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lunes, 1 de octubre de 2007

Aznar

Llevo unos días que no salgo de mi asombro. Desde que el pasado miércoles el diario El País publicara, casi como si hubiera descubierto vida en Saturno, la transcripción de una supuesta conversación privada mantenida en Crawford entre George Bush y José María Aznar el 22 de febrero de 2003, reconozco que abro todos los días elpais.com con el insano morbo de descubrir el nuevo capítulo de Ekáizer, a ver si por fin los protagonistas de su novelita por entregas se besan, se casan, consuman el trío en escena o salen del armario.

El origen del serial es ciertamente curioso: una filtración al diario de Prisa (echa por alguien con el nulo sentido de la responsabilidad que vienen demostrando habitualmente el Gobierno y/o el PSOE de Zapatero) para tratar de desacreditar la figura del expresidente Aznar, algo tramado básicamente para el consumo electoral interno. Imagino la decepción de Ekáizer cuando recibió los papeles. Supongo que tratándose de una conversación privada entre Bush y Aznar él esperaba algo así:

-PB: Odio a los negros y a los comunistas como Tim Robbins, Josemari.
-PA: Y yo a los moros.
-PB: Lo sé, lo sé, jeje, por eso te he mandado venir. Se me ha ocurrido una idea genial: una guerra. Yo mando a mis negros y a mis comunistas como Tim Robbins a que se maten con tus moros, jejeje, ¿no te parece bueno?
-PA: Digno de tu privilegiada cabeza, Geoooooorge, jejeje. ¿Y por dónde empezaríamos la guerra?
-PB: Lo estamos decidiendo ahora, pero Condi dice que en..., ¿dónde dijiste, chata?
-CR: En Iraq, Presidente, de allí es Saddam Hussein, que tiene mucho petróleo...
-PB: Eso, eso, jijiji, petróleo, petróleo, petróleo, encima nos quedamos con su petróleo y provocamos una subida de precios, jijiji... No te preocupes, Josemari, que tienes tu 5%, como siempre... Otra galletita, ñam...
-PA: Bueno bueno, no está mal, pero yo pensaba en moros moros de verdad, jeje, ¿no podríamos empezar la guerra por Marruecos? Es que les tengo una rabia... Nosotros ya lo intentamos en Perejil, pero los muy cobardes salieron corriendo, jijiji...
-PB: Jajaja, es que cuando tú te pones guerrillero, Josemari... ¿Marruecos, dices? Pero no no no, el rey Hassan es buen amigo, me deja sus yates y sus palacios para el veraneo...
-CR: Presidente, Hassan ya no es el rey de Marruecos...
-PB: ¡Ah, cómo!, ¿no?, ¿lo han derrocado los comunistas como Tim Robbins? Bombardearemos Marruecos, daré la orden ahora mismo, nuestro gran país siempre estará dispuesto a sacrificarse por llevar la paz, la libertad y la demo...
-CR: No no no, Presidente, me temo que se trata de una confusión. Hassan murió. Ahora reina su hijo...
-PB: ¿Su hijo? ¿Y su hijo me deja también usar los yates y los palacios?
-CR: Por supuesto, presidente, si hasta ha construido una pista privada para el Air Force One...
-PB: Jijiji, bueno pues entonces no bombardeamos Marruecos, lo siento, Josemari, jijiji... Aunque, espera un momento, creo que me estoy precipitando, este es un asunto serio que merece un minuto de reflexión por lo menos... Otra galletita, ñam... Chata, ¿en Marruecos hay petróleo?
/.../
Pero no. Se trataba en realidad de una conversación que dejaba en muy buen lugar a ambos dirigentes. Bush aparece casi como un pacifista (muy equivocado por cierto en lo relativo a la posguerra) y Aznar actúa con una sensatez y una serenidad dignas de un gran líder político. Pobre Ernesto, lo imagino rompiéndose las meninges para encajar el papelito en la teoría conspirativa (¿conspiranoica, la llaman ahora?) previamente elaborada: la conversación en realidad probaría que Bush tenía decidido atacar Iraq independientemente de la voluntad del régimen de Saddam de cumplir la resolución 1441 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En cuanto a Aznar, lo que, según Ekáizer, la conversación demuestra es 1) que el presidente español conocía los planes de Bush, dudaba de ellos (en el serial se refiere varias veces a su alusión al optimismo de Bush) y aún así los apoyó, mintiendo al Congreso y a los españoles; 2) que Aznar era consciente de que estaba cambiando por completo la política exterior española (esto último es divertidísimo, iremos luego). Una lectura atenta de la conversación en realidad no desvela nada de eso, pero a Ernesto le da igual, él lo vende como la "prueba de cargo" definitiva. Este último texto es en verdad sonrojante. La afirmación de que "todas las maniobras diplomáticas antes de la invasión de Irak encubrían en realidad la planificación militar" no puede causar sino sorpresa, pues todo el mundo sabe (y sabía ya entonces) cuál era la postura de EEUU en el conflicto, todo el mundo sabe (y sabía) que existía un ultimátum militar. Obviamente, Bush y Aznar hablan acerca del escenario que consideran más probable y de las maniobras diplomáticas para encontrar apoyos políticos para las acciones militares que ya estaban decididas en el caso de que ese escenario se convirtiera en real. El descubrimiento de la pólvora.

Existe además mala fe por parte del redactor de El País al atribuir a las palabras de Condoleeza Rice acerca del informe de los inspectores una intención torticera. Sugiere Ekáizer que daba igual el informe de los inspectores, porque ya estaba decidido que ellos se lo iban a pasar por el forro ("están embarcados en un viaje a ninguna parte"). En realidad lo que dice Rice es que piensa que el informe que se iba a presentar a principios de marzo iba a ser parecido a los anteriores, es decir, que iba a detallar algunos avances, pero también a señalar los incumplimientos del régimen iraquí ("Como en los anteriores, pondrán una de cal y otra de arena", dice y a continuación expresa su voluntad de votar la resolución propuesta una semana después de que el informe sea presentado). El informe finalmente presentado recoge, en efecto, algunos avances en la tarea de los inspectores e insiste en la continuidad de los incumplimientos por parte del régimen. Y no entro ahora en si la redacción del informe justificaba la guerra o si su contenido lo que realmente hacía recomendable era mantener el ultimátum y la presión pero dar más tiempo a la diplomacia. No es de eso de lo que hablamos, de lo que hablamos es de una conversación mantenida a finales de febrero, con los datos que se conocían en aquel momento. Para hacerse una composición de lugar de cuál era la situación en ese preciso instante, además de que cada uno se fíe o no de su memoria es muy interesante tener presentes los documentos sobre Iraq de la ONU y, sobre todo, las actas literales de las sesiones del Consejo de Seguridad sobre la cuestión en aquellos días, en especial las de 18 y 19 de febrero, que son justo los precedentes más cercanos a la reunión de Crawford entre Bush y Aznar. Y que cada cual saque sus propias conclusiones.

Queda uno de los temas estrella del serial. Esta afirmación de Aznar: "Lo que estamos haciendo es un cambio muy profundo para España y para los españoles. Estamos cambiando la política que el país había seguido en los últimos 200 años". Esta afirmación puede mirarse desde dos puntos de vista al menos: 1) Es cierta o falsa (con todos los grises intermedios que quieran); 2) Aznar se creía lo que estaba diciendo o no. Me permitiré empezar por 2). Y para ello hay que contextualizar la afirmación: Aznar acaba de pedir ayuda a Bush para justificar la acción militar que se prepara ante la opinión pública española, es decir, le está pidiendo información segura y relevante que pueda trasladar a España para convencer de la amenaza real que suponía para la seguridad global la no intervención en Iraq. ¿Y de qué forma refuerza esa necesidad de información? Muy sencillo, trata de dar una importancia desmesurada a su actuación, trata de hacer ver a Bush que por ayudar a los EEUU él está poniendo en riesgo la continuidad de la política exterior española. Parece una explicación bastante lógica, aunque no digo que sea necesariamente la correcta. Podría ciertamente no ser así, siempre cabe que Aznar pensara que realmente estaba cambiando la política española de los últimos dos siglos, la arrogancia del expresidente es un rasgo bastante conocido de su carácter. Entonces es cuando pasamos a 1). Hay que analizar la mayor o menor relación de lo dicho por Aznar con la realidad. ¿Había algo nuevo en apoyar una intervención de EEUU y sus aliados en Oriente Próximo? Parece que no, ya que Felipe González mandó con entusiasmo soldados de reemplazo a Iraq en el 91 y España acababa de apoyar también la intervención en Afganistán. Ah, que entonces lo nuevo era acudir a apoyar a los EEUU sin resolución de la ONU. Pues parece que tampoco eso era nuevo, pues en 1995 la OTAN atacó a los serbobosnios y luego en 1999 a la Yugoslavia de Milosevic, ambos ataques realizados con la participación directa de f-18 españoles, y en el primero de los casos, bajo la presidencia de Felipe González, sin resoluciones de la ONU de por medio. ¿En qué estaba cambiando Aznar la política exterior española de los últimos 200 años? Más allá, ¿la política exterior española de los últimos 200 años ha sido siempre la misma? Esto de dar credibilidad a las afirmaciones de alguien en función de que se ajuste a las teorías previamente elaboradas y no a la realidad de las cosas tienen un ligero tufillo a manipulación conspirativa, sí.

Y para completar el esfuerzo heroico de Ekáizer por llegar al tuétano de la verdad aparece ahora Fidel Castro, que hace a Aznar nada menos que asesor de Clinton, y no sólo eso, además es que Clinton lo escucha para poner en marcha la operación más importante realizada jamás por la OTAN, la de Kosovo, que salvó millares de vidas de albaneses, evitando algo muy parecido a un genocidio. Si siguen así, a Aznar lo santifican. En 50 años, lo veo vendiendo más camisetas que el Che Guevara.

viernes, 9 de marzo de 2007

Lo que yo decía...

A trabajo regalado..

LO ESTÁN EMPEORANDO

Las explicaciones que ofrece el gobierno socialista para justificar su decisión de excarcelar (llamemos a las cosas por su nombre) a de Juana Chaos me recuerdan al viejo cuento del caldero prestado. ¿Se acuerdan? Un hombre presta su caldero al vecino y días más tarde éste se lo devuelve agujereado; ante sus protestas, el vecino responde: a) que el caldero no está agujereado; b) que ya tenía agujeros cuando se lo prestaron; c) que no le han prestado ningún caldero. Contradicciones interesadas del mismo calibre estamos oyendo estos días para explicar o tratar de hacer digerible ante una opinión pública cuyas tragaderas son anchas pero no hasta el infinito la cesión del ejecutivo por razones políticas ante el chantaje del terrorista en huelga de hambre.

Todas son increíbles o superfluas, pero algunas también resultan repugnantes porque juegan con la mala conciencia o la bobaliconería bondadosa que todos queremos tener en el corazoncito. Tal es el caso, por ejemplo, de insistir en supuestas razones humanitarias y en el valor supremo de la vida humana para los santos que nos gobiernan. Que la vida humana es un altísimo valor nadie lo pone en duda: por eso precisamente quien asesina a ventitantos seres humanos y no se arrepiente de ello ni nos da garantías de que no va a volver a empezar mañana cuando le suelten está mejor en la cárcel que en ninguna otra parte. ¿Humanitarismo? Una de sus características es respetar la libre voluntad de las personas, es decir, ayudarlas a vivir bien y, cuando prefieren morir, no obstaculizar tiránicamente su voluntad (caso de Ramón Sampedro o de la paciente granadina cuyo respirador va a ser desenchufado). Iñaki de Juana debía estar en la cárcel pero él prefería morir antes que seguir allí: lo humano hubiera sido respetar su voluntad y también la ley que le condena. Por cierto, el mismo día que se “alivió” su prisión sacándole de ella (¿se ha molestado alguien en justificar por qué se le llevó al País Vasco si el caldito reconstituyente también pueden darlo en el 12 de Octubre de Madrid?) oí por la radio que una señora hospitalizada en La Paz con cuatro costillas rotas murió en un pasillo del hospital, probablemente mal atendida por la saturación del centro. Si el gobierno acaba de descubrirse vocación humanitaria, no le faltará dónde ejercerla sin necesidad de plegarse a las exigencias de los asesinos.

Los que dicen que la excarcelación del etarra en huelga de hambre se debió a razones humanitarias –empezando por el propio Zapatero, la directora de Instituciones Penitenciarias y los propagandistas afines- mienten como bellacos: o peor, mienten como si fuésemos bellacos los ciudadanos y no nos mereciésemos más que mentiras. Pero, naturalmente, tras hablar de humanitarismo enseguida mencionan que así se han evitado otras muertes o situaciones de violencia en el País Vasco: es decir, conveniencias políticas. La nota oficial del gobierno vasco auguraba que esto relajaría la tensión en Euskadi; y Patxi López, ni corto –bueno, un poco corto sí- ni perezoso proclamó ante la asamblea socialista que la excarcelación hacía que se viviera mejor aquí. O sea que la tensión, la crispación y la incomodidad se acaban cuando se da gusto a los violentos que tienen por héroe a un asqueroso serial-killer. Que las víctimas, sus familiares, los que no han perdido aún el sentido moral por culpa de la obcecación política, es decir, los ciudadanos vascos decentes… que todos éstos estén crispados y sientan que viven peor desde que el criminal y sus amigos se pavonean triunfantes ante ellos, eso no es un problema ni entra en consideración. Lo importante es que estén sosegados los que dan miedo, los demás ya se apañarán. Y luego dice Miguel Buen (a quien los dioses, tras negarle los demás dones, le concedieron como compensación una ausencia total de sentido del ridículo) que a él le da más miedo pasearse por ciertos barrios de Madrid que por Rentería… claro, porque aquí las víctimas no dan la lata ni siquiera a los zafios más patosos, lo que en cambio en otras partes de España ya va siendo algo más frecuente. Por cierto, ahora muchos se quejan de que por sacar un encendedor del PSOE o llevar “El País” debajo del brazo uno se puede buscar hostilidades en ciertos lugares públicos. No es que yo desee que a nadie le molesten los intransigentes en ninguna parte de España, pero quizá así algunos “modelnos” se hagan una pálida idea en carne propia de cómo viven muchos ciudadanos vascos desde hace décadas en este país.

La argumentación mas inconsistente y menos convincente para apoyar el disparate gubernamental con de Juana es apelar a las supuestas excarcelaciones de etarras antes del plazo debido por parte del gobierno de Aznar o los acercamientos de presos realizados en el mismo período, para probar la “hipocresía” de la oposición (la palma se la lleva la SER, que siempre bate el récord de bajura con este tema, proclamando la gran noticia de que “el gobierno de Aznar” no actuó contra de Juana cuando el miserable pidió “champán y langostinos” para celebrar el asesinato de Tomás Caballero: ¡sólo le falta decir que se los envió Aznar pagados de su bolsillo!). Como sabe cualquiera que se moleste en enterarse de las cosas, el PP insistía en cambiar la legislación para hacer cumplir íntegras las penas pero entre tanto, como no podía ser de otro modo, cumplía con la legislación vigente y sus reducciones de condena. En cuanto a los acercamientos de presos, no respondían al chantaje de ningún recluso sino a reiteradas peticiones parlamentarias y de medios ilustrados de comunicación. Pero en fin, aunque no fuera así: ¿y qué? Si el gobierno Aznar lo hizo mal entonces (aunque lo que hizo nada tiene que ver con la excarcelación mediante chantaje de Juana Chaos)… ¿por qué el PSOE no se lo reprochó en su día, cuando tantas cosas le censuraba en otros campos? Aún peor: si aquello fue un error, ¿por qué ahora se utiliza como justificante en lugar de haberlo tomado como advertencia de lo que no debe hacerse, visto el resultado? Es floja excusa para equivocarse el que otros se hayan equivocado antes y uno repita de buena fe los errores…

Pues no, las explicaciones del Gobierno no hacen más que empeorar las cosas. Y las de sus propagandistas que se empecinan en informarnos día y noche de lo malo que es el PP, que no gobierna, en lugar de explicarnos porque gobierna mal quien gobierna, tampoco mejoran ni ánimos ni inteligencias. ¿Que hay crispación? Claro, como la hubo cuando Aznar metió al país en la invasión de Irak. La gente se indignó con razón y se echó a la calle (los decentes junto a representantes del peor lumpen extremista del país) lo mismo que hoy otra decisión errónea gubernamental subleva a tantos, que se manifiestan junto al indeseado Inestrillas y compañía. Ya ven, la historia se repite… y la histeria también. Entre tanto seamos optimistas y esperemos que Batasuna, con su nombre o con otro postizo, no termine por poder presentarse a las elecciones de mayo, como le solicitan al gobierno sus aliados parlamentarios… en contra de lo que quiere la inmensa mayoría del país (por cierto, nunca tan pocos han fingido representar a tantos como hoy sucede en el parlamento español). Si finalmente sucediera tal cosa, como algunos temen que la excarcelación de Iñaki de Juana preludie, habrá llegado la hora de ponerse serios de verdad. Basta de juegos con lo que no es de jugar.

Fernando Savater

Y añado sólo un par de cositas:

1. Tener a los presos encerrados en una cárcel o en otra es sólo un elemento más de una estrategia general que busca la eficacia en la lucha contra el delito, también contra los delitos terroristas. La dispersión se consideró en su momento una medida adecuada para el tratamiento del problema; si en otras circunstancias se ha considerado (o se considerase en el futuro) que era (o es) bueno cambiar, total o parcialmente, esa estrategia, yo puedo estar más o menos de acuerdo, exactamente igual que estoy o no de acuerdo con la subida de un impuesto o la construcción de una carretera, pero ese desacuerdo no es un desacuerdo sobre los principios en que se fundamenta el Estado, no puede serlo, porque no afecta para nada a su naturaleza ni a su función. Pero la concesión de beneficios penitenciarios como cesión a un chantaje sí que lo afecta, de modo radical. No tiene absolutamente nada que ver el traslado de presos entre cárceles con la graciosa concesión de un segundo grado penitenciario, cesión política, bajada de pantalones clamorosa (que sólo tiene dos precedentes, aunque no exactamente iguales, cierto también, en nuestra democracia: Lemóniz y Leizarán).


2. Independientemente de las medidas que pudiera tomar el gobierno de Aznar antes y durante la tregua de ETA que le tocó vivir (que en absoluto se parecieron a la excarcelación de facto de De Juana, como hemos visto), existía entonces un
consenso entre los dos grandes partidos y se contaba además con la aquiescencia de las más importantes asociaciones de víctimas. Da la casualidad de que el consenso lo rompe el partido del Gobierno (contra lo que decía su propio programa electoral), pero para el fondo de la cuestión habría dado igual que lo hubiera roto el PP. No se puede emprender la negociación con una banda terrorista sin el apoyo del principal partido de la oposición y teniendo a la inmensa mayoría de las víctimas en contra. No se puede. Es inútil y perjudicial para la propia lucha antiterrorista. Sólo este aspecto cambia tan absolutamente el contexto en que el gobierno de Aznar (o los de González en su momento) tomó sus decisiones que cualquier equiparación con la situación actual es una falacia absoluta y sus defensores no hacen sino caer en el más espantoso de los ridículos... Y luego está todo lo demás. Todo eso que tan bien dicen Savater o Mikel Azurmendi.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Una propuesta

Va en serio.

Que el miércoles de la próxima semana debatan en el Congreso Aznar y Felipe González. Puede invitarse también a Leopoldo Calvo Sotelo y Adolfo Suárez (con voz pero sin voto o al revés, según disponga la mesa). Y ya puestos, la vicepresi podría dirigir una güija, con todos los diputados y las diputadas cogidos de las manos y de los monas, para convocar a Paco Paquito Paquete (alias el Caudillo).

lunes, 9 de agosto de 2004

Piedras

Como diseñador de joyas y escultor. Así nos presentaba ayer la contraportada de El País al expresidente Felipe González. La entradilla no tiene precio: “Arte sin inhibiciones. El mundo secreto de Felipe González: un chalé en las afueras de Madrid, el jardín lleno de pizarra extremeña, varios guardaespaldas, unas esculturas minerales de formas maravillosas y colores insólitos, un cuarto lleno de pedruscos raros y preciosos, una mesa cubierta por joyas mexicanas. Ahí elabora el ex presidente sus colgantes, pendientes, collares, mientras planta algún olivo y mira con sarcasmo desinhibido la adictiva pero ya lejana realidad del poder. Es un hombre distinto: un artesano globalizado que curra con las manos, habla con la llaneza de un campesino y adora viajar a África y América Latina para regatear en los mercados piedras y abalorios”. Es evidente que entre “formas maravillosas” y “sarcasmos desinhibidos” se entrevista mejor.

“-Así que ahora es joyero.
-Hago joyos y dentro planto olivos. Ja ja [Ja ja]. Sí, me gusta hacer cosas con las manos. Soporto mal la tele, y me gustan las piedras. Otros juegan al pádel… [El sarcasmo desinhibido. Arte-sanía frente a deporte. Cultura frente a opio del pueblo. Progresistas frente a retrógrados]
/…/
-Y se lió en plena boda real.
-¡Pero si todo empezó de cachondeo! Elena Benarroch, que siempre lleva mi pedazo de ámbar colgado, me pidió unos pendientes de piedras negras para el traje de la Sonsoles [Espinosa, la esposa de Zapatero] [La Sonsoles. No, si no les falta razón a los intrépidos entrevistadores. Se le nota desinhibido]; yo le dije que esa piedra pesa mucho y que le íbamos a arrancar las orejas, pero que a lo mejor un coral negro… Luego me pidió una piedra para la Romero [su esposa Carmen] [¡Eso es sarcasmo!]. ‘Exenta’, me dijo, ‘que lleva un escote grande’. Y yo: ‘Si la queréis exenta, se la podemos clavar con chinchetas’. [Ja ja] Total, se armó el escándalo y ahora tengo 60 revistas especializadas en joyas y 60 pavos y pavas persiguiéndome para entrevistas. [Es que el que vale, vale]
-¿Y vende o sólo regala?
-La Benarroch [¿no revelará la insistencia en el uso del artículo ante los nombres propios una forma sutil de claudicación ante Maragall, Montilla y sus carodes?] ha puesto algunas en venta. A las señoras Visa Oro les gustan. Barnatán [¿el Barnatán?] me dijo el otro día: ‘Han comprado una de 6.000 euros, tienes que llevar la factura del IVA’. ¡Pero qué coño de IVA voy a pedirles a los indios de Chiapas o en el mercado de Tánger! [¡Claro, coño!] Tendré que buscar un amigo rico [je je] que me haga la factura. Porque yo soy de los que pagan impuestos, eh. [Menos mal] Y Rato me trataba bien, pero Solbes me va a dar una hostia… [Cría cuervos]
-¿Son joyas personalizadas?
-Absolutamente. Tengo que conocer a la persona, si no a fondo, por lo menos verla, hacer el cásting… [El artista que todo ex presidente lleva dentro] /…/
-¿Desde cuándo le ha entrado esta pasión? [Es la palabra, sin duda, ‘pasión’]
-Cuando vino Sting con aquel indígena brasileño, en La Moncloa todavía no había cortinas con la flor de lis, y a Sting le dio un ataque de cuernos con una piedra y se la llevó. [La piedra era de FG, no vayan a pensar en malversación del patrimonio nacional] La afición viene de Japón: el bonsái, la piedra, el ikebana. Pero en el ikebana no me he metido. Exige más cuidado. [Todo se andará, Felipe, todo se andará]
-¿Hay energía en la piedra? [Sí, señor, con dos cojones]
-¡Los chacras! [Coño, claro] Hay muchísima literatura sobre eso y es apasionante: áreas culturales muy lejanas entre sí, como los tuaregs o los chiapatecas, atribuyen iguales propiedades a las mismas piedras. [Sí que es curioso, sí]
-¿Admira a algún diseñador?
-Hay un gran vacío entre los restos de la línea hippy-étnica y la alta joyería. Aunque están intentando modernizar la joya de lujo, estéticamente me parece temeroso. [Suponemos que el ex presidente diría ‘temerario’, pero estamos en verano, y ya se sabe]. Es un sector muy conservador, produce piezas muy caras y nadie arriesga, ni Bulgari. Como en todo, faltan emprendedores [¿En todo? ¿Y dónde dejas al pobre ZP?] que se inventen una oferta distinta, anómala, y generen una nueva demanda.
-Eso suena a universidad estadounidense… [Periodismo imaginativo]
-Yo eso de pagar una cátedra para que me escuchen… [No, Felipe, no, tú eres un artista]
-¿Otras aficiones?
-Tengo la sensación falsa de que ahora mando en mi agenda, pero tengo menos tiempo que antes. La ventaja de ser presidente del Gobierno es que todo el mundo cree que estás muy ocupado, lo cual es verdad, y no te molesta nadie. Ahora es al revés. Sólo acepto una invitación de cada 30, pero explico por qué no voy, porque soy de tendencia amable, ¡así que sigo sin ser libre! Claro, que igual sólo soy amable por político: ¡si no, qué carajo, la gente te quita los votos! Me acuerdo de que cuando salimos de La Moncloa, la Romero dijo, con toda la razón, como siempre [como siempre]: ‘¡Coloca esos perros, no quiero más perros!’ [natural]. Y ahora se va de campaña con Narcís Serra y un día le regalan un yorkshire de 200 gramos que parece un pollo tomatero, versión reducida, como Aznar… [Ja ja, aquí se imagina uno a los entrevistadores tirados por el suelo, reventados de la risa] ¡Y se lo quedó, claro! ¡En campaña te gusta todo, te lo comes todo!
-¿Hacemos las fotos?
-Con las joyas, ni loco. Jamás me acostumbraré a las fotos. Ni a hablar en público, aunque la gente no se lo cree [natural]. Sudo como un pollo [tomatero], paso unas fatigas [igualito que Aznar]. Yo tengo vocación de todo menos de político [ahora son las piedras las que se revuelcan por el suelo con las lágrimas saltadas]. Ahora también le estoy haciendo algunos muebles de la casa a María. ¿Verdad, María? [Lo que yo te diga. Un artista, Felipe, un artista. Qué lástima que descubrieras tan tarde tu verdadera vocación. ¡Con la ocasión que tuviste en el 90! ¡Seguro que hoy no tendrían que hacerte esta entrevista ni estas fotos, con lo mal que lo pasas!].
-¿Y cuándo va a exponer esas esculturas en piedra?
-El Barnatán [marido de Elena Benarroch], que le he hecho unos gemelos [¿al Barnatán, a la Benarroch o al Barnatán a través de la Benarroch?], me insiste, pero no sé, no sé…"

sábado, 8 de mayo de 2004

FG

Artículo hoy de Felipe González en El País. En medio de un discurso farfollesco y confuso, que lleva repitiendo la línea editorial de este periódico desde antes del 14 de marzo, me parece interesante destacar lo siguiente:

"Parecía -es una opinión- que se había tomado la decisión de que los ciudadanos creyeran que era ETA..., al menos hasta el lunes día 15 de marzo. Si esto se hubiera producido y el resultado electoral hubiera sido diferente -cosa que no creo-, sería inimaginable el escenario político en el que nos habríamos situado".

La opinión de FG es difícilmente sostenible si hacemos un mínimo seguimiento de los hechos. Fue el Gobierno quien dio la información de cómo avanzaban las investigaciones policiales. Sobre esas informaciones, el propio Gobierno mantuvo más allá de lo razonable la opinión de que el principal sospechoso era ETA, pero con los datos que se conocían, porque los facilitó el Gobierno, había ya otras opiniones, entre ellas las de Prisa. FG viene a decir que el resultado de las elecciones está fuera de toda duda, ya que la opinión mayoritaria de los electores era la compartida por Prisa (y que desde el mismo jueves por la tarde, no rechazó en absoluto el Gobierno), pero que si (importante el condicional) el Gobierno hubiera mantenido la mentira de que el atentado era obra de ETA (tremenda falacia: difícilmente podría aducirse, desde la honestidad intelectual, ese argumento contra un Gobierno que dio toda la información fiable que hoy conocemos) hasta el 15 de marzo, nos encontraríamos en un "escenario político inimaginable"... (Inimaginable en qué sentido; el expresidente del Gobierno no lo aclara, aunque parece que pretende sugerir algo acerca de la ilegitimidad). Nada se dice en todo el artículo de que la única información que no salió del gobierno (terrorista suicida) resultó ser absolutamente falsa ni del antidemocrático acoso de las sedes y los candidatos del PP, ya en las manifestaciones del día 12, a lo largo de todo el 13 e incluso en los mismos colegios electorales el 14. Nítida expresión del sectarismo.