terribles... Y 192 muertos.
Publicado por
Paolo
a las
16:00
3
comentarios
Etiquetas: comisiones, el país, parlamento, política, pp, psoe, ser