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sábado, 15 de octubre de 2005

Harriet

Harriet
1. En La lentitud, Milan Kundera nos advierte del coste que el hombre contemporáneo ha de pagar por el frenético ritmo de vida de la civilización urbana y tecnológica. En una reivindicación paralela de la sensualidad y de la memoria, Kundera contrapone el goce minucioso de los sentidos, en el que nuestro cerebro tiene tiempo para armonizar las sensaciones del pasado con las nuevas, con el consumo compulsivo, irreflexivo y acelerado, artificialmente inducido para provocar el más profundo de los olvidos.

2. En una de las escenas más célebres y glosadas de Madame Bovary, Emma y Léon tienen un encuentro sexual en el interior de un coche de caballos que recorre París sin rumbo fijo. "¡No se pare!", grita Léon al cochero cada vez que el fiacre parece detenerse. Y Flaubert, oculta discretamente nuestra mirada tras los visillos bajados del pesado vehículo, se solaza describiéndonos su recorrido. Calle Grand-Pont, plaza des Arts, muelle Napoleón, Pont Neuf, estatua de Pierre Corneille, La Fayette, estación de ferrocarril, Cours, Oyssel, Quatremares, Sotteville, Grand-Chaussée, calle de Elbeuf, Jardín Botánico, Saint-Sever, muelle Des Curandiers, muelle Aux Meules, plaza del Champ-de-Mars, Bouvreuil, Cauchoise, Mont-Riboudet, cuesta de Deville, Saint-Pol, Lescure, monte Gargan, Rouge-Mare, plaza de Gaillardbois, calle Maladrerie, calle Dimanderie, Saint-Romain, Saint-Vivien, Saint-Maclou, Saint-Nicasie, Basse-Vieille-Tour, Trois-Pipes, Cementerio Monumental... "Después, a eso de las seis, el coche se detuvo en una callejuela del barrio Beauvoisine, y se apeó una mujer con el velo bajado, la cual se puso a andar sin volver la cabeza." Fin del capítulo. Sensación del goce amoroso extendido en el tiempo. La lentitud.

3. La tortuga de arriba se llama Harriet. Algunos dicen, aunque este extremo no ha podido ser confirmado, que es una de las que Darwin llevó hasta Inglaterra en el Beagle, después de que la capturara en 1835 en las islas Galápagos. Lo que sí aseguran los científicos es que Harriet tiene más de 170 años, es una hembra, aún ovula y lleva más de un siglo sin aparearse con ningún macho. Las tortugas son lentas. Acaso sabias.

martes, 11 de octubre de 2005

Latencia

Dejan de comer. Así de sencillo. Cuando llega el invierno las tortugas dejan de comer. Ya mismo sucederá. Las veremos posadas indolentemente sobre la piedra o escondidas bajo el ánfora rota de escayola, mientras pasan una tras otra las horas. Lo notaremos porque los gammarus se quedarán flotando durante horas en el agua hasta que el incremento de su peso los haga hundirse y teñir el fondo de la balsa de un tono levemente anaranjado. El fenómeno de la hibernación me ha provocado siempre una estupefacción no exenta de emoción: ¡la de recursos que la vida busca para abrirse paso en las condiciones más adversas! Hay bacterias que pueden dormir tranquilamente, permanecer en estado de latencia durante años hasta que en un momento determinado, sin que aún sepamos en realidad por qué, un chip salta y vuelven a la actividad con una fuerza y un ardor capaces de acabar con la vida de un hombre aparentemente sano en sólo unos días.

Pasa lo mismo con los sentimientos. Se ocultan. Acechan. Esperan. Y cuando menos lo imaginas saltan y te destrozan.