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sábado, 22 de abril de 2006

Deudas

Frottole, por Accordone (Cyprès) Cuando hablé de las frótolas hice referencia a este disco que acababa de publicar el sello belga Cyprès, y prometí que, cuando lo tuviera, comentaría algo sobre él. Lo conseguí casi enseguida, pero no es hasta ahora que saldo mi deuda, quizá estimulado por el comentario que sobre Marco Beasley hizo Robertokles hace unos días. Allí se clasifica la voz de Beasley entre las de los contratenores, lo que considero un error, pues Beasley es, en último término, un tenor agudo, acaso eso que llamaban los italianos 'tenorino' y los franceses 'haute-contre', que en absoluto pueden ser considerados falsetistas, ya que su recurso al falsete es circunstancial (sólo para algunas notas en el extremo de su registro sobreagudo). De hecho, Beasley canta habitualmente las partes de tenor cuando hace obras barrocas clásicas (y canta con frecuencia música de Bach, Haendel, Caldara, Carissimi o Purcell). Pero al analizar la voz de Beasley no puede olvidarse que sus comienzos estuvieron vinculados a la música folk, y de ahí su emisión natural (sin impostar) cuando se acerca a repertorios como el de la frótola, u otros que tienen puntos de contacto evidentes con la música popular. Es una delicia, y en ello coincido plenamente con Robertokles, escuchar ese fraseo claro, limpio, refinadísimo, ese estilo directo, cálido, cercano, franco, esa frescura, esa gracia expresiva con que Beasley ilumina y desmenuza cada cosa que toca.

Como en el disco que llevaba Robertokles a su blog, en este de Cyprès Beasley canta acompañado por el conjunto Accordone, que dirige el propio cantante angloitaliano conjuntamente con el clavecinista Guido Morini, que hoy día es figura esencial de la improvisación en la música antigua. Junto a Morini (órgano positivo), Accordone cuenta para la ocasión con el concurso de los laudistas Stefano Rocco, Franco Pavan y Fabio Accurso y la participación especial del cornetista Bruce Dickey, que pone la nota de color a unas interpretaciones fluidas, elegantes, delicadas, que incluyen, además de obras de los ya consabidos Marco Cara y Bartolomeo Tromboncino, otras de Filippo Azzaiolo, Antonio Stringari, Antonio Caprioli, Jacopo Fogliano, Orlando di Lasso, Paolo Scoto o Pietro Paolo Borrono. El disco es una auténtica maravilla, y como muestra vuelvo a la figura de Bartolomeo Tromboncino.

Sú, sú leva, alza le ciglia,
Non dormir ché non dorm'io;
E se hai caro el viver mio,
Apri li ochi e te resviglia.
Sú, sú leva...
Lassa il somno et odi il canto
D'un che va per te penando
E che affetto è d'amor tanto,
Che per te va quinci errando
E si forte lamentando,
Che col strido te resviglia,
Sú, sú leva...
Tu riposi et io, qua fora,
Per te fo pensier diversi
E l'ardor che cresce ognora
Tenmi i spirti in duoi sumersi,
Tal che con dolenti versi
Forza m'è che ti resviglia.
Sú, sú leva...
Lassa adonque, o donna, il somno
E pietà ti svegli il core
Ché mie fiorze piú non pono
Riparar a un tanto ardore;
E se hai dramma in te d'amore,
Odi il canto e te resviglia.
Sú, sú leva...

[Venga, levántate, abre los ojos./ No duermas más, que yo no duermo;/ y si mi vida te es querida/ abre los ojos y despiértate.// Deja el sueño y escucha el canto/ de aquel que sufre por ti/ y que por amor está tan herido/ que por ti va por ahí errando/ y tan fuertemente lamentándose/ que con sus gritos te despertará.// Tu reposas, mientras que/ por ti mi pensamiento desvaría,/ y el ardor que crece sin cesar/ha sumergido mi espíritu en tal dolor/ que a fuerza de lamentos quejumbrosos/ forzoso será que te despiertes.// Deja ya, señora, el sueño/ y que la piedad despierte en tu corazón/ porque mis fuerzas no pueden por más tiempo/ contener este ardor,/ y si en el amor eres apasionada/ escucha este canto y despiértate.]



Sú, sú leva, alza le ciglia de Bartolomeo Tromboncino. Accordone. Guido Morini (Cyprès)

sábado, 4 de marzo de 2006

Frótolas

Primera página del Harmonice Musices Odhecaton de PetrucciEl 15 de mayo de 1501 el impresor veneciano Ottaviano Petrucci publicó la primera obra enteramente musical con una imprenta de tipos móviles. Se trataba del Harmonice Musices Odhecaton A, un compendio de 96 canciones polifónicas a 3 y 4 voces con categoría de hito absoluto en la historia de la cultura occidental. Petrucci editó también a los grandes polifonistas y laudistas de su tiempo y entre 1504 y 1508 hasta once libros con el título genérico de Frottole, gracias a los cuales hoy tenemos un conocimiento bastante exhaustivo de la frótola, género que floreció en el norte de Italia aproximadamente entre 1480 y 1520 y que habría de ser el antecedente más directo del madrigal renacentista, como bien comenta Alfred Einstein: “La transformación de la frottola, de una canción acompañada con un bajo de soporte y dos voces intermedias de relleno, en una construcción polifónica al estilo del motete con cuatro voces de igual importancia, puede seguirse con tanta facilidad como la transformación de una crisálida en mariposa”.

Pese a las resonancias populares del término, la frótola era un tipo de canción cortesana a 4 voces que Isabella d'Este protegió y fomentó en la corte de Mantua. Hija del duque Ercole I de Ferrara, Isabel de Este había nacido en 1474 y llegó a Mantua en 1490, al contraer matrimonio con el marqués Francesco Gonzaga. Educada según los cánones nobiliarios de la época, Isabella era gran amante de la poesía y de la música, que practicaba cotidianamente, pues tenía fama de buena cantante, además de tocar el laúd y cualquier instrumento de tecla, por lo que podía interpretar canciones ella sola. Es posible que las frótolas pudieran llegar a cantarse a cappella, aunque por el tipo de edición que hizo Petrucci parece que fueron más habituales las interpretaciones con una sola voz superior y un acompañamiento instrumental, bien con un laúd (que tocaría las partes de tenor y bajo, omitiéndose la de contralto) o con un pequeño conjunto. Isabella disponía en la corte mantuana de su propio conjunto que debió acompañarla a ella en muchas ocasiones. Bajo su mecenazgo, el talento de compositores como Marchetto Cara y Bartolomeo Tromboncino se volcó decididamente hacia el género de la frótola.

Cara (c.1465-1525) sirvió en Mantua como compositor, maestro de capilla, cantante y laudista desde 1494 y hasta la fecha de su muerte, y frecuentó la barzelletta, forma poética predilecta de los autores de frótolas, que formaba una ripresa (estribillo), seguida de piedi y mutazioni y una volta que conducía de nuevo a la ripresa. Tromboncino (c.1470-después de 1535) había llegado a Mantua en 1489 y sabemos que en 1502 estaba en Ferrara. Antes, en 1499, había asesinado a su esposa, Antonia, al encontrarla en una habitación a solas con su amante, sin que el hecho le causara especiales enojos judiciales. Isabella d'Este contaba así el suceso por carta a su marido :

Hoy, a las cinco de la tarde aproximadamente, Alfonso Spagnolo vino a notificarme que Tromboncino había matado a su mujer con gran crueldad por haberla encontrado en casa sola en una habitación con Zoanmaria de Triomfo, quien fue visto por Alfonso en la ventana pidiéndole que buscase una escalera; pero oyendo ruido en la casa, [Alfonso] no esperó y entró. Encontró a Tromboncino, que había atacado a su esposa con armas, subiendo las escaleras acompañado por su padre y un niño. A pesar de que él [Alfonso] le reprendió, Tromboncino respondió que tenía el derecho de castigar a su mujer si la hallaba en error, y, no teniendo armas [Alfonso] no pudo detenerlo, de modo que cuando volvió a casa a por armas, ella estaba ya muerta. Zoanmaria, en medio de todo esto, saltó desde la ventana. Tromboncino se retiró entonces a la iglesia de San Bernabé con el padre y el niño.

Por mi parte, quería contar el suceso a Su Excelencia y rogarle que, habiendo tenido una razón legítima para matar a su esposa, y siendo vos de tan buena voluntad y virtud, tengáis piedad de ellos, el padre y el niño también, quienes, por lo que pudo contar Alfonso, no ayudaron a Tromboncino en nada excepto a escapar, pues él fu el único que la hirió y la mató.


Las frótolas solían tener temática amorosa, aunque esto suponía un margen amplísimo para los músicos, que se movían entre las canciones más melancólicas vinculadas al amor cortés y las más ligeras e insinuantes, de contenido plenamente erótico, que a veces rozaban lo pornográfico. Son muy numerosas las grabaciones discográficas que incluyen frótolas, aunque yo citaré únicamente tres, que me parecen de especial interés. En 1981, Paul Van Nevel tomó la Favola di Orfeo, poema de Angelo Poliziano publicado en 1494 en Bolonia, y se dio a la tarea de ajustar música de diversas frótolas al texto poético. El resultado es irregular, con algunos problemas en los cambios de metro. Fue aquella una de las primeras grabaciones del gran director belga con su Huelgas Ensemble para el sello RCA Victor, aunque luego el disco doble sería reeditado por Seon. En 1998, un apenas conocido grupo finlandés, Retrover, dirigido por el violagambista Markus Tapio, grabó en Opus 111 un disco con el significativo título de Barzellette. Contando con la voz de la contralto Annemieke Cantor, los resultados son estimulantes, por la variedad y el buen gusto general de las instrumentaciones. Sin embargo, para mí se llevan la palma las cuatro frótolas incluidas en un disco por completo extraordinario del conjunto francés Doulce Mémoire, Le siècle du Titien, que incluye mucha otra música de Verdelot, Willaert o Cipriano de Rore. De él saqué ya una obra de Marco Cara para los regalos de Reyes y a él vuelvo ahora para este delicioso Quasi sempre avanti di de Tromboncino:

Quasi sempre avanti di
Cant’il gal cucurucu
Par che dica su su su
Torna al gioco e non star piu.

Lo mi sveglio alhora presto
Ricordandomi del gioco
Tolgo i panni e mi rivesto
E ritorno al dolce loco
Ove accesi el moi gran focho
E si dico: amor sei qui!

Alhor veggio la mia donna
Verso me venir ocunda
Et piu assai ch’io non credea
Nel baciarmi suribunda
Lo che in me sol fiamma abunda
Per sfocarmi la baso li.

Cominciam poi a giocare
A la dolce coregiola
Come siam colti di fare
Quando che io la trovo sola
Senza dir una parola
A cio che non siam senti.

Poi ch’el gioco habiam finito
Tra nui facto dolcemente
Ciascun resta sbigotito
E me par suavemente
Di morir alhor presente
Tanto e dolce far cusi.

[Casi siempre que llega el día/ canta el gallo quiquiriquí./ Parece decir: vamos, vamos/ vuelve al juego, no te retrases.// Entonces me levanto deprisa/ acordándome del juego,/ cojo la camisa y me visto/ y vuelvo al dulce sitio/ donde he encendido un gran fuego/ gritando: ¡Amor, estás aquí!// Entonces veo a mi dama/ acercándose feliz/ y más rápido de lo que pueda creerse/ cubriéndome con miles de besos,/ lo que aún me enardece más/ y para calmarme, yo la beso a ella.// Comenzamos después a jugar/ a un dulce juego de niños/ como hacemos siempre/ que la encuentro sola,/ sin decir una palabra,/ para que nadie pueda oírnos.// Y cuando el juego termina,/ tras hacerlo dulcemente/ quedamos los dos exhaustos/ y en ese momento me parece/ que deliciosamente muero/ pues tan dulce es hacerlo así.]


Quasi sempre avanti dí de Bartolomeo Tromboncino. Doulce Mémoire (Astrée)