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martes, 8 de mayo de 2007

Paz para nuestro tiempo

Neville Chamberlain era una buena persona. También era Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, pero esa es una cuestión secundaria. Lo que cuenta es que era buena persona. Para el verano de 1938, cuando llevaba algo más de un año ocupando su alta responsabilidad política, Neville estaba convencido de que Adolf Hitler era un hombre de paz. ¿Que era nacionalista? ¿Bueno y qué? ¿Es que no tenían los nacionalistas también derecho a existir? ¿No eran acaso legítimas y democráticas sus reclamaciones sobre la región de los sudetes? ¿Por qué no iban a integrarse los sudetes en Alemania si la mayoría de su población hablaba alemán? A ver, ¿qué iban a hablar los alemanes?, ¿chino? Y si uno hablaba alemán, ¿qué era?, a ver... ¿No era pues justo que todos los germanoparlantes vivieran acogidos en el seno de la gran madre patria? ¿No se habían integrado ya los austriacos y, frente a los apocalípticos anunciantes del fin del mundo, los belicistas de siempre, no había pasado nada? Nada. ¿Qué había pues de malo en ello? Más aún, ¿qué había de malo en hablar de ello? Así que Neville cogió un avión en septiembre de 1938 y se fue hasta Múnich con la sana intención de reunirse con Herr Hitler. Tenía la convicción de que si lo miraba seriamente a los ojos y le pedía que abandonase las malas compañías, el canciller alemán no iba a poder sustraerse a la dulce mirada de un hombre bueno, pues al fin y al cabo Hitler era un hombre de firmes convicciones, pero que también deseaba, por encima de cualquier otra circunstancia, la paz. Bien, era cierto que para aceptar esa paz ponía algunas condiciones, pero no había condición que él no estuviera dispuesto a discutir con el mismísimo diablo con tal de satisfacer las ansias infinitas de paz de los súbditos de su augusta majestad. Así que la reunión transcurrió de forma agradable y se coronó con un rotundo éxito. Neville no cabía en sí de gozo y volvió feliz a Londres con un papelito en el que se veía chiquitina y grácil la firma del Führer, qué trazo tan fino y preciso, se notaba a las claras la honda sensibilidad de la mano que lo había estampado sobre el papel. Así que cuando llegó al aeropuerto lo primero que hizo fue mostrar exultante el papelito a sus seguidores, que lo aclamaban y vitoreaban como el gran príncipe de la concordia universal. No había duda ninguna. Neville había ganado la paz para su tiempo. Ya lo decían todos. Y el Daily Express tenía razón: llegaría el año nuevo de 1939 e Inglaterra seguiría en paz.

sábado, 13 de enero de 2007

El Manifiesto

Allá, donde terminan las fronteras, los caminos se borran. Donde empieza el silencio: avanzo lentamente y pueblo la noche de estrellas, de palabras, de la respiración de un agua remota que me espera donde comienza el alba. Contra el silencio y el bullicio invento la Palabra, libertad que se inventa y me inventa cada día”
(Octavio Paz, Libertad bajo palabra)

Hace dos semanas, en plena efervescencia de buenos deseos para el nuevo año, una bomba mató a Carlos Alonso y a Diego Armando. ETA volvió a atentar contra la vida, haciendo añicos la esperanza honestamente alimentada durante un amplio periodo de tiempo por los hombres y las mujeres que conviven en este país. Una vez más un crimen de ETA, tan inútil [¿seguro? Yo prefiero esperar] como macabro, vuelve a reunirnos en las calles de Madrid.

Con ellos murieron una parte de los sueños de miles de migrantes que cada día cruzan océanos y desiertos [y arroyos y montañas y pasos de cebra] para hacer realidad los derechos humanos básicos para sus familias [quieren decir para sobrevivir o para vivir mejor]. En un sistema económico que decide quienes son los dueños de las oportunidades [pero qué chorrada es ésta, dios mío, el sistema no decide nada]; en un mundo que se gasta más dinero en armas que en medicinas y escuelas, las personas migrantes, como Diego y Carlos, trabajan, sueñan y apuestan por una vida digna para todos [¡Ah!, ¿sí? ¿La filantropía es condición inexcusable del migrante? Bueno, bueno, lo que aprende uno]. Estamos aquí para mostrarles nuestra solidaridad y apoyo [¿a los muertos? Antes, antes de que los mataran, ya para qué] y para condenar con toda nuestra rabia y nuestro pesar este repugnante crimen.

Pero la bomba del 30 de diciembre también hizo pedazos los sueños de los hombres y las mujeres sin distinción de lugar de nacimiento que, por opción o por azar, tenemos esta tierra como casa. Los que creímos que era posible recuperar el poder de la palabra para conquistar la paz [primera aparición del fetiche. ¿Paz para acabar con qué guerra? Reinciden en el error, ergo ETA seguirá existiendo]. También de esta negación de la palabra fueron víctimas nuestros compañeros [pero qué tontería, virgen santa]. Ante la inocencia de las victimas se oponía la bajeza de un acto irracional que rompe con la esperanza de las fuerzas democráticas [se agradece la claridad: el PP, que no había expresado ninguna esperanza, no es una fuerza democrática].

La muerte absurda, terrible, traicionera. La muerte infame, la muerte agazapada ante sus victimas esperaba oscura, indolente en la modernísima terminal 4 del Aeropuerto de Barajas [magistral período: obsérvese cómo la cursilada disfrazada de trascendencia de los adjetivos con que se califica a la muerte queda hecha añicos con el superlativo que se aplica a la terminal: “absurda, terrible, traicionera, infame, agazapada, oscura, indolente (?)... modernísima”. Y todo para echarle la culpa a la “muerte”. Pero no. La que esperaba no era la muerte, era una bomba puesta por terroristas. Podría haber habido 50 muertes o ninguna. Y el mensaje de los terroristas habría sido el mismo: negociemos, dialoguemos para conseguir la paz; he aquí mis argumentos. Mientras no se entienda que para acabar con el terrorismo la vida tiene solo un valor relativo no se acabará nunca con el terrorismo, y por tanto habrá más muertes]. Esa muerte sin sentido, ni razón, esa emboscada del terror ha golpeado a la sociedad española, a todos los que aquí vivimos y ha truncado la vida de dos compatriotas ecuatorianos.

Y desde esta Puerta de Alcalá, donde conviven pasado y presente [como en todas partes, es necesario ser bobo], el primer grito unánime que sale de nuestras gargantas es ¡No al terrorismo, no a ETA! ¡Si [sic] a la paz [2; no estamos en guerra] y a la libertad [1]! ¡Si [sic] a la unidad para derrotar al terrorismo!

Nos manifestamos para mostrar nuestra repulsa a ese vil atentado. Nos manifestamos para expresar, en este acto cívico, nuestra firme e irrenunciable determinación de acabar con la lacra de la violencia [no, muy mal, con la violencia es imposible acabar. Ya se encargará el sol a su debido tiempo de acabar con la vida y, por tanto, con la violencia. Lo que hay es que acabar con ETA]. Nos manifestamos para apoyar la unidad de los demócratas en torno a los valores de la libertad [2] y a las Instituciones e instrumentos del Estado de Derecho [nunca es tarde si la dicha es buena]. Es la hora de expresar, una vez más, nuestro reconocimiento y apoyo a la labor realizada por los profesionales de los Servicios de Seguridad y de Urgencias y Emergencias [¿y a qué viene eso ahora?].

Nos manifestamos en solidaridad con Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, ecuatorianos de origen que vivían, trabajaban y eran parte viva e ilusionada de la sociedad española. Habían venido en busca de la oportunidad de conseguir un trabajo digno y progresar a una vida mejor. Desde hace años aportaban su esfuerzo y contribuían, como el resto de trabajadores españoles, a la prosperidad y el desarrollo del conjunto del país. La organización criminal ETA ha puesto fin a sus vidas, ha roto sus sueños, ha llevado el dolor a sus familias y a sus pueblos. [Me parece que la sintaxis y la inútil retórica se comentan solas]

La banda terrorista ETA con este sangriento atentado [Con este sangriento atentado, la banda terrorista ETA] ha decidido dar por concluida la tregua permanente que hace unos meses anunció y terminar con más de tres años sin asesinatos [no, muy mal, otra vez. ETA ha dicho que no quería acabar con la tregua. Esta es simplemente su forma de entender el diálogo. Parece mentira que sigan sin enterarse de algo tan sencillo de comprender]. Se quiebran con ello, nuevamente, la esperanza y los deseos de paz [3; no estamos en guerra] de [una parte de] la sociedad española, y especialmente de la sociedad vasca, manifestados de forma permanente [hasta ETA expresa de forma permanente los deseos de “paz”]. Y por la forma y el lugar elegido, ETA no sólo ha roto la tregua que unilateralmente [tan descarado es ya este cable al gobierno que espero que los bienintencionados por lo menos duden, porque hay serias dudas del carácter unilateral de la llamada tregua] declaró, sino que ha pretendido mandar un mensaje de muerte y dolor atentando en un lugar altamente [¿por la altura de los vuelos?] transitado.

De nuevo de nuestras gargantas sale una exigencia: ¡Que ETA abandone definitivamente la violencia! [Que no, hombre, que se disuelva. Es una contradicción in terminis pedir a un terrorista que deje la violencia, lo que hay que pedirle es que deje de ser terrorista] Los terroristas y quienes les avalan y apoyan se vuelven a confundir. Este nuevo crimen como todos los que han cometido hasta ahora es profundamente inútil [sigo manteniendo mis dudas. Mientras haya una parte significativa de la clase política, los medios y los ciudadanos que piensen que la forma de acabar con ETA sea negociar con ella, el crimen será a los terroristas tan útil como los 819 asesinatos previos], solo ha conseguido llevar la muerte y el dolor a dos trabajadores y sus familias cuando se disponían a reunirse viajando a su querido Ecuador [cursilada evitable, obviamente]. Se equivocan cuando desoyen el clamor unánime a favor de la paz [4; no estamos en guerra; es mentira lo de unánime, claro está] y de la convivencia pacífica [no. Otro mensaje erróneo. No hay guerra. La gente decente no busca la paz por la paz, sino la justicia y la libertad] y caen en un trágico error si creen que con la coacción, con el chantaje y con el terror van a provocar la fractura del marco democrático y quebrar la voluntad de los demócratas [jajaja, pero si ya lo han hecho, a qué viene esto].

Se equivocan quienes creyeron que las muertes de Diego y Carlos nos dejaron sin palabras. No conseguirán acallar las voces de quienes estamos profundamente convencidos, como decía nuestro hermano y compañero Víctor Jara, de “el derecho de vivir en paz [5; no estamos en guerra]”. No serán nuestros compañeros asesinados el pretexto. Ni las armas, ni aquellos que pretenden instrumentar nuestro dolor, acabarán con la esperanza de que el ejercicio de la palabra traiga la paz [6; no estamos en guerra] y la libertad [3] a lo largo y ancho del territorio español [a España, quieren decir. Persisten en el error. El ejercicio de la palabra no trae nada. Es el Estado de Derecho y la ley la que traerá la libertad; la paz no, porque no estamos en guerra].
En estos momentos difíciles, el pueblo andino y el pueblo de Madrid se sienten hermanados en el dolor y la esperanza, así como agradecidos a las múltiples muestras de solidaridad. Estamos profundamente convencidos y convencidas [bravo] de que en esta sociedad global cada vez somos más las personas [y los personos] que entendemos que ningún hecho tiene consecuencias aisladas [o sea, que hay cada vez más gente que piensa que los hechos no tienen consecuencias aisladas, ¿aisladas de qué? Lo de la neoparla es increíble, qué hallazgos idiomáticos...]. Cada vez es más evidente que los conflictos armados, el deterioro ecológico y la pobreza son problemas de todos y todas [el contexto: el terrorismo en pie de igualdad con la guerra, el “deterioro ecológico” y la pobreza. Genial]. Los seres humanos y los pueblos que compartimos esta tierra, nuestra pachamama, estamos necesariamente hermanados en la construcción de un mundo más sostenible, más justo y en paz [7; no estamos en guerra; y por eso existe ETA, y por eso ETA pone bombas, porque está a favor del deterioro ecológico y de la pobreza. No se puede ser más memo].

Las organizaciones convocantes de esta manifestación y todas aquellas que se han adherido a la misma, los ciudadanos aquí presentes, le decimos una vez más a ETA que no nos va a amedrentar. Queremos decirle a ETA que si su propósito con este atentado es que los demócratas cedamos a su reto y a sus intenciones, sabe ya que tiene la batalla perdida [impresionante, qué firmeza, así, así, y luego una rosa a Jone, que andará por allí]. No lo ha conseguido en 40 años. No lo ha conseguido ahora. No lo conseguirá nunca. Queremos decirle a ETA que si piensa que nosotros, unidos en los valores y las instituciones del Estado de Derecho, vamos a abdicar de nuestras ansias [infinitas] de paz [8; no estamos en guerra] y libertad [4], renunciando a luchar por el fin del terrorismo, está muy equivocada [a esta altura supongo que los terroristas estarán sujetándose el estómago para que se les pase la risa. Que se diga esto cuando muchísimos de los convocantes siguen afirmando que la única salida del terrorismo será una salida negociada es algo más que un sarcasmo]. Todos nosotros le decimos a ETA que ha elegido el peor, el más inútil de los caminos [sí, esto lo dijo Zapatero, estoy seguro de que Rosa sabrá poner el mismo gesto grave detrás de la sempiterna media sonrisa]. Este final de tregua, sólo servirá para prolongar el sufrimiento, ni antes ni ahora alcanzará objetivo político alguno [pero si estaban fijando los plazos de la mesa política... no se puede ser más desvergonzado].

A tantas víctimas que el terrorismo etarra ha provocado a lo largo de estos años se han unido ahora, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Todas ellas son la prueba palpable de la irracionalidad y la inutilidad del terrorismo [con mis dudas]. Cada una de ellas constituye para nosotros un referente moral. El compromiso social y la obligación de reconocer su sacrificio se hace más fuerte cada día [ningún sacrificio: les tocó]. Por eso, queremos que este acto sea un homenaje a Carlos, a Diego y a las miles de personas y sus familias que han sufrido el brutal zarpazo del terrorismo en España [curiosa forma de desear eso, con unas formas y un lenguaje que han alejado a la mayoría de los familiares de víctimas mortales].

Urgimos a la unidad de todos los partidos democráticos, de todas las organizaciones sociales y de todos los ciudadanos y ciudadanas [de toda la ciudadanía, habría aconsejado un inspector LOGSE] en torno a las Instituciones Democráticas, para hacer frente al terrorismo, derrotarlo [nunca es tarde; hará falta algo más que este comunicado para convencerme de las intenciones reales de los convocantes] y poner fin a la violencia, sentando las bases de la paz [9; no estamos en guerra] y la libertad [5].

En democracia hay un tiempo para la discrepancia y la crítica, pero hoy nos atrevemos a pedir que, sin renunciar a ellas y por encima de cualquier otra consideración, sea el tiempo de la voluntad por poner fin a ETA [muy bien, que el Gobierno reconozca sus errores y después convoque elecciones] y conseguir la paz [10; no estamos en guerra].

Es mucho más lo que nos une a los demócratas y sus organizaciones representativas de lo que pueda separarnos, y no entenderíamos que los partidos que nos representan y en quienes depositamos nuestra confianza los ciudadanos, no hiciesen todos los esfuerzos necesarios para terminar con el terrorismo [gran verdad: inaceptable la actitud del PSOE y sus adláteres en el último año].

Cuando lo consigamos, trabajando juntos por ello, nuestra sociedad será más libre y más digna, habremos dejado atrás el horror y habremos dignificado por completo el sacrificio de quienes dieron su vida por ello, entre ellos Carlos y Diego Armando.

El sueño [infinito] de paz [11; no estamos en guerra] que albergamos no es una utopía, es la fuerza de la esperanza que late en todos los aquí reunidos y en toda España, los aquí reunidos abrazados en esa esperanza gritamos “por la paz [12; no estamos en guerra], la vida, la libertad [6] y contra el terrorismo”.

Y aquí seguiremos apostando por la vida, por la paz [13; no estamos en guerra], por el derecho a vivir en libertad [7] y por la necesidad de entendernos para caminar juntos [no creo que sea necesario entenderse para caminar juntos. Basta con aplicar las leyes del estado de Derecho. Reconocer eso sería suficiente para que yo me pusiera al lado hasta de Rosa Regás].

Shuc makilla, shuc yuyailla, shuc shungulla!!

¡Un solo puño, un solo pensamiento y un solo corazón! [Ya]

jueves, 11 de enero de 2007

De lemas y papelitos

Mirando al dedo que señala la luna se han quedado muchos tras la negativa del PP a participar en la pantomima madrileña del próximo sábado. Como si la fractura social no se hubiera producido ya hace mucho, como si no fueran el PSOE y sus aliados fronterizos con el fascismo los que llevasen al menos cuatro años (desde que a un barco extranjero le diera por hundirse junto a las costas de Galicia, más exactamente) tratando de expulsar al PP del espacio público, con la intención (evidente para el más lerdo de los observadores, salvo que esté cegado por el sectarismo) de sustituir el régimen constitucional del 78 por otro más proclive a satisfacer las ansias de poder de las elites nacionalistas periféricas. Es lo que ocurre cuando se despoja a las palabras de su sentido, cuando la realidad se sustituye por los engolados anhelos megalómanos de un iluminado cursi. Hoy, la palabra “paz”, usada en el contexto político español, tiene para todos los que nos opusimos desde el principio al “proceso” un significado de siniestra sumisión a la lógica terrorista. Así que por alejados que podamos estar del PP, su postura es la única posible, la única factible que le han dejado los pacificadores de pacotilla en el escenario maquiavélico que han urdido durante meses con sus patrañas semánticas y su laxitud ética.

sábado, 10 de junio de 2006

Principios

Ángel contaba hace unos días cómo transcurrió la entrevista que le tocó mantener con dos testigos de Jehová que se presentaron de improviso en su casa:

Desde hacía tiempo tenía preparada la estrategia que coincide sinceramente con mi forma de ver este asunto. El diálogo fue más o menos así, empezando por una pregunta de ellos a bocajarro:
- Buenos días ¿cree usted en Dios?
- ¿Perdón? No entiendo de qué me habla.
- Le preguntaba que si cree usted en Dios.
- Sigo sin entender ¿me explica qué quiere decir?
- Dios es nuestro padre, el creador del mundo, el que nos premia o castiga por nuestros actos...
- Ahora sí que no entiendo nada, disculpe ¿quién dice que es mi padre?
Así más o menos ando yo últimamente cada vez que entro en un blog o en un foro de política. Leo palabras y expresiones como "proceso de paz", "diálogo", "negociación", "conflicto", "mesa de partidos", "indultos" y otras por el estilo y no me entero de nada. No sé de qué hablan. Como si hubiera pasado una temporada en Marte y estuviese recién aterrizado. Me gustaría preguntar, en plan socrático, sin malos rollos, pero como veo los ánimos un tanto excitados prefiero dejar mis preguntas para mejor ocasión. No puedo imaginar que todo eso que leo esté referido a la banda terrorista ETA, no es posible, no puede ser, porque yo sé perfectamente que los principios democráticos en que se asienta nuestro sistema político hacen innecesarios esta prostitución del lenguaje, y en caso de que alguien estuviera tentado de saltárselos, la ley saldría inequívocamente en su (nuestra) defensa. No. No puede ser. Todos sabemos que en el País Vasco no hay ningún conflicto político diferente al que pueda haber en Extremadura o en Cantabria, es decir maneras diferentes de entender la forma de organizar la convivencia, y hace mucho que encontramos la solución para ese conflicto: se llama democracia. No. No puede ser. Es imposible que haya nadie entre nosotros que desee compensar políticamente a ETA negociando con ella. Inimaginable que alguien haya pensado eso de una "mesa de partidos", porque ya existe esa mesa y nuestra democracia se fundamenta en ella. Solemos llamarla Parlamento. Así que no. Es imposible que nadie, y mucho menos el Gobierno de España, esté tentado de saltarse o de suspender la ley, porque, como dijo Agnes Heller, eso no sería sólo legalmente, sino moralmente erróneo. Y la legitimidad de un Gobierno se basa no sólo en la escrupulosa atención a la legalidad de sus actuaciones, sino también en su contenido moral. Así que no puede ser que cuando alguien avisa al Gobierno de que tenga cuidado, de que no vaya a saltarse con una simple decisión a la vez la ley y la ética, sea acusado de actuar de forma irresponsable, de no querer la "paz", de guerracivilista, de ser enemigo del diálogo y todas esas cosas que he leído por ahí. Eso es por completo inimaginable. Un día de estos me animo y pregunto de qué hablan tantos. O mejor me vuelvo a Marte.

martes, 30 de mayo de 2006

Actores

¿Paz?
La foto venía en elmundo.es con el siguiente texto: "La abogada batasuna Ione Gorizelaia, del colectivo Ahotsak, levanta una rosa tras recibir la Mención Especial Mujeres en Unión, un premio que concede la Secretaría de la Mujer de la Unión de Actores, que recayó en el colectivo Ahotsak: 'Voces de mujeres para la paz', que reúne a mujeres parlamentarias y cargos políticos y sindicales del País Vasco, que buscan reivindicar su participación en el proceso de paz (Foto: Efe)".

Nada más verla me han entrado ganas de vomitar. Me resulta difícil imaginar un insulto y una ignominia mayores. Una mierda.

lunes, 27 de marzo de 2006

ETA

Tras el “alto el fuego permanente” de la banda terrorista ETA andan la ciudadanía y la bloguería revolucionadas y proclamando de forma generalizada a los cuatro vientos su alegría, su cautela y su esperanza, estados de ánimo todos ellos dignos de envidia, sobre todo para los que no encontramos especiales motivos para experimentar ninguno de ellos, por lo cual, como era de esperar, ya hemos sido tildados, en el mejor de los casos, de no entender, y en el peor, de no desear la paz, de vivir anclados en el rencor y el deseo de venganza, de buscar el entorpecimiento del proceso por partidistas motivos espurios y no sé de cuántos crímenes deleznables más. Leyendo a unos y a otros, tanto en la red como en el papel, detecto una tendencia a la amnesia, el voluntarismo y la confusión de realidad y deseo que, aparte de reflejar un confuso entendimiento de los valores y la ética cívicos, se me antojan peligrosos. El discurso más o menos oficial viene a ser este: ETA ha sido derrotada, pero su liquidación total sólo se conseguirá cediendo en pequeños detalles estratégicos perfectamente asumibles por nuestro sistema democrático, detalles que habrá que negociar directamente con los terroristas y exigirá la unidad de todas las fuerzas políticas españolas y la generosidad de las víctimas. Con ligeras variaciones ya he perdido la cuenta de las veces que he leído esto mismo en los últimos cinco días. Las condiciones de la negociación y el precio que por la paz están dispuestos a pagar la mayoría (incluido el Gobierno de la nación) han quedado pues suficientemente claros, y qué más da que algunos griten (gritemos) en el desierto nuestro profundo y radical (de raíz) desacuerdo, el mundo es ansí, y a mí, en mi solitud de estúpido moralista, este soneto de Shakespeare no me lo amarga nadie.


Soneto 52 de Shakespeare. Ralph Fiennes (BIS)

[Aquí estoy, como el rico, cuya bendita llave,/ le pone en la presencia de su dulce tesoro,/ cuyo caudal no quiere, continuamente ver,/ por no ver de mellar el filo del placer.// De estas formas las fiestas, tan solemnes y raras/ se esparcen y aparecen en la rueda del año,/ como piedras preciosas, con amor colocadas,/ o la joya más bella del centro del collar.// El tiempo que os retiene es igual que mi cofre/ o tal como el armario, que esconde el bello manto,/ volviendo venturoso el especial instante,/ en que por fin revela su escondido esplendor.// Feliz de vos al darme, estando poseído,/ valor para triunfar esperando tu ausencia.]

No voy a hacer discursos grandilocuentes ni manifestaciones estentóreas, pero sí que me gustaría comentar uno de los textos que más me ha llamado la atención de cuantos he leído al respecto y que viene a representar una postura muy común en torno a la cuestión del nacionalismo vasco y del terrorismo etarra. Aparece como comentario en un post de Portorosa, y allí prometí que con algo de tiempo haría su exégesis. Lo firma Miranda, compañera lejana de perdidas batallas, y de la que otras luchas me alejaron. Ella sigue estando habitualmente en El Pombo, su foro, un sitio que un día también fue mi casa. El paso del tiempo y el alejamiento no han mermado mi afecto personal hacia ella como tampoco el respeto intelectual que me merecen sus siempre contundentes puntos de vista. Que no comparta muchos de ellos sólo es indicio de lo que nos separa en el análisis de la realidad, pero no significa (al menos por mi parte) ningún tipo de hostilidad ni de desprecio personal. Y espero que si llega a leer alguna vez esto, lo entienda así. Su texto va tal cual (en azul), sin cambiar ni una coma:


Sobre ETA (con mayúsculas, como se escriben en español los acrónimos) [como lo escribo yo, ni más ni menos, que hay mucho nominalista suelto, aunque reconozco que me hacen gracia esos que para chinchar hablan de “la ETA”] se ha dicho de todo, se le ha llamado de todo, pero lo que no se puede cambiar ni mover es su existencia y pertenencia a una forma de malentender una reivindicación "nacional" en forma modo y estilo que se ha dado otras veces en lo que ahora llamamos vieja Europa. [Todos los nacionalismos me parecen detestables, desechos históricos del idealismo alemán, y a los nacionalistas militantes, esos que se levantan todas las mañanas pensando en qué hacer para ser mejores vascos, catalanes, españoles o bretones me gustaría tenerlos siempre lo más lejos posible. En cualquier caso, esa pretendida normalidad de la “reivindicación nacional” de ETA (de forma malentendida, por supuesto) no parece tan evidente. Quizá Miranda pueda poner ejemplos de una sociedad de privilegiados en guerra contra unos explotadores que son más pobres que ellos, pero a mí no se me ocurren. Pienso más bien que la existencia de ETA es bastante difícil de entender en el contexto europeo. Como decía Savater, viene a ser poco más o menos como si en Suecia operase una guerrilla.] Pretender eliminar un Movimiento de Liberación Nacional Vasco, como bien le denominó Aznar, con Cucal, es de locos o de imbéciles, y es lo que efectivamente se ha demostrado que no se puede hacer. [Con Cucal, no, aplicando la ley, y sí se puede hacer. En realidad se ha hecho así y ha funcionado.] No se pueden fabricar leyes "especiales" para luchar con los que viven además fuera de ellas, eso pervierte el Estado de Derecho, ni se les puede eliminar a su manera (Gal) [¡Vaya! Justo el meollo de la cuestión. Primero, las leyes son instrumentos de las sociedades para satisfacer sus necesidades, y tienen que estar por consiguiente en función del nivel y la categoría de los conflictos característicos de cada sociedad. Es evidente que en Islandia no necesitan leyes contra el terrorismo y que en Siberia las medidas para la ordenación del uso del suelo serán bien diferentes de las de Singapur. Segundo, lo que pervierte el Estado de Derecho es su aplicación selectiva. Si las leyes son iguales para todos y a todos obligan no debería existir ningún tipo de atajos, absolutamente para nada. Es el convencimiento de que el Estado de Derecho va a funcionar siempre lo que garantiza mi seguridad, mi libertad, mi vida, mis derechos. En el momento en que alguien está tentado de saltarse el Estado de Derecho para resolver algún problema específico, cualquiera puede convertirse en Segundo Marey, o en Lasa y Zabala, que por muy terroristas que fueran, merecían el amparo de la ley exactamente igual que el señor Marey. En esas circunstancias, la garantía de mi seguridad, de mi libertad, de mis derechos, se esfuma. No existen tribunales de excepción, y las religiones (incluida la nacionalista) y sus practicantes están absolutamente sometidos al imperio de la ley, me da igual que los creyentes sean 200 ó 2 millones, porque ya saldrá lo del número, así me adelanto.] ni se puede acabar encarcelando a todos los sospechosos por residentes en el PV, como hemos sido tildados los que aquí vivimos por algunos medios [¿cuándo, dónde? Mi más sincero apoyo a los residentes en el PV que hayan sido víctimas de ese trato denigrante].

Cualquiera que conozca este tipo de "movimientos" por estudio o por vivir cerca con los ojos abiertos, sabe que por un terrorista de este tipo que desaparece eliminado policialmente, hay ocho más dispuestos a reemplazarle [No es verdad. Eso puede pasar en sociedades que viven en la desesperación más absoluta, pero en sociedades ricas, por muy grande que sea el lavado de cerebro, si los terroristas son sistemáticamente detenidos y encarcelados y sus apoyos logísticos diezmados y desarticulados, el número de los que están dispuestos a sustituir a los caídos, disminuye hasta hacerse irrelevante. De hecho es lo que le ha pasado a ETA, hasta el punto de que ha tenido que recurrir más de una vez a sicarios externos al nacionalismo vasco.] y hay alrededor de ese nucleo cientos de personas involucradas, familiares, conocidos, amigos, que no desaparecen con cucal, y a los que no se les puede borrar la memoria o del mapa. [Allá las tragaderas morales de cada cual. Imagino a los familiares y amigos de un pederasta o de un maltratador apoyando sus acciones y sólo se me ocurre la mayor de las repulsas. No entiendo por qué razón el que le pega un tiro en la nuca a un concejal del PP merece una consideración diferente por el hecho de que sean muchos los que le apoyan. La ética se lleva muy mal con las matemáticas.]

La rendición, porque esto és lo que ha pasado, tiene que producirse por voluntad propia, por consenso, porque de otra forma el foco, el cancer seguiría ahí. Visto que no se puede eliminar el cancer matando al paciente, habrá ahora que aplicar quimio y radio a esta salida. [Es muy optmista Miranda, como la mayoría, pensando en esa cosa de la rendición (voluntaria) de ETA. No veo nada en los famosos comunicados que apunte en esa dirección. ‘Rendición’ para mí sólo puede significar renuncia absoluta a sus exigencias, que sin embargo, siguen figurando punto por punto, uno detrás de otro, en los comunicados de la semana pasada. En último término y en el fondo, la existencia de una organización terrorista puede reducirse a la de unas siglas con prestigio intimidador suficiente como para tener influencia política. Y ETA seguirá ahí para quien quiera arroparse bajo sus tres letras, mientras mantenga una infraestuctura mínima y una capacidad de seducción política. Yo apuesto por arrasar, con los medios del Estado de Derecho, aquélla (la infraestructura) hasta que ésta (la capacidad de seducción) desaparezca en la práctica hasta el cero absoluto, y decir ETA sea para cualquiera lo mismo que significa hoy decir La mano negra.]

Y este cancer se ha rendido como se rindió el IRA por dos razones, cada cual la suya: el 11S y el 11M.

A ETA y al IRA los ha vencido el terrorismo islámico.

Desde el momento en que su medio de "lucha" fué asociado a este nuevo terrorismo indiscriminado fué el comienzo del fin, la muerte anunciada de ambos. [Esto se está repitiendo hasta la saciedad. Sin prueba alguna. Sólo la coincidencia temporal. Como la existencia de la nación, debe de ser cuestión de fe.]

Es el 11M lo que dicta el fin de ETA y es el tiempo en que la propia izquierda abertzale hace una recapitulación. Tras las elecciones y el triunfo del PSOE esto estaba cantado. [Si ETA fuera fuerte y el estado débil, ya veríamos quién dictaba el fin de ETA. Para muchos parece tranquilizadora esta explicación exógena, que se hace absolutamente incomprensible sin las capturas de Bidart, Ermua o la ilegalización de HB, por ejemplo.]

He comentado en otros lugares que hay muchos que ahora tienen que recomponer su vida, entre ellos los familiares de las víctimas. Hemos asistido, no sin estupor por parte de algunos entre los que me incluyo, a la ascensión de un nuevo "partido obligatorio", porque además quien no le vote es connivente con los asesinos. Es el partido de la asociación de víctimas [no ignora Miranda que son muchas las asociaciones de víctimas], un partido que además de convocar manifestaciones (cosa muy respetable) pide votos para el PP [¿eso no es respetable?], dice a los jueces lo que tienen que hacer y le indica al Gobierno lo que no le consienten [exactamente igual que los funcionarios o los futbolistas]. Un partido cuyos miembros no han sido elegidos por los ciudadanos, sino por los asesinos.

¿Qué hacer ante esta necesidad de venganza? porque en realidad lo que piden ya lo tienen, derechos, indemnizaciones, reivindicaciones. ¿Qué hacer? está claro que en principio, a parte de padecerla, lo cual es mucho, lo correcto sería ignorarla, o al menos no fomentarla, puesto que es imposible que asuman, como parientes de víctimas (porque las víctimas estan muertas) que sus deseos de NO NEGOCIACIÓN son irreivindicables. [Siempre me ha sorprendido que cada vez que se habla de víctimas se piense exclusivamente en los muertos. Así, si te destrozan el coche o te queman la casa, habrás sufrido un atentado sin víctimas. Qué coño sin víctimas, será sin víctimas “mortales”, bien víctima que soy, que me han chamuscado la cama. En el fondo, todos somos en distinto grado víctimas del terrorismo. No esperaba esa consideración en sentido amplio de Miranda, pero que le niegue esa condición a los familiares de los muertos me parece inmoral, cruel e innecesario. Podría decirle algo así a los padres del niño Fabio Moreno, por ejemplo, o a los hijos del matrimonio Jiménez Becerril.] Es decir, no es que no tengan derecho a pedir eso, es que es patética su petición. [Es molesta la presencia de una víctima cuando uno está pensando en sentarse a una mesa con su verdugo, sí, es lo que tiene, que luego hay que sentarse también con la víctima, que se empeñará en mirarte a los ojos.] Les coloca la historia y los hechos ante la verdad de su propia existencia y no la quieren asumir: SUS PARIENTES MURIERON INUTILMENTE. [Completamente de acuerdo. Es esa inutilidad la que deberían de contemplar nuestros dirigentes políticos.]

Sus muertes eran inútiles, es así. Ni ellos eligieron inmolarse, por lo tanto atribuirles en ello derechos es ocioso, ni fueron muertos por o para nada. Podían ser otros, cualquiera en su lugar. Esta es la cuestión. ¿Prefieren que no se negocie el fin de esta locura? Eso parece. Y resulta impresionante leerlo. [Resulta tranquilizador leerlo. Y no quiero decir con esto que no sean aceptables cambios en política penitenciaria ni siquiera que no puedan estudiarse medidas de gracia. Lo que quiero decir es que nada de eso hay que negociarlo con los terroristas. Que hacerlo es ofrecerles ya concesiones políticas. Que todo lo que haya que cambiar para acelerar o facilitar el aniquilamiento completo de ETA deberá tratarse entre los partidos políticos en la mesa política que nuestro sistema democrático tiene dispuesto desde hace mucho tiempo para estas cuestiones, que, como bien dice Ignacio en otro sitio, solemos llamar Parlamento.]

"El que no quiera la paz, que levante la mano" . [Capítulo de demagogias varias, y en negritas.]

Dicen aquí que eso sería como dar carta libre a cualquiera a hacer lo mismo, voy y mato a tantos y luego soy independiente.

Que osadía! y qué desprecio a la razón.
[Jajajaja. Esto lo dice por un comentario mío, que decía así: “En Villariba de Enfrente nos hemos hecho independentistas, todos. En este momento estamos reunidos en asamblea para decidir si reivindicamos nuestro derecho como pueblo a través de la lucha armada. Los más optimistas piensan que mil muertos más allá tal vez reconquistemos la ansiada libertad de nuestros abuelos.”]

Matar a 1000 o a 2000 es muy fácil, se puede hacer de un golpe, como el sastrecillo, mantener una "lucha" durante cuarenta años, con todo un entramado social perturbado alrededor no. Para eso hace falta PODER, no querer. [PODER es simplemente el querer de unos cuantos y el mirar para otro lado de otros cuantos. Salvo que considere irrepetible el caso del País Vasco (pero al principio decía que no, que era un fenómeno repetido no sé cuántas veces), es evidente que conceder prebendas a un grupo terrorista por abandonar la violencia después de x años de asesinatos, puede llevar a otros a intentar repetir la fórmula. A mí qué más me da si no duran más que cinco meses, si en esos cinco meses da la casualidad de que ponen una bomba en el autobús de mi hija. Obviamente, no hablo de que dentro de cuarenta años los de Villarriba de Enfrente estemos todavía vivos y reclamando la soberanía perdida, sino de que mañana podemos ponernos a pegar tiros, estimulados por el ejemplo de beneficios de otros nacionalistas luchadores por la libertad de sus pueblos. ¿Dónde está el desprecio a la razón?]

Y claro, la solución de la venganza, eliminarlos a todos, esa robespierada tan civilizada que algunos proponen cíclicamente desde distintos púlpitos [¿dónde, cuándo?] es tan estúpido como la demagogia anterior. Tendrían ETA multiplicada por ocho en tiempo exponencial.

Si España tiene que ser federal que lo sea
[pero si ya lo es], no debería haber drama en ello, nada ha sucedido en el resto de los países que lo son, pero me temo que es el miedo al lobo que conviene sacar. Un País Vasco sin escoltas, sin miedo, sin ETA, es un país que puede tener un vuelco electoral considerable [¿Y? Hay unas leyes, un sistema para tomar decisiones, que se discuten públicamente... y así vamos tirando. El sistema se llama 'democracia' y aunque dicen que lo inventaron los griegos hace más de 2000 años, andamos todavía perfeccionándolo.], tanto que igual resulta que se llevaban una sorpresa, pero claro, que para los que aullan les conviene más el miedo al lobo.

Otra frase para la historia ha sido la de que no han pedido perdón. Es inconcebible tamaña estupidez (sobre la que se fabricó hasta un artículo para ilegalizar un partido), o bien es el triunfo de la lobotomización partidista.
[No hablaría yo de estupidez. Pero en el fondo estoy bastante de acuerdo. Soy de los que piensan que el perdón y el arrepentimiento no son cuestiones que tengan que implicar a los estados ni a las leyes, sino a los individuos, y de forma íntima además. A mi me importa un bledo que un terrorista se arrepienta y pida perdón, como me importa el mismo bledo que una víctima decida perdonar al terrorista que lo dejó lisiado. Eso ni me ata ni me obliga.]

Naturalmente, tampoco han pedido perdón los fascistas ni los asesinos que fueron esquilmando familias en la postguerra, ni han trasladado a los ladrones y los asesinos a vivir a otras ciudades, y los familiares de los muertos tuvieron que seguir viviendo frente al delator o al verdugo, viendo cómo algunos además vivían en su propia casa, o en sus tierras requisadas. Ni ha habido indemnizaciones a los familiares de los muertos. Y hablamos de una guerra civil! [¡Ah! Pensé que no se iba a dar cuenta de la diferencia, pero sí, otra cosa es lo que deduce de esa diferencia, pero en fin...]. Y ahora resulta que estos terroristas tienen que pedir perdón para que los familiares se queden contentos, que si no...no vale. Tamaña demencia infantiloide!Probablemente sea que esten influidos por la Santa Madre Iglesia, que hace poco le pidió perdón a Galileo.

(Ni vencedores ni vencidos, dijo Aznar -que sabe mucho de orgullo-para negociar con ETA...sus emuladores le superan como no podía ser menos).
[Qué obsesión con Aznar el bueno demuestran algunos en estos días.]

En fin, son palos en una rueda que afortunadamente es imparable. [Como metáfora para definir el “pensamiento único” no está mal escogida la imagen].

Decía un amigo, que esto es como el fotomatón, y que algunos iba a salir muy feos. Así és. [Gran verdad]

Ayer fuí al Eroski, a comprar cosas de limpieza, estaba con un par de amigos. Cuando llegamos a la caja, Estrella (maestra, jubilada, de Segovia, residente en BI) traía unas botellas de cava para cada uno. "Para celebrarlo" dijo, y la cajera asintió, "ha sido como si fueran Navidades, todo el mundo se lleva una o varias". [Y después dicen que lo de ETA no tiene nada que ver con Cataluña. Esto lo han tramado los bodegueros, seguro.]

Esperanza, y una gran alegría, por todos, porque no va a haber dolor, no más muertos, nunca más. [Indemostrable. El deseo en el lugar de la realidad, una vez más. Pero yo también hago votos por ello, claro que sí]

Un abrazo Porti, me difumino de nuevo, que todo vuelve a la normalidad.

M.

[OK. Mis mejores deseos, M. Y que viva la normalidad.]

lunes, 20 de febrero de 2006

Vencidos

Lo llamarán proceso de paz.
Se sentarán a la misma mesa y firmarán con la misma pluma.
Igualarán a las víctimas con los verdugos.
Apelarán a la reconciliación.
Hablarán de los sacrificios que exige la construcción del futuro.
Confrontarán las cifras de los muertos.
Invocarán las raíces del conflicto.
Darán sentido y valor político a los asesinatos.
Acusarán de quedarse anclados en el rencor a quienes simplemente osen pronunciar la palabra 'justicia'.

Esto lo escribiste hace casi un lustro. El momento se acerca. Y no pasará nada. El sol seguirá quemando hidrógeno y dentro de cinco mil millones de años, cuando la vida no sea ya sino un pálido recuerdo sobre la tierra, engullirá los átomos de los que un día la habitamos. Y con ellos también el peso de la infamia...