Papa
Hoy, a las 21 horas y 37 minutos, ha muerto en Roma a los 84 años de edad Karol Wojtila, después de 26 años, cinco meses y diecisiete días de reinado con el nombre de Juan Pablo II. Sus últimas apariciones públicas, por voluntad propia o de la gerontocracia vaticana que lo custodiaba, han sido sencillamente patéticas, si no crueles. Frente al discurso de quienes pretenden que ha sido una forma de llamar la atención sobre la dignidad de enfermos y ancianos (habitualmente invisibles en el seno de nuestra sociedad), yo sólo he visto la reafirmación católica del sufrimiento, el dolor y el martirio como un bien deseable. No tardarán en llegar las peticiones de beatificación, que él mismo impulsó de manera desconocida hasta su pontificado: 1.338 beatificados y 482 canonizados, más que todos sus predecesores en los últimos cuatro siglos juntos. Lo deja todo atado y bien atado: de los 119 cardenales con derecho a votar a su sucesor, 116 han sido nombrados por él. Sólo el paso del tiempo dará la perspectiva necesaria para enjuiciar el lugar que ocupa en la historia, hoy día absolutamente hipertrofiado.